Key 23: Celebraciones

December 11, 2007    Category: Resumen semanal    No Comments »

La ceremonia ya terminó y todos podíamos ir a donde quisiéramos, o al menos a donde el resto del mundo de gente que estaba en el lugar nos lo permitiera. Resultó extremadamente difícil cruzar los diez metros desde mi lugar hasta la salida más cercana, por la gran cantidad de gente que estaba dándose bechoabachos en butacas y pasillos. En el lapso entre lo que yo salía y encontraba a mis papás, me encontré con una profesora que me había dado clases apenas en segundo semestre, y aunque no era que ya no la había visto nunca más, tampoco era como para que me recordara tan bien, y resultó que sí se acordaba de mí y me dijo que se sorprendió de que ya me hubiera graduado, pues me seguía viendo más o menos de semestres tempranos. Eso sí me hizo ya ponerme a pensar.

No solamente ese comentario, sino que en el momento en el que recibí el título y ya iba saliendo de escena, los de la mesita presidente dijeron (porque los alcancé a oir) “ah caray este hasta parece de prepa”, y yo ya estoy acostumbrado a eso, pero oirlo de honorables sí me causó mucho mucho ruido. En algunos minutos más ya me encontré con mis papás, quienes ahora sí pudieron conocer a EFelipe y a Dobleú, y acto seguido, nos retiramos. Era sorprendente la cantidad de personas que pudieron reunirse únicamente para una graduación, y me sorprendía porque en realidad no éramos tantos graduandos… bueno, sí eran demasiados licenciados, pero a la conclusión que llegué era que el teatro es el pequeño, y tuvo que albergar a demasiada gente en poco volumen.

Al llegar a la casa lo que había que hacer inmediatamente era regresar el traje (rentado) para poder partir para Los Mochis. Ya que todavía es algo incierto si regresaré o no por mucho tiempo a Culiacán, entre lo que se decide eso debía llevar muchas más cosas de lo acostumbrado a Los Mochis, pero afortunadamente contando con la ayuda de los padres eso no sería algo muy difícil. Se decidió que ellos se adelantarían en Taxi a la terminal llevando todas las maletas, mientras que yo iría al centro a dejar el traje y de allí los alcanzaría en la terminal. Nuevamente tuve que hacer el recorrido acostumbrado, pero era la primera vez en mucho tiempo que me dirigía al centro desde la casa a eso de las tres de la tarde. No pasaba el camión y tuve que caminar hasta el estadio, justo como en los viejos tiempos.

Ya en el centro, tuve que hacer maniobras para cruzar la transitada Avenida Obregón, y de la misma forma tuve que regresar a la parada de los camiones, mismos que no pasaban como yo quería (la ruta específica y que además tuviese aire acondicionado). Además, coincidió que ese camión me llevó primero hasta la Unidad de Servicios Estatales, lugar donde hice las prácticas profesionales durante el semestre pasado, y que tampoco había ido así a esa hora desde hace mucho. Después de todo ese recorrido, llegamos a la terminal y me tocó comprar los boletos. Obviamente la señorita de taquilla estaba en entrenamiento, porque por un lado no me reconoció y además tenía el gafete de “en entrenamiento”, pero el caso es que me dijo “mira, accesas por la sala fulanita de tal y el autobús llega al carril numerito de tal”, y pues obviamente yo ya me se todo eso de memoria, pero igual no me pasaba desde hacía años que me dijeran todo eso.

Justo a la salida todo se nubló, comenzó a refrescar y a lloviznar, y así sería todo el camino, entre triste, serio y frío, lluvioso y oscuro. Al llegar a Los Mochis, lo primero y último que hice fue dormir profundamente, y hacía también mucho mucho tiempo que no dormía tan tranquila y rápidamente, ni siquiera en vacaciones anteriores, pues ahora sí no había absolutamente ningúna presión de ningún tipo. Pero todavía quedaba algo pendiente. Los invitados que no pudieron ir a la ceremonia de graduación todavía tenían ese pendiente conmigo, y eso comenzaría a despejarse a partir del sábado.

El sábado celebraría su cumpleaños por anticipado Águeda, entonces por la noche habría cena/fiesta. De entrada toda la noche comenzó el asunto de llamarme ingeniero, presentarme como ingeniero, y todo lo que sería hacerme llamar la atención, mientras que a mí ya no me quedaba nada más que poner cara de “ah, pues que caray jejeje…” y seguir la corriente. Aunque esa noche no hubo karaoke, sí hubo muchos tacos de.. bueno, era algo que tenía mucho jamón, carne de res, de pollo y de cerdo, mezclado con diversas salsas y chiles, preparado en forma de tacos con mucho guacamole y más salsa picante. Además, esa ocasión más o menos aprendí a preparar dos o tres bebidas, mismas que obviamente yo no probé porque no me gusta, pero al menos ya soy más o menos capaz de prepararlas.

El domingo sí fue totalmente día de descanso, no haría nada más que despertarme muy tarde, revisar novedades Wii y tal vez algo de DS, pero en general tenía que desconectarme el cerebro por un buen rato. Otra cosa, el lunes fue cumpleaños de mi mamá, pero dado que fue día laboral, todo el día la festejaron por fuera, quedando yo en un muy decente último lugar de felicitación y no la pude ver sino hasta en la tarde, después de que ya había andado por quién sabe cuántas festividades a su personita. Como prácticamente todo el día estuve solo hasta la tarde, coincidió que Edgar quiso probar la conexión Wi-Fi con Pokemon y Jump Ultimate Stars, cosa que funcionó más o menos bien, pero quedó claro que estoy quedándome muy pero muy atrasado en competencia en videojuegos con humanos, eso además de hacer mejores partys y decks.

La noche del lunes el pastel sería ahora aquí en la casa, y vendrían a festejarnos los que no pudieron ir a la ceremonia en Culiacán. El festejo sería para mi mamá por su cumpleaños, y para mí por la graduación, con un pastel al que le faltó el chocolate caliente, pero ni modo, tendré que esperar a que haga más frío. Por otro lado, el martes sería ahora sí el pastel oficial de Águeda, en su casa y en plan ya más relajado, también sin karaoke. Esta vez el pastel sería muchísimo más empalagoso que el del día anterior, o séase con chocolate, cacahuate, caramelo y todo eso que le ponen al chocolate con nombre de zapatos deportivos.

Pero la cosa no podía terminar ahí, y como ya se acercan las vacaciones (las del resto de la gente) y muchos no vamos a estar en la ciudad por navidad, no podía faltar el organizar una posada, así que quedó que el siguiente sábado habría posadas con lo tradicional, mucha comida que en esta ocasión serían sopes y arroz con leche, ya sin pastel porque habíamos comido mucho últimamente. Y ahora que han comenzado a pasar los días también comienzo a preguntarme ¿qué será de lo que me queda por hacer en Culiacán, para cuándo saldrá? Y también ¿ahora comenzó 12 días antes el Guadalupe-Reyes?

-Próximo avance-

Informalmente una posada, oficialmente una Pre-Posada con lujo de premeditación, esta vez sí hubo karaoke y un invitado resultaría darles una gran lección a los más experimentados, pero además, también a mí me revelaría tener una relación con el tecnológico. Y a propósito del tecnológico, llega el momento de regresar a arreglar los pendientes antes de que se termine el tiempo.

Key 24: Preparativos

¡Todo parece indicar que este año será un puente gigantesco! ¡Espera el siguiente movimiento!


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