Cuando vivía en Culiacán, cada domingo que llegaba de Los Mochis llegaba a ver el programa Tercer Milenio, mismo que pasa por el canal 4tv que no es transmitido en Los Mochis pero por alguna razón en Culiacán sí pasa. Ahora resulta mucho más difícil poder verlo porque es retransmitido por el canal local, lo cual no sucede siempre ni a la misma hora. Pero esta vez sí pasó, y están anunciando sus próximas presentaciones. Ya sé que desde la última vez que vino a Los Mochis hace como seis años ya no regresará, supongo que porque no le gustó que le estuvieran lanzando una luz reflectora por dos horas, sin contar que ya no quedan muchos más lugares en donde podría llegar a presentarse. Pero uno de los lugares donde se presentará muy pronto es San Luis Potosí ¡en un lugar donde hasta yo podría llegar solito! Pero va a ser el 6 de marzo, lo que no me deja con mucho tiempo para planear bien bien un viaje como tal. Las buenas noticias son que no tengo nada más importante por hacer como para impedirme tomarme el tiempo para ir. Las malas noticias son que es hasta por allá y pensar que es sólo por ver las investigaciones más recientes del señor Maussan, sin contar que ya no tengo descuento de estudiante en los transportes. Otras buenas noticias son que hasta mi mamá me está animando a ir, sin poner ningun ‘pero’ o sin pensar que es sólo por investigaciones de posible presencia extraterrestre en nuestro planeta azul. Las otras malas noticias son que yo mismo no estoy del todo convencido de que lo valga.

Tomando tiempo para pensarlo, el lunes fui a revisar las nuevas revistas. Faltando pocos días para el inicio de mes a lo mejor ya estaba Club Nintendo, para evitar lo que sucedió con el número anterior. No, no estaba, pero sí estaban ¡atomix y naruto! Naruto en un número adelantado al que debía ser el siguiente para mí, o sea que ya me perdí un número, pero confío en poder conseguirlo más adelante, lo que me preocupa es la CN, debería haberme suscrito desde hace mucho… no sé por qué todavía no lo hago. También acompañando a mi mamá fuimos a la agencia de viajes para organizar formalmente el paseo al que iremos junto con los familiares que vienen de Tampico. Se trata de ir a las barrancas del cobre en Chihuahua, y es justamente el paseo que quedó pendiente el verano pasado y que en su lugar fuimos a El Fuerte. El caso es que quedó listo y justamente entrando la semana santa estaremos listos para ir a Chihuaha al baile… no, digo, a las barrancas.

El cabello largo ya comenzaba a molestarme. Recuerdo que la última vez que me lo corté fue justo antes de ir a Guadalajara, el año pasado, lo que me hace creer que fue… más o menos a finales de octubre, o los primeros días de noviembre; lo que según mis cálculos fue hace cuatro meses. Vaya que cada vez duro más tiempo entre corte y corte considerando que antes iba cada tres semanas. Espero que sea que cada vez me lo dejo más largo y no que está dejando de crecerme tan rápido, sería traumático para mí. Esta vez… pedí un estilo más corto, corto de atrás aunque que quedase largo de enfrente, de cualquier forma comparándolo contra lo largo que lo tenía quedó demasiado corto para mi gusto, aunque con suerte cuando vuelva a crecer quedará, no lo sé, tal vez como el avatar que ahora es del futuro, posiblemente. Para celebrar el nuevo estilo, y como no ha salido Super Mario RPG en la consola virtual, descargué el juego de Mario Kart 64, al menos ése puedo verlo en la pantalla de la televisión.

Resultó particularmente agradable porque ahora ya comienza a hacer calor. ¡Todavía no empieza marzo y ya tengo que usar dos ventiladores! Digo, no es que me esté quemando ni que sea una cosa insoportable, de hecho eso no sucede, pero ya no hace frío, y eso no debería suceder sino hasta mayo según recuerdo. Ahora con las ventanas abiertas y con dos ventiladores sí hasta se siente algo de frío y me tranquilizo, pero sigo creyendo que no es fecha para que esté pasando esto, significaría que en abril ya tendré que prender el aire acondicionado y no podré sobrevivir en agosto y septiembre. Ahora creo más firmemente que tengo que emigrar, al centro/sur del país donde supuestamente hay climas más frescos.

Escuchando nuevas canciones, y ya que no puedo dejar de repetirlas mentalmente, me dí a la tarea de sacar yo mismo las lyrics o letras. Eso implica escuchar la canción muchas, muchas, muchas, muchas veces para poder transcribir lo que se está oyendo. Claro que estoy hablando de canciones en japonés, y aunque para una que otra canción tengo las lyrics en kana, no deja de ser un poquito complicado tener que deducir qué significan los kanji que no reconozco. De cualquier forma no me resultó taan taan difícil, y me gusta decir que porque tengo algo de experiencia y oído desarrollado para el japonés -me resulta mucho más fácil escuchar y entender canciones en japonés que en inglés- y creo que me quedan más o menos de buen nivel. Eso sí, justo como lo dije, cuando las canciones tienen muchas partes en inglés, sí son un maldito dolor de cabeza entenderlas. Honto ni, geemu obaa.

Sacar las letras no solamente me quitaron de la cabeza esas canciones -aunque no totalmente-, sino que escuchar música me anima mucho, ha de ser el efecto propio de la música y el hecho de que son ritmos que definitivamente no se escuchan en la radio común. Además, en el stage filósofo en que fui entrando poco a poco me hacen ponerme a pensar y filosofar ¿cosas? Pues sí, cosas. Me viene a la mente un nombre, ‘operación retorno’. Suena interesante, y chance y algo salga de eso.

-Próximo avance-

Aunque tenga muchas ganas de ver la investigación de Maussan es ilógico que viaje una distancia tan grande sólo por eso, ni modo. El viaje que sí tengo que hacer es a Culiacán a recoger algo que quedó pendiente desde el año pasado. ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 10: En un sentido


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