Road 24: Monterrey
June 17, 2008 Category: Resumen semanal No Comments »
El miércoles fue el dÃa lÃmite para ahora sà preparar ya todo lo que me llevarÃa de equipaje a Monterrey, asà como aprovechar con mucho cariño todo lo que tengo en Los Mochis. Claro que estuve sentimental todo el dÃa, desde que desperté -cruzando por esos hermosos cinco segundos antes de recordar por qué debo ponerme triste- y asà el resto del dÃa. Como ya estaban los boletos de avión y en general el plan serÃa el mismo que el de la vez anterior, eso me tranquilizaba un poco. En realidad me tomé todo todo pero todo el dÃa haciendo las dos maletas que me llevarÃa. Como tenÃa la experiencia de viajar tanto a Culiacán, más o menos podÃa estimar el mÃnimo indispensable de ropa para dos o tres semanas, y asà como me han dicho ya varias personas, casi puedo jactarme de ordenar y aprovechar bien el espacio.
Todo comenzó a complicarse cuando comencé a meter cosas que no son tan apachurrables como la ropa, por ejemplo pares extras de calzado, accesorios diversos y sobre todo los videojuegos. El dÃa transcurrió rápido como no querÃa y me dieron las doce de la noche todavÃa sin terminar las maletas. Lo peor fue que recordé el temible lÃmite de peso por equipaje, asà que por curiosidad subà las maletas a la báscula a eso de la una de la mañana, y estaban excediendo el doble del lÃmite permitido, asà que tuve que volver a abrirlas y comenzar a sacar y reacomodar cosas. Terminé acostándome a las tres de la mañana y aún asà creo que todavÃa las maletas quedaron con sobrepeso, pero ya no podÃa hacer nada porque tendrÃa que levantarme a las seis para viajar a Culiacán. Esta vez no batallé para quedarme dormido.
Cuando escuché sonar los despertadores pasaron nuevamente esos segundos de estar tranquilo hasta recordar de qué se trataba. Asà que ésa era mi última mañana. Realmente estaba angustiado, y prácticamente comà el desayuno a la fuerza y tenÃa esa sensación de que era mi última comida. Lo bueno es que mi mamá me acompañarÃa hasta el aeropuerto y me despedirÃa hasta el último instante. También hasta el último instante tuve que vaciar parte de lo que llevaba en la mochila en otra maleta de mano porque ya estaba al tope en todos mis dispositivos de almacenamiento. Entonces quedaron dos maletas, una mochila y una maletita de mano, que en algún momento tendrÃa que cargar todo yo solo. Y comenzó el caracterÃstico recorrido para Culiacán. Por alguna razón el autobús -de tufesa, claro- estaba llenÃsimo, pero por suerte habÃa lugares todavÃa.
Curiosamente estaban pasando la pelÃcula Ratatouille en el camino, que sà me gustó mucho pero como yo tenÃa mucho sueño me quedé dormido casi todo el camino, justo como la otra vez, y no querÃa llegar muy pronto. Al llegar -porque tuve que llegar tarde o temprano- mi mamá insistÃa en que tenÃa que comer algo para subir al avión, asà que lo más que pude fueron unas papas fritas y un refresco, y entonces nos dirigimos al aeropuerto. Contrario a la vez anterior esta vez sà me tocó una gran fila para documentar, esperando como media hora para turno, y claro, sà hubo que pagar un sobrepeso de equipaje bastante elevado, pero ya no habÃa alternativa. Después de eso pasamos a la entrada de la sala de espera y esperamos un rato, porque no querÃa perder valioso tiempo con mi mamá. En el momento de la despedida, ninguno de los dos lloró -y vaya que pensé que alguno iba a soltar el llanto- pero supongo que la costumbre de irme tan seguido causó esa fuerza.
Ya que faltaba algo de tiempo para la salida del avión, pude conectarme por prodigimovil y revisar el correo, twitter y pues en general distraerme un poco. Lo malo era que como me habÃa tocado fila de abordar C (que va después de la preferencial, A y B) pues iba a haber muchÃsima gente antes que yo. Pero El Vaso me cuidó y no sabÃa que también abordaban por atrás, quedando en un muy buen lugar, que hasta traÃa revistas de televisión. Ahora ya no iba con tensión extra por el solo viaje en avión, asà que creo que ya he superado ese temor. Es más, yo dirÃa que el viaje anterior fue malo porque esta vez no se sintió ni turbolencia, ni vibró todo el fuselaje ni se sintió nada al aterrizaje. Al momento de llegar a Monterrey hubo que esperar muchos minutos más esperando el equipaje y entonces sucedió el momento crÃtico en el que yo iba a tener que cargar con todo el peso.
No fue mucha distancia ni tiempo, pero creo que sà me lastimé un poco los brazos por cargar todo el peso aunque fuera repartido en varias maletas. Tomé el taxi y me dirigà a donde me encontrarÃa con mi tÃa Antonieta. Ella se ofreció desde el principio en ayudarme a instalarme, y justo en cuanto llegué con ella ya tenÃa el lugar exacto en el que serÃa ideal que me quedara. Está ridÃculamente cerca del tec y es un cómodo punto medio entre la seguridad de una casa de asistencia, y la libertad de vivir en departamento. Los señores que rentan la casa viven justo detrás, independientemente claro, y rentan los tres cuartos generalmente a estudiantes, asà que como yo sigo pareciendo estudiante -y posiblemente vuelva a serlo con la maestrÃa- está bastante bien para mÃ. Claro que eso de compartir la casa con otras personas sà es algo nuevo para mÃ, pero ya lo hice estando en la casa de asistencia en Culiacán.
Después de llegar a dejar las cosas fuimos a Plaza La Silla para que pudiera comer y tomar algo. Ahora que ya estaba pasando todo sà tenÃa ánimos para comer y sobre todo para rehidratarme. Estuvimos platicando mucho pero mucho rato hasta que se hizo de noche, entonces pasamos a Soriana para comprar lo que necesitarÃa de inmediato, sobre todo un reloj despertador. La primera noche conscientemente estuve tranquilo, pero como noté que me desperté muchas veces en la noche obviamente no estaba del todo tranquilo. Creo que también pasó lo mismo en Culiacán pero de ser asà se me pasará con el paso del tiempo. Al dÃa siguiente fuimos a desayunar a Liverpool Valle Oriente aprovechando para que conociera ese rumbo, y a las once de la mañana tendrÃa una entrevista para presentarme en el trabajo. Desayuné relativamente ligero y entonces me dirigà al tec, conociendo cómo llegar y por dónde entrar.
Estando en el tec ahora sà conocà en persona a quienes habÃa estado tratando por email y por teléfono, y claro que surgió un inconveniente que era mi afiliación al IMSS, asà que en ese mismo rato recibà indicaciones para hacerlo o si no se tendrÃa que esperar hasta el lunes siguiente. Inmediatamente realicé el trámite y fue sorpresivamente rápido. Ya con el papel necesario fuimos nuevamente de compras porque mi tÃa querÃa que fuéramos a comer a casa de Raúl -primo-. No contábamos con que mi compra de celular (para tener ya número local) tardarÃa tanto pues el aparatito no querÃa darse de alta y tuve que quedarme esperando hasta que la promotora lo hiciera vivir. Se hizo muy tarde pero aún asà dio tiempo de ir, primero a conocer el departamento en el que estuvieron estudiando mis primos, y luego a casa de Raúl. Allà estuvimos mucho rato más, en parte yo aprendiéndome la receta que hizo ese dÃa mi tÃa.
Cuando llegó Raúl yo estaba pasándole a mi mamá el nuevo número celular y le dije en dónde estábamos, y a los momentos de haber colgado yo suena el teléfono de la casa y resulta que era ella. Claro que ya no habló conmigo pero a mi tÃa y a mà se nos hizo muy raro que hiciera esa maniobra. Un rato después fuimos a Wal-Mart para que pudiera comprarme el paraguas que quiero tener para época de lluvias, y queda relativamente cerca de su casa. Al regresar era oficial que no puedo reaccionar como un adulto deberÃa con los niños pequeños (los hijos de Raúl) ni aunque yo sea su tÃo, sobre todo si prácticamente no los he tratado ni ellos a mÃ. Claro que quisiera ser tan jovial como Esmeralda o mÃnimo seria en el estilo de Liliana, pero por alguna razón no puedo. Como ya se estaba haciendo tarde yo preferà irme solo de regreso y mi tÃa se quedarÃa esperando para poder ver a SofÃa. Me encaminó a la central de taxis y regresé bien.
El plan era que me despertarÃa tarde para ir a comer y conocer otra parte de la ciudad. Por la mañana mi tÃa llama y dice que de una vez me llevara un cambio de ropa para que pasara la noche en su departamento y lo conociera bien, asà que aprovecharÃa para comprar una nueva maleta pequeña, para llevar la ropa que ya estaba cargando, pero que me podrÃa servir para más adelante. Fuimos a Plaza San AgustÃn, para comprar otras cosas de papelerÃa que me faltan, y ahà me pude comprar la revista Atomix 100 con su portada cromática. Anduvimos paseando mucho mucho mucho pero mucho rato, viendo muchos aparadores y buscando un lugar para comer, pero como todo estaba llenÃsimo comimos en Sanborns. Estuvimos otro ratote y a la salida ya encontramos dónde comprar la maleta que me hacÃa falta. De ahà fuimos al departamento y salimos a conocer mejor el lugar. Ya antes de dormir seguimos platicando mucho mucho sobre todo de cómo se ha dispersado la familia -momento medio melancólico pues se sigue dispersando-.
Por la mañana del domingo mi tÃa quiso que fuéramos a misa, asà que la acompañé y se trata de una iglesia bastante pintoresca y muy agradable. De ahà fuimos a desayunar taquitos, bastante buenos, y el plan era ir al planetario Alfa. Guiándonos por un anuncio en el periódico supimos horarios y cómo hacerle, asà que fuimos a la alameda y de ahà en autobús gratis hasta el planetario que queda en San Pedro, pero técnicamente pegado a Monterrey. Es un lugar realmente fascinante, del tipo “toca, juega y aprende” y sobre todo con una pantalla ImaxDome en donde las pelÃculas se ven padrÃsimas. De ahà fuimos a comer a otro Sanborns, en el centro, para aprovechar para comprar un mapa guÃa de la ciudad. Cuando fuimos de regreso ya a donde me voy a quedar, mi tÃa se despidió pues ya se irÃa de regreso a Tampico, asà que fue otro momento de despedida pero creo que yo ya estaba más tranquilo, y ya me quedé.
Esa noche me dormà lo más temprano que pude aunque seguÃa sin mucho sueño, y lo que tenÃa que hacer el lunes por la mañana era ya llevar los documentos al tec. Lo primero que tenÃa que hacer era sacar copias, asà que aprovechando para conocer el rumbo, fui a una papelerÃa de los alrededores, y justo en ese momento el maletÃn que me habÃa mandado regalar mi tÃo Raúl se rompió de la correa, asà que quedó en calidad de portafolios. Ya con las copias me dirigà de regreso al tec y ya pude dejar bien los documentos, con lo que iniciarÃa formalmente el martes. Aproveché que tenÃa el resto del dÃa para ir a hacer la contratación de una lÃnea Telmex, aprovechando para ir teniendo comprobantes de domicilio a mi nombre. Como es en Plaza La Silla pues yo ya conocÃa ese lugar y no tuve problemas para llegar en taxi. Pero al regreso sà fue un poco pesado, porque aunque calculé que no era una distancia gigantesca, sà resultó estar bastante retirado a pie.
Cuando llegué a la casa yo ya estaba rendido, completamente agotado y posiblemente al borde de la deshidratación. No me quedaron ganas de hacer muchas cosas, asà que me quedé dormido muchas horas más. Al despertar noté que era verdad que habÃa Internet libre, asà que aproveché para reconectarme al mundo y asà aligerar mi presión mental poco a poco. También resulta que sà hay cable en la casa, pero de momento la única televisión está en la sala y yo siempre he estado acostumbrado a verla en mi cuarto, más especÃficamente, a verla mientras uso la computadora, asà que entre salir a ver la televisión o quedarme en mi cuarto con la computadora, prefiero quedarme en el cuarto, además todos estos meses estuve viendo demasiada televisión.. y también usando mucho la computadora pero como que por esta vez le daré todavÃa más prioridad a la computadora. Me acosté y procuré dormir lo mejor posible, poniendo todos los despertadores a las seis de la mañana.
Nuevamente amaneció demasiado rápido para mi gusto, y ya tenÃa que prepararme para ir al tec. Tengo la confianza de que está demasiado cerca, asà que aunque salà faltando quince minutos para las ocho, aún asà llegué bastante temprano y no habÃa llegado nadie, asà que me quedé a esperar en el sillón de la recepción. La primera que llegó fue la secretaria, que dijo que ya no debÃa tardar en llegar mi jefe directo. Estuve tentado a sacar el DS para pasar el rato pero me resistÃ, y al poco rato llegó Oswaldo. Ya estaba más o menos definido el lugar en el que yo estarÃa, pero dijo que no importarÃa mucho porque pronto remodelarÃan el lugar y todos iban a quedar nuevamente barajeados. Como mi computadora llegarÃa hasta las cuatro de la tarde, tenÃa tiempo para ir a ver la firma de contrato, asà que me dirigà a las oficinas centrales en donde estuve un buen tiempo leyendo todos los papeles y al final firmándolos. Incluso en ese mismo instante me tomaron fotografÃa y me dieron mi credencial, sin chip, pero igual está bastante bien.
Al regresar ya me tenÃan silla y mi primer deber era comenzar a leer de lo que tendrÃa que permearme más, que es Java, para poder desempeñarme óptimamente. Hasta el mediodÃa estuve leyendo y más o menos reconociendo a las personas, y a la hora de comida dijeron que en la cafeterÃa con sólo presentar la credencial la comida estaba incluÃda en los servicios -del modo en que alguna vez me dijo un profesor de contabilidad- que incluye muchas variedades Maura friendly y en abundancia. Es más, noté que la mayorÃa de la gente no se termina absolutamente todo lo que sirven, pero para mi gusto está ideal. Al regresar a la oficina no pasó mucho tiempo y ya me estaban llevando mi equipo, que resultó ser nuevo, para envidia de los demás, y que además incluye Windows Vista -el único “pero” que le pongo, pero en fin..- y monitor no widescreen pero bastante amplio y nuevo. El resto de la tarde me la pasé configurándola a mi gusto, no del todo porque resulta que no tengo privilegios de administrador, asà que hice lo que pude.
A la hora de salir sentà nuevamente eso que sentà cuando regresé por primera en Culiacán, esa sensación de que nadie pasarÃa por tà o te estarÃa esperando en la casa. Pero claro que eso ya lo habÃa dominado y además era distinto, pues asà como me lo habÃan dicho los demás, se trataba de una libertad que tendrÃa de ahora en adelante, y a la que posiblemente era a lo que le tenÃa temor. Pues claro, con privilegios y derechos vienen responsabilidades y costos, con los que según estimo muy pronto tendré que lidiar, pero si es uno por uno seguro sà podré, pues al final ya lo logré una vez.
-Próximo avance-
Despertarme temprano y prepararme alimentos es algo que ya solÃa hacer, pero conseguir los ingredientes sin ayuda es algo que apenas comenzaré a hacer. Con cada dÃa que pasa voy notando un patrón de lo que voy haciendo y esa repetición me tranquiliza un poco. Ahora recuerdo que habÃa muchas cosas para ver en el tec, no lo debo olvidar. ¿Posibles visitas pronto? ¡Uno elige el camino a seguir!
Road 25: Reconocer territorio




