-Previamente-

¡Estamos en Mazatlán! Fuimos invitados por Laura y Jorge, vecinos que se mudaron hasta acá y que ahora gracias al puente podemos visitar, junto con César y Águeda. Por lo que hemos podido ver de la ciudad está genial con muchas atracciones y todo prácticamente a la orilla del mar. Estábamos conociendo una plaza muy alegre en donde llegamos a comer y pude darme cuenta de algo.

-Y ahora la continuación-

Aunque no habíamos comido mucho en el restaurancito de la plaza, todos estábamos llenos, y los demás mayores de edad (jojojo, yo no snif) estaban un poco pasado de alegres, pero aún así regresamos a salvo a la casa. Esta vez me tocó sentir el más puro estilo japonés porque por circunstancias como la falta de camas o el que mi mamá sacó de la maleta el colchón inflable, a mí me tocó dormir en el piso, deveras, solamente estaba interpuesta la alfombra y una especie de colchoneta con sábanas, más o menos estilo tatami o algo así, y batallé un poco para dormir, pero al final parece que sí me quedé dormido. Incluso tuve esa típica sensación de comodidad al despertar, a pesar de sentir la espalda un poco cambiada de lugar, pero dicen que eso es saludable así que por mí está bien. Lo que no estaba bien era un ojo que me amaneció rojo, y sólo hace algunos días mi mamá tuvo el mismo problema y según me había salvado de eso, pero parece que no, y eso que no tengo ninguna molestia.

También me tocó bañarme con agua fría (o al tiempo, como sea) porque a pesar de solamente abrir la llave izquierda estándar para el agua caliente, la mentada agua caliente nunca se presentó, y así recordé cuando iba a la alberca y me bañaba en frío sin problema. Ajá, dormir en el piso y tomar baños fríos, parece algo bastante saludable ¡y si me va bien tal vez digievolucione o algo así! Je, je, je, no.. en realidad no es gracioso. Después resultó que me había levantado bastante temprano porque los demás apenas se estaban levantando y todavía tenían que bañarse y hacer sus rituales correspondientes. En todo ese rato no me quedó más que jugar en el DS y esperar. Después de unas dos horas más o menos al fin desayunamos y pudimos salir de paseo a las plazas comerciales; el compadre Jorge no fue porque tenía que trabajar aunque fuera sábado, pero regresaría en la tarde a tiempo para hacer la carne asada.

Primero llegamos a Sam’s para que César pudiera imprimir unas fotografías, y de paso yo aproveché para ver si de pura casualidad estaba algún juego de esos que busco constantemente. ¡Y sí había! Había incluso un juego que de hecho aún no pensaba comprar aunque lo encontrara. Eran Super Smash Bros. Brawl y Mario Kart Wii por montones, realmente por montones como pocas veces me toca ver un videojuego en exhibición. Así que aproveché la oportunidad y los compré aunque ya había dicho eso de que primero terminaría los otros que ya tengo, pero supongo con esto pasará algo de tiempo para que vuelva a comprar otro videojuego. De hecho mi idea al principio era ir a alguna tienda especializada para ver más opciones, pero al verlo todo desde el primer momento no pude resistirme. Saliendo de Sam’s ya fuimos a la otra plaza más grande de la que nunca me aprendí el nombre, pero que era considerablemente grande.

En esa plaza realmente había de todo, considerando que tiene a Sanborns, Fábricas de Francia, un multicinemas, creo que Sears, y cientos de comercios dentro incluyendo Burger King y Dairy Queen. Además de un Recórcholis, donde hay muchos juegos tipo arcade. Realmente pasamos mucho pero mucho tiempo allí dando vueltas principalmente. En realidad parece que ese día fue propicio para que comprara porque además de los juegos compré varias camisetas y encontré la revista Club Nintendo del mes así como la Shonen Jump. Curiosamente no había tanta gente como uno se esperaría encontrar en una gran plaza de una ciudad turística en un puente vacacional, al contrario, la plaza estaba considerablemente despejada, como para pensar que es verdad que los lugareños de los sitios turísticos no salen tanto a sus propios lugares por hartarse de los turistas. Y lo de los turistas es cierto, recordando el viaje a Chihuahua donde seguro el 80% de los que van al lugar son extranjeros.

Al terminar de ver la plaza ya era hora de comer, pero antes de ir a la casa pasamos a Home Depot donde estaba Jorge escogiendo un asador para en la noche, y después de eso fuimos a comprar la carne y los alcoholes a Sam’s y entonces sí de regreso a la casa. Como según no querían arruinarse el apetito para la carne asada de la noche, votaron por comer nachos caseros, pero quedaron tan deliciosos por los frijoles puercos que hizo Laura que todos repetimos varias veces. Después de eso para hacer tiempo jugamos cartas por largo rato hasta que fue llegando más o menos la hora. Cuando fue llegando la hora, comencé a tomar fotografías al proceso de cómo se hace la carne (sólo por si acaso) y cuando ya no fui requerido (o más bien fui hecho a un lado) volví a ponerme a jugar al DS. Umm.. otra vez esa sensación de apartamiento, pero ahora sí sé de qué se trata, y de suerte tengo mi DS como escaparate para eso.

Cuando ya todos nos sentamos a comer, resulta que al lado había también otro festejo, que incluía música en vivo y para mala suerte, karaoke que podía escucharse a unas dos cuadras a la redonda. La música estuvo bien las tres horas que duró, pero luego cuando comenzó la hora del palomazo ya no estuvo tan chistoso, y más porque luego no dejaron dormir, al principio, porque luego ya no importó y sí pudimos dormir bien, claro, yo en el piso. Al día siguiente nadie se acordaba de la música, pero yo sí tenía dos problemas: uno era el ojo que estaba más rojo, y otro que sentía molestias en la garganta, que pudo deberse a que hizo un poco de fresco en la noche y yo soy tan poco resistente (en ocasiones) a esas cosas, a dormir en el piso y al baño con agua fría. Traté de hacerme a la idea de soportar la molestia de la garganta y seguir con el día. Fuimos otra vez a la plaza, a desayunar a Sanborns porque había buffete, donde otra vez pasamos mucho mucho rato.

En realidad ese desayuno contó como comida (otra vez) por lo tarde que salimos, como a la una o dos de la tarde, y de ahí fuimos al malecón para verlo en su esplendor durante el día. Es un camino realmente largo para recorrer, sobre todo si no se va preparado para entrar a la playa pues sí hace calor y el sol es fuerte, y sí dan ganas de meterse al mar. Allí tomé otras cuantas fotografías de todo el recorrido, y después de las horas de andar por ahí fuimos al museo de las conchas, donde pueden verse y comprar muchos tipos de conchas, que no están totalmente al natural sino preparados y chuleados para que se vean muy coquetos como adornos, y de ahí nos pasamos a un restaurante que tiene entrada directa a la playa. Estuvimos un rato tomando bebidas y tentempiés y aún así no era comida en serio, sino que después ahora sí nos dirigimos a comer, a un establecimiento que está cerca de casa de Laura.

Fácilmente ya eran más de las seis de la tarde y apenas estábamos comiendo. Casi todos pedimos camarones rellenos, que eran envueltos en tocino crujiente y el relleno de queso, bañados en queso. Allí estuvimos otro ratototote, y la única cosa que notamos es que seguramente por el día y la hora el asunto ya no estaba tan familiar, porque había gente que se veía claramente borracha, y la música que estaban poniendo en la rockola era.. bueno, pues corridos diría yo, después de todo seguíamos estando en Sinaloa. La mayoría no pudo terminarse su plato (yo sí) y ni siquiera tocaron unas empanaditas de camarón que se veían buenísimas, pero las pidieron para llevar. Como la casa quedaba a sólo un pequeño salto, llegamos al fin a descansar después de un día, ahora sí, bastante cansado. Sólo me quedaba ver un poco de televisión mientras los demás decidían a qué hora nos íbamos, y después los preparativos de maletas, tomar un baño y a dormir -otra vez en el piso.

Como que ya me estaba acostumbrando a eso de dormir en el piso porque al levantarme al día siguiente ya no sentí ninguna diferencia o molestia en la espalda. Era muy temprano, como las seis de la mañana, ya que era tiempo de regresar a Los Mochis y querían aprovechar el día. El caso es que Laura se regresaría con nosotros en la camioneta de César, yo sería copiloto y las señoras se irían en la cajuela, cómodamente instaladas con un colchón inflable (y yo me sigo preguntando ¿por qué rayos no me pusieron ese colchón a mí para dormir? snif) y llegaríamos a Los Mochis al mediodía. Salimos como a las siete y media de la mañana y el tiempo pasó muy rápido, pues a alrededor de las nueve estábamos desayunando en una pequeña plaza en Culiacán, muy curiosa porque está a la orilla de la carretera pero tiene de todo, algo así como un súper Oxxo corregido y aumentado y con gasolinería integrada.

Terminando de desayunar volvimos al camino, y esta vez sí me dió algo de sueño, tanto que en ocasiones sentía como que se me cerraban los ojos (justo como algunas veces me pasó en la escuela cuando tenía esas jornadas infrahumanas) pero era cuestión de concentrar mi atención en algo y volvía a despertarme. En mi carácter de copiloto no podía darme el lujo de ponerme a jugar o ponerme los audífonos, y sobre todo tenía que poner mucha atención en el camino (nos encontramos con un loco que amenazaba con tirar una piedrota, pero enorme piedrota a los autos). Puedo sentirme orgulloso que mis rutinas de viaje dieron frutos porque nunca me quedé dormido y llegamos bien a Los Mochis. Teníamos algo de tiempo porque quedamos de comer con Águeda, y en eso aproveché para probar Brawl y Kart, que no sé si fue el tiempo de no jugar o de no ver la televisión, pero tuve las impresiones de que no son la gran cosa, y de que son geniales, ambas al mismo tiempo.

Por cierto que seguía teniendo el ojo bastante rojo, y lo que más se podía notar era que hacía más calor que en Culiacán y Mazatlán, por lo que oficialmente Los Mochis es más extremo en cuanto a clima, haciendo más calor en temporada de calor, y más frío en temporada de frío, o al menos las temperaturas calan más. Para variar lo que comimos fue carne, más o menos tipo asada, pero no fue en asador sino en plancha, y junto con quesadillas y una salsa picosita sabía estupenda. Y después nos quedamos a platicar como hasta las siete de la tarde, terminando así el viaje a Mazatlán, con la posibilidad de ir la próxima vez en plan más playero de ser posible. Al regresar a la casa no podía quedarme con la tentación de volver a entrar a Internet, y justo como se estaba haciendo costumbre, no hubo la gran diferencia en lo que sucedió en mi ausencia, así que sigue perdiendo puntos de asombrabilidad conmigo. Ni el ojo rojo ni la molestia en la garganta se me pasaron, pero ahora sí dormí en mi cama.

El martes desperté espectacularmente bien, seguramente porque después de dormir en el piso, dormir en cama incrementa la comodidad y descanso. Entre Brawl y Kart preferí comenzar a avanzar en Kart, pero algo interrumpió mi tiempo de calidad de videojugador, y eso fue una llamada de Monterrey en donde me decían que todavía estaban interesados en mí.. por lo que querían programar el examen psicométrico pero para YA, así que quedó para el jueves, en la sede Los Mochis del tec. Volví al juego pero ahora ya me había quedado con la idea de tener que regresar al tec, y otra vez volví a ser iluminado: otra de esas cosas que suelen ocurrirme, junto con la anterior… sellos de comportamiento recurrente, cuadrados. Pero bueno, se trata de un examen psicométrico, cosa que varias veces le pregunté a Maura y Toño así que debo tener una idea más o menos clara de lo que se trata.

Ya que una vez que una idea se me queda en la mente me sigue dando vueltas hasta que me harte o termine dicho evento, ahogué esa idea en Brawl, Kart y Guitar toodo el miércoles, al mismo tiempo de que seguía pensando en qué son esas dos realizaciones sobre lo que tengo con las personas, lo irónico es que justo como en las películas, sé que es, de qué se trata y cómo pudiera cambiarlo.. y sigo igual, por eso los llamé “cuadrados”. Como siempre el mantener la mente ocupada me ayuda bastante, recurrir a los juegos y a dibujar me funciona bien, pero obviamente refleja mi nivel de tensión si no es que trato de ocultarlo. El jueves finalmente llego el momento de ir al tec a presentar el dichoso examen. De entrada la persona con la que tenía presentarme fue un personaje importante de temporadas pasadas: Cacohen, quien ¡no esperaba que fuera yo el que me presentaría ese día!

La primera persona que me encontré fue Ana, quien los primeros instantes como que no me reconoció pero luego ya reaccionó. ¿Significará que sí he cambiado en estos cinco años? O tal vez fue porque temporalmente representó un cambio de imagen de mi parte para ese momento en específico, no lo sé. Resulta que a Cacohen (y ahora que lo pienso, se repite el nombre de Carlos) nunca le mencionaron el nombre del que se presentaría a hacer el examen, así que me ve y dice “¡ingeniero! ¡qué milagro que viene por acá!” así que tuve que hacer labor de recapitulación para llegar al punto de que era yo el que iba a hacer el mentado examen. De entrada pasé a un lugar que no estaba cuando salí de la preparatoria, algo así como un nuevo vagón de las oficinas (aunque sí había oído hablar de él en Culiacán) y allí estuve haciendo yo solito el examen… un tremendo examen que seguro de no ser porque es personal, hubiera contado por todos los exámenes de la carrera, juntos, por la tarde, en verano.

Esas dos horas no estuve pensando en nada más que contestar, y mis signos vitales hicieron todo lo posible por evitar que parpadeara para no perder precioso tiempo. Una vez que terminé pude encontrarme con más personas en las oficinas, como Jaime mi ex-tutor, y Conchita y Janny, valiosas aliadas en tiempos difíciles. Para mi sorpresa, todos me recordaron, a pesar de todo el tiempo que había pasado y yo no me había contactado con ellos (aunque eso no se los mencioné… “hey, de veras se acuerdan de mí”…) y aunque no pude ver al director Hugo, como él fue la primera persona que ví cuando recibí el título, supongo que eso cuenta como encuentro. Y así, sin más ni más, me retiré para después ponerme nervioso de todo lo que fui cuestionado, y preguntándome si en verdad mi mente pudo soportar todo eso sin perder -más- la cordura, pero creo que si tuviera una empresa -o escuela, lo que sea- también examinaría así a todo el que trabaje conomigo.

Así que al final de todo, la oscuridad se sigue haciendo presente haciéndome notar esos sellos cuadrados que tengo, el primero una notable sensación de inferioridad en relaciones personales para con los demás, “no lo valgo”, y el segundo, una extraña sensación de que cuando dejo de ver a alguien por mucho tiempo, cuenta como un “adiós para siempre” que en realidad se me ha forjado porque así ha sucedido por experiencia. Ajá.. primero siento como que estoy de más, y después, cuando dejo de ver a una persona, siento como que ya no puedo volver a verla porque simplemente el enlace se rompió y ya no hay nada que hacer, de hecho aún recuerdo un momento en particular que tal vez hubiera cambiado varias cosas para hoy en día, pero quién sabe. Ahora lo que me debe preocupar es que sigue habiendo muchas posibilidades de irme a Monterrey y me sacará nuevamente de mi estado de confort, exactamente como ocurrió cuando me fui a Culiacán, pero justamente eso fue lo de Culiacán, preparación para la realidad.

-Próximo avance-

Ahora tengo que esperar el resultado del.. eh.. grandioso examen psicométrico, así que aprovecho para guardarme y seguir jugando los juegos, mientras pueda, claro. ¿Algún día volveré a actualizar decentemente el sitio? ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 20: Ronda de curiosidad


Leave a Reply



Temporada

Temporada 16: STR - Aruku

Cuentas regresivas

  • Fin de trimestre

    De vacaciones

    Feliz año nuevo

Navegadores recomendados

  • Firefox Opera

Meta

Web 2.0

  • RSS RSS RSS

Ioxwol.com

  • QRCode