Final Key: Personal

January 1, 2008    Category: Resumen semanal    No Comments »

Aunque yo mismo creía estar cansado por caminar, de estar triste o por lo que sea, en realidad no mostraba grandes rastros de sueño o fatiga. A la llegada todavía hubo los rezos de la posada del día y yo estaba con mi carota de ‘qué-demonios-me-pasa-por-qué-no-reacciono’, así que cuando todos se fueron me quedé consternado porque ya sentía que estaba desaprovechando el tiempo en cosas sin sentido.

Para el día siguiente ya estaba yo en una línea seguida de levantarme temprano, por iniciativa propia y sin absolutamente ningún tipo de ayuda, algo que incluso el año anterior había intentado pero sin lograrlo, y que ahora estaba sucediendo sin siquiera proponérmelo a ningún nivel. Estaba aprovechando bien toda las mañanas, y ese día tendría que estar bien medido porque había que llegar a las dos de la tarde al centro de convenciones.

Todos los meses que estuvo siendo planeada esa comida mi única pregunta era “¿y eso qué inicio y fin va a tener?” porque obviamente no se trata ni de quince años, ni de boda, ni de primera comunión o algo que tuviera alguna línea para seguir, y lo que menos me gusta es participar en eventos donde yo seré el centro de atención y no saber cómo reaccionar.. aunque la verdad eso ya últimamente me pasa seguido, pero sigo sin acostumbrarme.

La ventaja es que fue totalmente familiar: primos y tíos de la ciudad y de otros estados fueron llegando y yo los saludaba lo mejor que podía, pero mi mamá seguía con lo de “les presento al ingeniero..” y yo ahora ya conscientemente aventaba miradas que ella misma utiliza. Durante ese rato estuve platicando con los primos de Tampico, y la distracción me ayudaba pero yo mismo sentía que iba aumentando en el nivel de nerviosismo.

El momento propósito del evento fue cuando se pusieron a decirme palabras y mensajes, y ahí sí fue cuando comenzaron a llorar y yo nada más demostraba que estaba escuchando atentamente. En realidad fueron bonitos mensajes, pero si lo que esperaban era que yo también me pusiera a llorar o hacer algo, fallé porque el casi el absoluto de las ocasiones me mantengo bastante tranquilo, o poco expresivo, porque sí estaba nervioso. Una vez pasado eso seguirían las fotografías.

Los demás me lo decían: resiste y ya todo va a pasar, sólo aguanta a tomarte las fotos y ya te dejamos en paz. Yo ya solamente podía sonreir y pasar de mesa en mesa para tomarme las fotografías, y todavía eso me parecía con más sentido pues son cosas que uno guarda y puede ver después para recordar lo que sucedió. Al pasar, ya estaba más tranquilo, pero también ayudaron la comida, muy buena, y que la música se puso más animada. Claro que yo no pasé a bailar, pero lo divertido fue ver a los demás hacerlo. En general solamente las tías bailaban, y una que otra parejita, así que allí sí aproveché para tomar más fotografías.

Y entre la música y la plática ya había pasado todo, todos tranquilos y con recuerdos lindos. Pero poco a poco iba entrando otra vez en fasceta emo… porque aunque contestaba “sí, todo está bien, me gustó”, por algo, algo no me hacía sentir que debería estar allí. Incluso varios primos me invitaron al cine, pero, además de que no me gustaba la película que querían ver y tenía que cambiarme y gastar tiempo en ello, sentía que no tenía qué hacer con ellos.

Es cuando comencé a reaccionar: ¿por qué aunque soy invitado y quieren integrarme, siento que no soy necesario? Es como si yo me estuviera queriendo hacer sentir mal a mí mismo, yo contra mí. Y eran esos pensamientos negativos que circulaban en mi cabeza en momentos, y en otros momentos era el más contento de todos. Ahora ya comprendía un poco más qué era lo que sucedía, pero el problema era arreglarlo, cosa difícil a pesar de saber de ello, porque no era como tomarse una aspirina para el dolor de cabeza, sino que tenía que sobreponerme a mí mismo.

Esa noche, o bueno, desde muchas atrás ya era invitado por una tía para quedarme en su casa, así que en vista de que ya era posible, acepté y de paso me serviría para pensar al.. bueno, como fuera. Y otra vez me dormí bastante tarde porque me quedé platicando, horas y horas y yo podría haber seguido más pero sabía que necesitaba levantarme. Esa mañana, ya 24 de diciembre también me desperté temprano, mucho antes de que me hablaran para ya desayunar.

Durante el día estuve en un conflicto entre pensamientos alegres y negativos, de manera que si estaba solo, necesitaba estar con alguien, pero si me reunía en grupo, sentía que no debía estar allí. Para según yo escapar un poco y por un error de dirección, me quedé solo en una plaza, aprovechando para revisar unas cosas y pensar bien sobre lo que estaba haciendo. Estando entre las tiendas pensé muchas cosas, pero independientemente de eso, y me parece raro, compré cosas para otras personas pero no para mí.

Ya en víspera de navidad, por la noche fue la última posada y la cena. Poco a poco llegaron más y más personas, hubo fuegos artificiales, música, karaoke, y mucha comida y bebida. A altas horas de la madrugada hubo clases de baile, para lo cual otra vez fue más divertido ver a los demás que entrar a hacer algo de ridículo. Pero como yo seguía raro, queriendo engañarme diciendo que tal vez tenía sueño, de repente me mostraba muy, muy deprimido, sin razón aparente, con todos los motivos del mundo para estar feliz.

¿Acaso es que necesito que me rueguen, o simplemente desde el inconsciente quiero dar lástima? No creo que sea eso.. considerando que soy de los que casi siempre muestra sentimientos libremente, por ejemplo, si quisiera llorar, lloro, o si alguien me agrada, se lo digo de forma normal. ¿Tal vez es demasiada gente para mí, o no soporto tanta felicidad tan repentina…?

El 25 de diciembre volvería a hacerse la reunión, esta vez para el recalentado de la cena y el pozole, que fue hecho en la madrugada. Otra vez me levanté temprano y pude probar la ensalada de manzana con malvaviscos que había olvidado comer la noche anterior. Pero, esa mañana estaba alegre, o al menos no pensaba nada negativo. Como unos primos regresarían a Querétaro, se hizo una pequeña despedida, pero antes de una hora los demás ya estaban planeando ir al cine, para lo cual fui invitado, y como ya había rechazado la otra vez, esta ocasión sí fui, pero nuevamente regresaba lo negativo.

Yo ya estaba totalmente harto de esa actitud, y aunque era yo mismo, no podía evitarlo, únicamente podía controlar del rostro hacia afuera, pero obviamente lo que uno lleva dentro no puede ocultarse demasiado si no es que se quiere mostrar hipócrita. Pero noté algo: cuando comencé a escuchar música todo cambió, e incluso comencé a tararear y cantar. A lo mejor lo que necesitaba era algo de apoyo musical, o leer, o complementar el estar rodeado de tantas personas. Pero para mala suerte se me terminaron las baterías, así que esperé hasta que comenzara la película.

Esa película era “Amor en tiempos de cólera”. Clasificación B o algo así, pero en realidad al contenido le faltaron unos cuantos puntos para ser para adultos.. adultos muuuy mayores. Me reí un buen rato y despejé la mente, y a la salida fuimos a comer pizza, donde otra vez, lo negativo. ¿Yo mismo me apartaba, o esperaba que siempre los demás se acercasen a mí? Claro que no podía esperar eso, pero ni siquiera las mesas ayudaron mucho. Estaba yo apartado pero tranquilo y escuchando a los demás. Poco a poco fui controlando un poco esos pensamientos, sobre todo razonando a nivel personal.

Y parece que los pensamientos y meditaciones lograron algo. Ése y otros días más seguí quedándome con esa tía. De hecho, había sido planeado que desde el principio llegase con ella, pero los mismos eventos habían estado impidiendo hacer cualquier plan anterior mío o propuesto en el momento. Ahora ya había un poco más de libertad y podía pasar más tranquilo y hacer lo que quisiera. El resto de los días fueron bastante tranquilos, seguía despertándome más o menos temprano, lo que permitía aprovechar un poco más las horas.

En realidad ya no se trataba tanto de salir de compras o de jugar videojuegos, sino de pasar buen tiempo y de convivir, y cuando menos cuenta me daba ya no había nada de pensamientos negativos ni nada de depresión. Había momentos en los que hasta me reía a carcajadas, algo que hacía mucho que no sucedía, o estaba totalmente deshinibido sin razón aparente. Me alegré de que yo mismo me diera cuenta de que podía salir de ese estado anímico tan raro y poder aprovechar el tiempo productivamente. Pasó algo un poco extraño el penúltimo día, y es que estábamos viendo películas, y yo conscientemente me quedé dormido porque me decían “tienes sueño, duérmete”. Sé que fueron alrededor de quince o veinte minutos los que me dormí, pero dicen que yo estaba dormido sonriendo, como muy alegre. Definitivamente espero que eso haya sido una buena señal de alguna forma.

Como suele suceder, mientras mejor estoy, más rápido pasa el tiempo. El sábado ya teníamos que regresar a Los Mochis, justo cuando podría haberme pasado fácilmente otros diez días y hacer, ahora sí, todo lo que había quedado pendiente. Pero esa mañana tenía algo que hacer, así que también aproveché para ir a Strabucks y ver qué era lo maravilloso. Pero claro que fue maravilloso, el Frapuccino de Vainilla cremosito tamaño más grande que el grande. Aproveché para guardar el vaso como recuerdo y también para comprarme un vaso térmico.

Cuando regresé a la casa ya casi era hora de salir… y así como dijo una tía, era triste ver las maletas y saber que a lo mejor no nos veríamos en mucho tiempo, o en el peor de mis casos, que ya no tendría tiempo nunca más de ir a visitarlos como lo hacía hasta ahora en vacaciones como estudiante. Y pensando más, tal vez eso era lo que me estaba pasando: yo sabía que era posiblemente la última vez que podría convivir alegre y tranquilamente sin presiones de trabajo o de esas cosas complicadas de adultos, y estaba tan aterrado de que no volvería a ser igual, que me aislaba, lo que en realidad me causaba todavía más presión.

De cierta forma pude pasar muy bien el tiempo, excepto por esos momentos de pesimismo, en general conviví muy bien, aunque me quedé corto con el tiempo de calidad que me habían pedido, espero haya alguna otra oportunidad de reponerlo alguna ocasión en el futuro. Llegó la hora y tuvimos que salir, y en realidad cada año se vuelve más difícil el momento de la despedida, porque sabemos que el tiempo pasa, y yo especialmente noto que las personas cambian, las circunstancias cambian. Pero quedan las promesas de volvernos a ver y de esperar lo mejor para cada quién. Otra vez el viaje, de regreso.

Todo salió bien, pero esta vez estuve pensando en todo el camino, entre sueños y despierto, que no estuvo bien la forma en la que estaba pensando y actuando negativamente. Era una especie de tristeza y arrepentimiento, pero que aunque sé que en su momento traté de remediarlo, me causa sentimiento el que no pude superarlo totalmente, además de que fue muy poco tiempo. El trayecto pasó bien, también rápido, y pude dormir con esos pensamientos a pesar de todo. Al llegar a Los Mochis pude darme cuenta de algo nuevo esta ocasión: no me enfermé en ningún momento, ni antes, ni durante ni al terminar el viaje.

Como llegamos de mañana, aunque dormimos todo el camino de noche, me quedé dormido toda la mañana para despertar como a las cuatro de la tarde. Aún ya dormido en mi cama seguía pensando cosas, y hasta recordé ciertas cosas más del pasado por alguna razón. Al despertar ya pude ponerme a revisar las cosas que traje, algunos juegos y ponerme en contacto con el Internet, al que había dejado por once días, el mayor periodo de abstinencia que recuerde. Ahora lo que sigue son los preparativos para recibir el nuevo año. En la noche tuvimos visitas precisamente para revisar eso. Sería en casa de los amigos como el año pasado, y habría karaoke, esperando no quedarme afónico, como el año pasado.

En la noche cenamos temprano, como a las diez de la noche, y comencé a enviar mensajes de felicitación por celular, pues ya anteriormente había recibido y esta vez me nació ser yo quien tomara la iniciativa, y me sorprendió ser contestado tan rápido.. creo que lo haré más seguido de ahora en adelante. Esta vez también hubo fuegos artificiales, y pudimos ver que a lo lejos muchos lanzaban cohetes de luces muy alto, y como el paisaje lo permite, puede verse como si se trataran de lugares totalmente distintos, pero puesto especialmente para que los veamos.

Recordando un poco los propósitos del año pasado para este que se terminó, me parece que fueron cumplidos la gran mayoría si no es que todos, al menos en un gran porcentaje. Esta vez los escribí tanto mentalmente como en una tarjeta que guardé con Hibiki, para recordarlos constantemente y poder cumplirlos. Para esta ocasión ya no hay deseos materiales, y me sorprendo, pues es como si quisiera mejorar más como persona, sobre todo por cosas como las que pasaron hace algunos días.

Con la llegada del nuevo año espero que las cosas sigan mejorando, y que los cambios no sean solamente de tipo complicados o que dificulten las cosas que más aprecio, sino que por el contrario, permitan nuevos modos de proceder para hacer lo que quiero o lo que los demás quisieran. Surgió una plática que justamente en estos momentos me llegó muy profundo: cuando vives tan lejos de tu familia llegas a apreciarla demasiado, mucho más que si la tuvieras en tu misma ciudad o en tu propia casa. Cuando tienes las cosas tan cerca todo el tiempo llegas a dejar de apreciarlas, incluso a la familia, pero al estar tan distante, lo único que quieres hacer al estar con ella es disfrutar el tiempo. Eso me puso a pensar que, si yo, conociéndome como soy, estuviera tan cerca de toda la familia, ¿no serían tan especiales los momentos de reunión?

No puedo pensar de esa forma, lo que debería hacer es dar la oportunidad de que cada vez que pueda verlos sea de bien, al igual que lo hago normalmente, alejándome de las posibilidades de entrar en conflicto o ya en mi caso, de pensar tan negativamente y estar bien en ese momento. Todo eso lo recordé, lo pensé muy bien, y lo tomé en cuenta durante las doce campanadas y los deseos para el futuro.

Ahora, lo único que sigue es pensar en mejorar como persona, en aprovechar el tiempo productivamente y buscar lo que verdaderamente me hará sentir que estoy haciendo algo significativo. No puedo dejar de sentir lo que pienso por lo que ya se fue, pero sí puedo al menos aprender de eso para que en las siguientes ocasiones pueda resultar mucho mejor, aunque claro, todo depende de las situaciones que ocurrirán y como no sé de qué se va a tratar, mejor no planear nada. Pero todo lo que dependa totalmente de mí, justo como el año anterior y como ha sido notado por varios, espero traiga buenas cosas nuevas y lo que ya exista mejore. Eso.. espero…


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