Road 25: Reconocer territorio
June 24, 2008 Category: Resumen semanal No Comments »
-En capÃtulos anteriores-
Apenas estaba sintiendo que pertenecÃa a un lugar y que tenÃa un espacio justamente como yo lo querÃa incluso ya en orden y con personalizaciones, y el llamado de algo que yo mismo me busqué me hizo salir de ese estado de confort. Incluso una fecha como mi cumpleaños se vio afectada por ese suceso triste, pero no tengo derecho a quejarme si yo mismo digo siempre que preferirÃa pasar desapercibido. En Monterrey ahora tengo que volver a comenzar y afortunadamente tuve la ayuda de mi tÃa Antonieta, pero ahora ella se ha ido y lo que siga en adelante depende totalmente de mÃ.
-Y ahora la continuación-
Ah, los recuerdos de cuando estaba en la carrera son de que me levantaba a prepararme algo de desayuno, por ejemplo algunos huevos fritos o un licuado de algo con algo. Ahora debe ser lo mismo, con la diferencia de que yo soy el que también va a tener que ir a comprar los ingredientes, con la posible desventaja local de que de momento no conozco el lugar y no tengo herramientas como auto o saber de camiones. Definitivamente igual que cuando comencé en Culiacán, sólo que sin poder escapar a tres horas de distancia.
Aún tengo que seguir estudiando porque como todavÃa no tengo responsabilidades, lo correcto es que por lo menos esté revisando la parte teórica de lo que se hace, en este caso programar en Java, Oracle y en entorno Struts, asà que tengo un libro por cada elemento de esos. Aunque ahora con la computadora puedo ir haciendo otras cosas como personalizarla y preparar lo que usaré para desarrollo, lo principal es que pueda adaptarme a lo práctico que se aplica de los libros, siendo eso lo principal de momento. Es algo cansado estar leyendo por horas, pero a la hora de la comida realmente se me quita el sueño por la variedad que hay. No solo eso, sino que ir en grupo y estar escuchando la plática y lo gracioso que puede ser lo que pasa en el trabajo me hacen pensar que todo saldrá bien.
No todo es correcto y siguen apareciendo elementos del pasado. Suelo quedarme callado, escuchando, o viendo todo lo que los demás hacen, y aunque en ocasiones me dan ganas de participar o decir algo, no lo hago porque no me atrevo. Aun está la sensación perpetua de que estoy en un lugar al que no pertenezco, que quedo fuera y que no lo merezco, al menos eso creo porque aunque conscientemente sé en dónde estoy, esa idea constantemente me está haciendo excluirme yo mismo, una vez más.
Para comenzar a avanzar en la adaptación, el miércoles decidà salir de compras, ya que al parecer muy cerca está un Soriana al que hasta se puede ir caminando. Como práctica y para conocer mejor decidà irme caminando, que es prácticamente una lÃnea recta desde la casa, pero a las seis de la tarde en horario de verano todavÃa hace muchÃsimo sol y es muy pero muy agotador. Al llegar al fin pude refrescarme y comenzar a llenar la lista que llevaba, y pude ver que muchas personas se me quedaban viendo, como si se les hiciera raro que alguien como yo anduviera de compras, sólo.
De regreso también pensaba ir caminando, de hecho llevaba peso calculado para poder completar esa misión caminando yo sólo, pero como justamente al salir pasó un taxi desocupado, le pedà que me llevara de inmediato. El recorrido en taxi también sirvió para conocer un poco más los alrededores de la parte de atrás del tec, y ver que se trata de una zona aparentemente tranquila y bonita. Varias de las cosas que llevaba eran pequeños lujos que creo que valgo para el frigobar que me pusieron en el cuarto, que en realidad es un refrigerador completo, asà que puedo darme gustos como tener refrescos, dulces, galletas, aguas minerales, flanes y hasta puddin y helado al alcance de dos metros.
El jueves ocurrió por primera vez que me quedé dormido de más. Resulta que sigo teniendo el ritmo de sueño en un tipo de desfaz, por lo que estuve apagando las alarmas y al momento de apagar cada una la apagué definitivamente, asà que fue todo un milagro que haya abierto los ojos a las siete cuarenta yo solito sin ayuda. La grandÃsima ventaja es que midiendo el tiempo puedo llegar totalmente sin problemas al trabajo en unos siete minutos o dos canciones más o menos. Aún con haberme despertado tarde pude llegar a tiempo y todavÃa antes que varios.
Durante el viernes me contactó Dobleú desde Culiacán, preguntándome cómo me estaba yendo, y claro que le dije que bien, pero lo importante es que me mencionó que próximamente estarÃa de visita en Monterrey porque tendrÃa unas actividades y querÃa saber la posibilidad de reunirnos para platicar. Claro que espero esa visita porque serÃa muy significativo para mà poder volver a ver al menos una vez a amigos del pasado en estos momentos en los que todavÃa me estoy adaptando a la libertad.
Como tenÃa mucha hambre y parecÃa que los compañeros tardarÃan en juntarse para ir a comer todos yo tuve que adelantarme, con la idea de posiblemente apartar mesa y ser de un poco de ayuda. Pero eso no sucedió porque nunca los và llegar a la cafeterÃa, asà que estuve comiendo yo sólo, que fue ahora la primera vez y no pude evitar sentir algo extraño. Claro que gracias a las otras veces que los habÃa acompañado ya sabÃa el procedimiento de entrada, selección de comida, lugar de cubiertos y bebidas, y procedimiento de salida.
Ya que tendrÃa un buen rato libre decidà salir a recorrer el campus, y de paso buscar ese mÃtico Starbucks del lugar. Estuve recorriendo un buen rato los pasillos y lugares, y lo único que encontré adentro de una cafeterÃa fue un Italian Coffe, asà que me tuve que conformar con uno de sus frappuccinos. Claro que no debà haber buscado tan bien pues de regreso và a varias personas con su vaso de Starbucks muy orgullosamente, y sólo me dio el coraje suficiente para querer intentar encontrarlo otra vez el lunes.
Al salir del tec lo primero que tenÃa que hacer era asegurarme de tener un lugar donde lavaran ropa, y justamente cruzando el puente peatonal de salida a unos cuantos metros está una lavanderÃa. Me informé y fui a la casa por lo que se habÃa juntado de ropa para lavar, y ya con el cargamento fui a dejarla. Al completar esta misión estaba casi con todos los protocolos necesarios para sobrevivir yo sólo pues sabÃa moverme de la casa al trabajo, cómo conseguir ingredientes y dónde lavar ropa, asà que a lo mejor puedo lograrlo sin morir en el intento.
Como ya era viernes y podia dormirme mas tarde sin preocupacion de quedarme dormido, saqué el Wii para jugar Mario Kart, que por momentos me hizo sentir que todo seguÃa igual, que estaba seguro y que no habÃa de qué preocuparme. Aun asÃ, es como si mi capacidad de videojuego se hubiese reducido aunque sea muy poco, o tal vez sea por el monitor pequeño del DVD portátil, pero aunque todo iba bien, mi capacidad de respuesta estaba un poco limitada, y no pude avanzar mejor de lo que ya lo estaba haciendo antes de irme. De momento no debo darle importancia, seguro se me pasará, eso espero.
El sábado tenÃa la idea de ir temprano a revisar las plazas comerciales cercanas, para que al menos viendo varias cosas pueda identificar algo que me hace falta, o tal vez surtirme de más ropa para tener disponible más variedad. Puse el despertador como a las diez de la mañana y justamente ahora me despierto como a las ocho, con la posibilidad de volver a quedarme dormido pero con el coraje de que ahora sà querÃa quedarme dormido mucho rato. Fue bueno al final porque aunque estaba acostado estaba casi un 50% despierto y recibà la llamada de Luis Fernando que ya estaba por viajar a Los Mochis. Al final no salà a ninguna plaza.
Luis me habÃa comentado desde diciembre que querÃa ir a hacer prácticas profesionales a Los Mochis. ¿Por qué hasta allá? Ni idea, pero parece que ahora sà se le cumplió y me llamó yo creo que de la terminal de autobuses preguntándome detalles finales sobre el viaje porque saldrÃa el domingo. Fue bueno que yo haya estado relativamente despierto porque pude hablarle un poco claro y en un alto nivel de coherencia para variar. Como ya era tarde me quedé ya levantado y me puse a revisar Internet, donde un rato más tarde otra vez estuve platicando con Luis por messenger, y al tratar de jugar Brawl nos tocó el lag más grande del universo. Después de un rato fui a recoger la ropa de la lavanderÃa y a comer/cenar tacos gigantes justo enfrente, que al final fueron mi única y gigantesca comida del dÃa.
El domingo oficialmente fue el dÃa que menos he hecho en toda mi vida. Otra vez tenÃa pensado ir a las plazas pero me quedé acostado pensando en quién sabe qué, durmiendo y despertando, creo que sigo afectado por algo. Prácticamente no salà de mi cuarto en todo el dÃa, a nada. Solamente estuve dormitando, en Internet y jugando Wii. Recibà por Wii un mensaje de Edgar diciendo que Luis ya habÃa salido, que me confirmó por Messenger y yo le confirmé a mi mamá más tarde. Se trata de una gran coincidencia/ironÃa que siempre haya querido tener visitas prolongadas de primos en Los Mochis, y justo ahora que sà se cumplió, es cuando yo me tuve que cambiar definitivamente, es decir, yo me fui y el llegó.
Aunque no me lo creÃa al principio, el lunes sà fue dÃa de comenzar el curso de LMS que se usa en la UV para administración de no se qué, y un instructor de la India vino especialmente a enseñarnos, y como yo ya soy parte del equipo también me tocó entrarle. Todo serÃa en inglés, y para cuando comenzó de veras el asunto parece que no tuve tantos problemas, claro que prefiero el acento canadiense, pero a decir verdad creo que me defendà bastante bien con el idioma. Es más, nos dieron servicio de cafeterÃa con mucha agua, refrescos y galletas deliciosas que se deshacen en la boca. Entonces comencé a tomar café con muchÃsima crema y recordé que tenÃa que volver a buscar el Starbucks.
Se repitió lo de la otra vez, y los compañeros se perdieron asà que comà yo sólo en la cafeterÃa. Sirvió para que en cuanto terminara de comer me fuera a donde ya tenÃa más o menos ubicado dónde podrÃa estar el Starbucks, y resultó correcto. Es una miniplacita con un Super Salads, una librerÃa Ghandi y el Starbucks, todos cómodamente acomodados. Claro que primero revisé la librerÃa donde hay una gran variedad de libros y también discos, que por cierto también incluyen la animación japonesa aunque dudo que con idioma en español. Entonces después de un rato pasé ya por mi Vanilla Cream Frappuccino que claro, estaba deliciosÃsimo. Cuando llegué de regreso al curso aún no me terminaba el frappuccino, pero al terminarlo no tiré el vaso, y me acordé totalmente de Maura cuando viajó con su vaso en el avión.
Logré llevar a salvo al vaso a la casa, donde ahora está en espera de ser consagrado y de reunir compañeros variados para rodearlo y darle más poder. En la tarde Luis me dijo por messenger que ya habÃa llegado a Los Mochis, y mi mamá me lo confirmó por teléfono en la noche, asà que la primera parte de la misión habÃa terminado bien. El martes fue bastante parecido el dÃa, idéntico, yo tomando café otra vez con galletas, comiendo yo sólo porque se volvieron a perder los compañeros, y yendo a Starbucks a comprarme otro frappuccino, pero esta vez más chico porque estaba bastante lleno de café, galletas y comida. De hecho comencé a sentir como que el café sà me estaba poniendo un poco alegre, además de que el frappuccino automáticamente me pone totalmente contento, sÃ.
Ahora que he tenido una idea de cómo serán todos los dÃas creo que puedo comenzar a pensar en más cosas, en segundo plano. De repente creo que caà en cuenta en eso de “el principio del resto de tu vida” porque realmente no tengo idea cuanto tiempo vaya a durar esto, ni cuánto se complique ni si estaré bien a largo plazo. En esos momentos lo que mejor debo hacer es distraer la mente y pensar positivo o mejor no pensar.
-Próximo avance-
Continúa el curso del LMS, y yo sigo tomando café con galletas, aún asà creo que no me estoy aficionando del todo al café, sino a las galletas. ¡Una visita se hace realidad! Ese reencuentro mejora mi ánimo, y hasta comienzo a jugar más regularmente. ¡Uno elige el camino a seguir!
Road 26: A distancia




