Boot to the head

April 5, 2008    Category: Haha-huh, Videos   No Comments »

Videos muy buenos donde un abogado está leyendo la última voluntad de un tío rico y los parientes esperan a ver qué les toca. El primero es el sketch original: Y el segundo es la versión de Phoenix Wright (que me parece mucho pero muchísimo mejor): Éste es el link a la versión flash del video de Phoenix Wright que incluye subtítulos (http://www.cybermoonstudios.com/PhoenixBoot.html [1]). Y éste es el link al sitio de The Frantics donde hay más videos de parodias del mismo tipo (http://www.thefrantics.com/index.cfm?PID=18446&PIDList=18105 [2]). [1] http://www.cybermoonstudios.com/PhoenixBoot.html [2] http://www.thefrantics.com/index.cfm?PID=18446&PIDList=18105

Solamente queda un día de visita de mi tía Antonieta y Esmeralda, y como es semana santa no podía faltar una visita a la playa. Bueno, no fue a la playa en sí, porque ir a la playa en semana santa es prácticamente tirarse a los leones y sufrir por un rato ya que hay muchísima gente, así que fuimos a Topolobampo, que sí tiene mar para ver pero no es playa playa como tal. Yo no quería ir porque en realidad no me gusta estar cerca del mar, además recuerdo que hay mosquitos y se siente un calor pegajoso, pero mi mamá me la puso de "yo nunca te pido nada, así que nos acompañas y aquí no pasó nada" ... así que tuve que ir. Pero no iba de muy buena gana, así que tomé mi mochila y me encerré en el MP3 (por así decirlo) así que pasó más rápido. Contrario a lo que se pudo ver que sucedía en El Maviri (la playa) donde había una fila enorme sólo para entrar, en Topolobampo estaba muy despejado, sí había personas pero no muchas y hasta podía disfrutarse el lugar. Anduvimos una media hora por.. um.. ¿el malecón? sí, creo que era el malecón, y luego regresamos, y en la carretera pudimos ver una especie de nube de abejas que no nos atacó pero de verdad se vió raro. En la tarde llegamos a comer pero antes otra vez todos se quedaron dormidos... hasta me hacen quedar como alguien que resiste cualquier clima y cualquier cantidad de presión de sueño infrahumano si es necesario. Esmeralda insistía en que mostrara las fotografías y videos del viaje de Chihuahua, pero primero necesitaba liberar espacio en la computadora para poder copiar de la tarjeta de memoria de la cámara, y como más tarde fuimos a ver otra vez a la perrita Perlita, la muestra demoró hasta la noche. Antes de ver las fotografías preparamos pizza, así como el otro día preparamos nachos, y como sabemos que nos quedaron tan buenas hasta fotos les tomamos, igual que a los nachos. Después de cenar la pizza nos tomamos unas fotografías en donde parece que salió algo como un fantasmita... eso o una especie de reflejo misterioso, yo prefiero creer que se trata de un reflejo, pero realmente fue muy misterioso cómo apareció de la nada ese círculo de luz. Como al fin había liberado espacio en la computadora, ya pudimos ver las fotografías y los videos del viaje, pero tomó más tiempo del que teníamos y luego ya no pudimos jugar scrabble porque todos tenían sueño (¡otra vez!) y ya no se hizo nada más. El domingo regresarían a Tampico, muy muy de temprano así que había que levantarnos rápido y furioso, pero yo por alguna razón amanecí con molestia en la garganta. No me sentía ni con pesadez o somñolencia, pero tenía esa inconfundible molestia en la garganta que avisa que me enfermaré de las amígdalas, y hasta se puso en duda si iría al aeropuerto a despedirme. Eso no era opción así que sólo me abrigué bien y los acompañé. En el aeropuerto volvimos a tomarnos las últimas fotografías y antes de irse volvieron a decirme: "esperamos verte muy pronto en Monterrey" ... ugh.. bueno... De regreso llegamos a desayunar tacos de birria, y después de tomar medicina para la molestia en la garganta, me quedé profundamente dormido... tan dormido que cuando desperté ya estaban llamando para avisar que ya habían llegado a Tampico. Pero las cosas no habían vuelto a la normalidad, de hecho distaba mucho de eso. Sin la televisión mi perspectiva de las cosas cambia mucho, mucho pero mucho. Además, finalmente tenía el Guitar Hero y no podía jugarlo, y de hecho no podía jugar nada, ni siquiera revisar si había algo nuevo para el Wiiware. Así en un momento de desesperación, y brillantez, se me ocurrió que podría usar "otro aparato que muestre imágenes". Pensé hasta en el Game Boy, pero recordé que el DVD portátil tenía salida Y entrada de video, así que probé las conexiónes ¡y funcionó! Pude conectar satisfactoriamente el Wii al DVD portátil y ahora podría por lo menos jugar las consolas mientras reparan la televisión, aunque seguiría sin poder ver los canales de cable porque la conexión del cable es coaxial y no RCA. El día definitivo en que cortaría la última relación con Culiacán era el martes. Para eso mi mamá me acompañaría y traeríamos las cosas que quedaban en la casa de asistencia. Para aprovechar el día salimos muy temprano y para variar el camión ya iba de salida, pero pudimos alcanzarlo y llegar a eso de las diez y media de la mañana. El menor de los problemas era guardar la ropa que había quedado, que por cierto todo cupo en una sola maleta, pero había que trasladar todos los libros de la carrera y todo el montón de artículos de uso diario, eso sin contar el escritorio, la silla, la televisión y los cajones. Para lo que me estaba sucediendo en ese momento, lo que más me importaba era llevar la televisión, que aunque era pequeña me sacaría del apuro de no tener televisión mía para mí y mis juegos. La ropa había quedado en una maleta, y todos los artículos cupieron en la otra maleta más grande; la televisión todavía tenía su caja original así que no había problema por eso, y los manuales ya estaban en otra caja desde antes... así que había que conseguir una caja más para los libros, discos, herramientas y demás curiosidades que no cupieron en la maleta. Como siempre estuvo muy cerca la tienda del ISSSTE no hubo problema para conseguir la caja, y tampoco hubo problema en acomodar los libros y todo lo demás. El problema fue atar las cajas con el cordón y que fuera lo suficientemente resistente para que no se autodestruyeran por el peso y movimiento. De alguna forma quedaron más o menos bien atadas, pero ahora seguía el problema más grande: llevar todo a Los Mochis. Para ese momento ya era un hecho que la silla, el escritorio, los dos sets de cajones, las sábanas y el cobertor y todo lo del baño se quedaría para otra ocasión, así que sólo había que preocuparse por las cajas, que de verdad quedaron muy, muy, muy pesadas. Una vez que llegó el taxi subimos (de milagro) las cajas a la cajuela y las llevamos a la paquetería de Tufesa... no contábamos con que hubiera tantas personas haciendo fila así que tuvimos que planear que mientras mi mamá se iba en el taxi de regreso para ir por las maletas, yo me quedaría con las cajas esperando el turno para registrar las cajas y mandarlas de una vez por todas. Yo ya no me sentía cansado o agobiado, pero sí tenía la presión de que pudieran enviarse las cajas en ese mismo rato, que no hubiera ningún problema y sobre todo, que me alcanzara el dinero que tenía para hacer el envío, o que por lo menos aceptaran tarjeta para hacer el pago. Yo tenía el número 98 y estaban en el 83 cuando comencé a esperar, y hasta el sol estaba calando en la sala de espera, así que daba igual si me sentaba o me quedaba de pie. Todavía faltaban como cinco personas por pasar cuando ya había llegado mi mamá con el taxi y las maletas así que tuve que tomar una decisión: yo me quedaría a hacer el envío mientras ella se iba a la terminal con las maletas, y yo me iría en camión cuando terminara la transacción. El tiempo pasaba y la verdad se tardaban mucho en cada persona, habiendo sólo dos personas para atender a los veinte que calculé que había en espera. Finalmente fue mi turno para pasar y después de pasar un susto porque resultó que tenían que abrir una caja y pensé que no sobreviviría, ya estaban listas para ser enviadas... a un precio muy, pero muy económico, que casi no me lo creía. Inmediatamente salí corriendo para poder llegar cuanto antes a la terminal, y nuevamente me encontraba caminando por el centro de Culiacán después de que creí que pasaría mucho tiempo para que volviera a hacer eso. En cuanto subí al camión llamé para avisarle a mi mamá que comprara los boletos para la próxima salida, así para cuando yo llegara ya no habría que hacer nada más. Aún así lo que llevamos nosotros como equipaje era bastante.. las dos maletas, la televisión, las dos impresoras y el estéreo... es increíble lo que puede juntarse con el tiempo sin darse cuenta uno. Otra vez me pareció raro que después de despertar temprano, cargar, mover y acomodar tantas cosas, y toda la tensión del día no me quedara dormido en todo el camino de regreso. Cuando llegamos a Los Mochis ya todo se normalizó, y al día siguiente podríamos recoger las cajas. Claro que lo primero que hice fue conectar la televisión que finalmente me permitió ver de nuevo la programación que había dejado de ver hace.. ¿cuánto? ... ¿ya dos semanas o algo así? o lo que sea, incluso conecté el Wii y claro que no es lo mismo jugar en.. eh, creo que una televisión de 27 pulgadas, contra 13 de la que traje de Culiacán, o.. uh.. ¿cuál tamaño era el monitor del DVD? bueno no lo sé, que quede en que es muy pequeño, ah pero eso sí, con formato expandido casi casi widescreen. Ya estaba yo pensando que la televisión no tendría arreglo y que tendría que conformarme con la miniatura de la pequeña televisión de Culiacán, cuando llamó el técnico que estaba arreglando la otra. Dijo ¡que ya la había arreglado! pero que tenía que arreglar las funciones y necesitaba el control original, así que si le dábamos un día más ya quedaría lista para poder ser contemplada en todo su esplendor. Por mientras había algo más por hacer, y era recoger las cajas con los libros. Como lo prometieron los de Tufesa, desde el día siguiente a la fecha de envío ya estaban listas para recogerse, así que tomaré en cuenta ese sistema de envíos para lo que se pudiera ofrecer en el futuro. Ahora el problema con todo lo que trajimos de Culiacán es que nuevamente me encuentro en crisis de espacio en mi cuarto. El nuevo armario fue de gran ayuda porque allí pueden quedarse todos los libros, pero la enorme caja con manuales, y las dos impresoras están realmente en espera de que se les asigne un nuevo destino. Poco a poco veo cómo el espacio vuelve a reducirse y nuevamente se pone a prueba mi capacidad de mantener el órden en donde hay caos. Pero pronto la promesa del otro día se cumplió y en sólo unas horas más ya había recuperado mi televisión y era libre de ver o jugar lo que quisiera, y la pequeña fue asignada a cumplir sus deberes en la sala, donde será feliz a partir de ahora. El viernes pude al fin con toda calma poder ver los programas que acostumbraba ver, y jugar Pokemon Battle Revolution, Guitar Hero 3 y No More Heroes para al menos saber de qué se tratan antes de que tal vez tenga que irme nuevamente y tal vez para no regresar... pero no debo pensar en eso de momento, al fin puedo ver algo de paz por ahora. -Próximo avance- ¿Que las emociones todavía siguen? Ahora es por esperar cualquier llamado de Monterrey, y la sola espera por sí sola me causa mucha preocupación y cada que suena el teléfono o reviso mi email me pongo nervioso. Creo que va siendo tiempo nuevamente de encerrarme y destruir mis emociones para pensar más lógicamente.. ¿pero podré volver a hacerlo como antes? ¡Uno elige el camino a seguir! Road 14: Contra sentimientos




Temporada

Temporada 16: STR - Aruku

Cuentas regresivas

  • Fin de trimestre

    De vacaciones

    Feliz año nuevo

Navegadores recomendados

  • Firefox Opera

Meta

Web 2.0

  • RSS RSS RSS

Ioxwol.com

  • QRCode