Así que con la llegada nuevamente del mes de mayo también llegan otros días, con más responsabilidades por así decirlo. El día de las madres es uno de esos días con los que antes no tenía ningún problema, hasta que algo me fue pasando y ahora lo que sucede es que me trabo, casi por completo. Lo que me sucede desde hace años es que cualquier otro día puedo demostrar muchísimo afecto a mi mamá, pero solamente llega el día de las madres e involuntariamente como que me reprimo. ¿Qué podría ser? ¿Tal vez mi espíritu socialista me quiere hacer pensar que el día de las madres es sólo un día más de mercadotecnia que induce al consumismo vacío proveniente del capitalismo del infierno? Podría haber algo de eso, lo que más digo es que “todos los demás días demuestro cariño, no quiero parecer obligado este día justamente a demostrar afecto en público” porque ah el público tiene, sí que tiene algo que ver.

Cuando un hijo invita por ejemplo a comer a su madre, el hijo la está invitando por completo, y justo ese día hasta los meseros están en ambiente festivo así que le dicen a la señora “felicidades en su día”, y yo ya sé que no tengo ningún motivo para sentir nada malo, y de hecho si ocurre cualquier otro día no me pasa nada, pero ese día en específico como que me crispa los nervios. Incluso al momento de recibir la cuenta me la dieron a mí, y otra vez, ni siquiera es que no esté acostumbrado a recibir la cuenta yo, pero tal vez sea eso de que “estoy con mi mamá y siempre es ella la que ha sido mi anfitriona, ahora siento raro ser yo el anfitrión” y hago mis apuestas a que esa es la razón verdadera, pero de momento sigo frikeándome cada diez de mayo desde hace.. como.. diez años, eso junto con el día de mi cumpleaños, que es otra cosa extremadamente similar en cuanto a emociones, y se repite en general con los demás días festivos. Oh ahora que lo veo así, mi problema son los días festivos, no la temática en sí de festejar. Qué alivio.

Y de repente recordé que estaba en medio del trámite de posiblemente irme a trabajar a Monterrey. El siguiente aviso que recibí afortunadamente fue por correo electrónico en donde me decían que los exámenes que he hecho han sido satisfactorios y que solamente hacía falta formarme un expediente, para lo que se necesitarían documentos y ya con eso estaría listo para ingresar. Y si entendí bien quiere decir que una vez con los documentos, es ya casi casi seguro que me iré a Monterrey, pero si recuerdo bien cuando estaba con lo de quedarme a trabajar en Culiacán existía más o menos el mismo porcentaje de posibilidades de que me quedara, y al final resultó que ocurrió la minúscula posibilidad de que siempre no pudiera entrar allá. Así que esta vez no estoy tan tenso por si sí o por si no, pero de todas formas sigo tenso por si sí. Lo único que tuve que hacer de momento es escanear todos los documentos que me pidieron, y dentro de algún tiempo seré avisado nuevamente.

Reuniendo esos documentos que me pidieron, salió a la luz el vaso de Starbucks que había traído en navidad y que soportó las 21 horas de viaje en autobús, en maleta, entre videojuegos, y sobrevivió para contarlo.. lo cual de entrada ya veo milagroso. Es un vaso que alguna vez tuvo un vanilla cream frappuccino delicioso y que no me causó enfermedad en la garganta así que me gustó todavía más. Al tenerlo junto a mi cerdito príncipe, tacita de snoopy, llaveros de astro boy, buda de la suerte y maneki neko no pude evitar acordarme del altar sagrado que Maura tenía en su oficina, que albergaba a El Vaso sagrado con todo su esplendor, así que así también ordené las cosas en mi cuarto un poquito para que quedara decoroso para mi nuevo vaso. Oh y como de Chihuahua traje también un tamborcito idéntico (pero gigantesco) del tambor del ritual de El Vaso, por lo que se ve muy parecido a El Vaso sagrado, y aunque sé que nunca podrá ser exactamente igual le depositaré confianza y moneditas justo como lo hacía con el primero.

De momento necesitaría la intervención divina de El Vaso para que sí sea contratado pronto (en donde sea) y pueda digievolucionar.. umm por así decirlo. Si se concreta lo de irme a Monterrey estaré en una situación un tanto particular, primero, porque es una ciudad que no tenía contemplada por grande y agresiva, y otra, porque tratándose del ITESM sé que puede volverse un tanto exigente en cuanto a jornadas, pero eso sí con grandes beneficios y privilegios. Otra cosa que tampoco me agradaría de la ciudad es ese clima tan extremo que mencionan, en el que hasta se pueden llegar a ver las cuatro estaciones en un solo día, con horrible calor y también lluvias torrenciales. Pero por otro lado tienen muchísima variedad de tiendas, lugares por ver y eventos por asistir, convenciones por visitar y cultura por conocer.

Por ejemplo, podría imaginarme que al principio tal vez tendría que llegar nuevamente a casa de asistencia, cosa que no quiero, aunque también existe la posibilidad de que tratándose de el ITESM haya algún departamento en las cercanías a precios razonables. De ser así tendría casi casi la mitad de los problemas resueltos, pues llevaría exactamente la misma vida de un estudiante, sin las presiones de la escuela y con los privilegios que tener un trabajo atrae. Como ya tengo la experiencia de Culiacán, no estoy totalmente en cero como cuando llegué a allá y sé un poco más qué hacer en todas las situaciones completamente solo. Por otro lado tendría que conocer nuevamente una ciudad más o menos desconocida para mí y sentiría la desconfianza de lo grande que es, eso sin contar que no podría viajar a Los Mochis cada fin de semana, quedando yo ahora sí totalmente solo, justo como pensé que sería el resto de mi vida. Pero aún así todo pintaría bien, si sale como espero y corro con suerte.

En cambio si suciediera que no fuera requerido en Monterrey, lo más probable es que me ponga a estudiar de una vez la maestría al no haber alternativas más rápidas. Para estudiar la maestría estaba analizando posibilidades de becas por CONACYT y cosas así para estudiar dentro del país, e incluso de otras posibilidades como ir a estudiar a Japón, pero eso no es tan probable de momento. Lo que más estaba surgiendo como posibilidad era estudiar esa maestría que encontré por la Universidad del Valle de México en San Luis Potosí, que misteriosamente se acomodó para ser la más probable que elija en el corto plazo. Irme así tendría también sus particularidades. El clima de San Luis hasta ahora me parece muy agradable comparándolo con el de Sinaloa en general, más o menos conozco la ciudad y parece que tiene buen nivel de progreso en comercio de bienes y servicios. Por otro lado.. sigue siendo relativamente bulliciosa y considerablemente grande para mis estándares, y dicen que se ha convertido en el lugar de descanso de varios tipos de mafias, pero eso pasa hasta en los mejores estados diría yo.

Si me fuera a San Luis Potosí necesitaría la ayuda de El vaso nuevamente para que en los estudios me fuera bien, esta vez en el nivel de maestría. Posiblemente como las maestrías están diseñadas generalmente para personas que están trabajando, tendría tiempo para tomar una especie de trabajo de medio tiempo en algo, así conseguiría más experiencia laboral temporalmente. Seguramente también rentaría un departamento como para estudiantes, y como ya conozco algo de la ciudad podría salir a pasear más de lo que lo hacía en Culiacán (que en realidad no lo hice casi nada), y dado que San Luis está cerca de muchas ciudades, podría ir a Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Cuernavaca o Texcoco casi cuando quisiera sin necesitar tanta planeación. Pero la verdad conociéndome yo no saldría tanto (si tuviera que haber tantos cambios en mi estilo de vida, uno de los que serían convenientes es que me dieran más ganas de salir) y habría muchas posibilidades de que, igual que en Monterrey me quedara bien resguardado y seguro sin salir por flojera o algo así.

¿Habrá alguna tercera o cuarta opción? Si elijo quedarme en mi estado de confort no habrá ni una opción, pero hace tiempo estoy con una idea fija de que tendré que irme, a algún lado tarde o temprano. Siempre prefiero planear las cosas, y si planear no es lo adecuado, al menos tener una vaga idea de qué es lo que va a pasar, aunque se confunda con planes o prejuicios, pero casi siempre que no tengo ni esa idea es cuando no me va tan bien, aunque cuando sí me va bien son sorpresas agradables. Al menos recordar y notar que hasta ahora me ha ido bastante bien en todo lo que he pasado me dan ánimos y confianza para que lo que sea que me toque hacer más adelante saldrá bien.. aunque el temor de que muera en el intento me sigue quitando el sueño a veces.

-Próximo avance-

¿Sí he pasado muchas cosas? Supongo que sí, no deben haber pasado varios años sin que yo simplemente no haya aprendido absolutamente nada que no fuera de la escuela. Mejor revisar la historia y ver qué se puede hacer con eso, considerando que sigo identificando cuadros candados. ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 21: Ronda retrospectiva


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