Después del viaje a El Fuerte, aunque no fue por mucho tiempo, todos quedamos bastante cansados. Ese domingo me dormí a las ocho de la noche, y no tuve ningún problema para quedar profundamente dormido, sin enterarme de lo que pasó en el resto del mundo, hasta la mañana siguiente. De verdad que no hay nada como dormirse con mucho sueño, y despertar totalmente recuperado hasta que ya no puedes soñar ni un poquito más, estando listo para levantarte sin problemas.

Mis tíos querían algo más tranquilo para el siguiente día, así que el lunes comenzó algo tarde. Para que conocieran algo más regional que la comida china, comimos tacos de birria, muy pero muy buenos, y además todavía había pan tradicional y pay del día de la carne asada, por lo que estábamos tranquilos y yo controlado con el dulce. Y como la tranquilidad no es tal sin reposo, mi mamá y mi tía se dispusieron a ver el inicio de la telenovela “Cuna de Lobos”, la cual yo ya había visto por pura curiosidad, pero la ocasión era buena para que ellas la volvieran a ver, otra vez.

Y finalmente el martes llegó el día de la despedida. La mañana fue tranquila con un desayuno en el hotel, y después ya pasamos a la casa con todo y maletas, para estar listos para en la noche, cuando se irían. Para en la tarde los amigos llegaron a despedirse, y de paso para tomar pan y café, que todavía quedaba bastante. Como no podían faltar las fotos, salieron algunas cuantas del último día, pero por alguna razón y yo sin deberla ni temerla tuve que salir en fotos con mis hermanitos/sobrinitos/etc en vista de que hasta ellos mismos, por quién sabe qué razón, estaban puestísimos hasta para posar para la foto. Cosas de la vida.

Entonces, mis tíos se fueron a eso de las diez y media de la noche, por cierto en la misma línea de autobuses en la que yo viajo de Los Mochis a Culiacán y viceversa, así que todo el asunto fue muy puntual. La despedida fue rápida y sin lágrimas ni nada, pero ya que se habían ido yo me quedé con cierta nostalgia, ya que todo había vuelto a la normalidad y seguramente volvería a entrar en la monotonía y en la rutina.

Pero no era como para que todavía regresara la rutina, ya que como todavía quedaban cervezas (no para mí) y toda una variedad de comidas y bebidas, volvimos a invitar a los compadres el sábado para un pozole por la tarde-noche. Así pasó se fue terminando el fin de semana, entre pláticas y al parecer interminables platillos y postres, que no es que me fije mucho, pero sí los noto que ya tienen tiempo de rondarme, y no se van. Así son los buenos tiempos.

Sobre mi paquete, supongo que algún día llegará, ya que de hecho aún no ha transcurrido el tiempo estimado estándar que es de seis a ocho semanas. No tengo nada de qué preocuparme, pues está asegurado, y si no, esto irá a los tribunales. Creo que cuando llegue estaré mucho más tranquilo y al fin podré enterarme sobre Twilight Princess por mí mismo, y criticar o no a la versión Perla.

Los últimos días, las últimas semanas, este tiempo he estado bastante a gusto, realmente no puedo quejarme. Aún me quedan cosas por hacer, tengo cosas por aprender y estoy decidido a no desaprovechar el tiempo. De momento, se acercan varios inicios, pero siempre debe terminarse, y bien, todo lo que uno decide comenzar. Por siempre.


One Response to “Last Log: Inicio y fin por siempre”

  1. MarKoV Says:

    K inspirado!! Pero es cierto, uno debe siempre de terminar lo que empieza.

    Thanks for the reminder

    Saludos!

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