Road 27: Causas personales

July 8, 2008    Category: Resumen semanal    No Comments »

Creo que finalmente he entrado en rutina en el trabajo, al menos en el buen sentido de la palabra, porque ya sé que al llegar simplemente encenderé la computadora, tal vez revise algunas noticias y twitter, y comience a ponerme a revisar los pendientes desde algunos programas básicos, y posiblemente a leer algo que me haga falta de los libros de programación, bases de datos y frameworks. El miércoles empezó tranquilo pero algo marcó la diferencia: como vivo cerca de la oficina varios compañeros querían ver la semifinal de la Eurocopa, así que como en realidad no había ningún problema, quedó que sí iríamos a verla a la casa.

Realmente es la primera vez que invito a alguien a la casa -viva donde viva- y es mucho más raro que sea por algún deporte, y todavía más por futbol. El plan era llevar la comida de la cafetería y comer viendo el partido, pero como la comida resultó ser demasiado… ¿sana? atún con verduras y galletas habaneras, se decidió que pediríamos pizza, así que sí se armó algo bueno. Para mala suerte el partido seguía y seguía y en algún momento se cayó la transmisión de video, así que no se podía seguir más que lo que decían los comentaristas, es decir puras disculpas por la transmisión interrumpida. Después del medio tiempo regresamos a la oficina y nos enteramos del resultado final por Internet.

El jueves comenzó algo que podría resultar importante: se mencionó que ya se me asignaría un proyecto, a mí solito, para que.. pues lo haga yo. Quiere decir que llega el momento de la verdad y lo que he visto hasta el momento, y lo que he aprendido estas semanas en la oficina ahora tendré que demostrar que sí sé de qué se trata el asunto. Se me fue diciendo de qué se trataba y por la tarde tuvimos junta con la administradora del proyecto, que abiertamente demostró que no estaba del todo convencida que yo solo me encargara del sistema, que en realidad no es tan tan grande, pero al parecer sí de cierta relevancia. Por la tarde recibí un mensaje de Markus sempai invitándome a ir al super, algo que se me hizo raro pero claro que acepté. Yo creí que era para otro día, pero resulta que era para la misma noche del jueves, así que salimos ya medio noche y fuimos a plaza Soriana Plus cerca de la casa. Ahí pude equiparme con nuevas cosas como un pintarrón imitando ligeramente a Maura, y Markus se compró un perrito saltín casi como el de Timmy.

El viernes amanecí bastante contento, porque pues ya era viernes, además de que es viernes de tacos y en vísperas del sistema de pedidos de tacos electrónico que hicieron en la oficina todo sale de maravillas. Los tacos los ponen a todos de buenas, a menos que les caigan pesados claro, pero en general todo va bien. Claro que al mediodía yo me compré mi frapuccino de Starbucks porque ya tocaba, y en la oficina siguen esos comentarios de que costumbres mías como esas hacen suponer que estoy en algún tabulador distinto al de los compañeros, recordando lo de "café sobrevaluado", pero no, son simples gustos. Era un excelente día, pero por alguna razón el café no fue la cereza del pastel, sino que al contrario, después del mediodía fui pasando de totalmente contento a más y más irritable, tendiendo a enojado/molesto hasta llegar a un punto de "modo patán". Por la noche era obvio que estaba en mal plan y a todos los que les hablé ese rato seguro me porté mal con ellos, incluyendo a mi mamá, Edgar y Markus sempai.

Esa misteriosa molestia era inportuna por una razón: el sábado sería el cumpleaños de la hija de Raúl mi primo, Sofía, ehm, ¿sobrina mía? por lo que mi tía Antonieta habría venido y sobre todo me invitó a ir. Claro que me llamó por la mañana, y yo estaba aún un poco raro, pero ahora sí era claro que era depresión, y después de algunas llamadas se decidió que yo no iría, y la causa fundamental es que sería por la tarde-noche para evitar el sol, y claro que no me gusta andar de noche. Otra situación era que ese día también llegaría el compañero Toño de Culiacán, y Markus sempai me invitó a ir a recogerlo al aeropuerto y por la tarde a ir de paseo, pero como ya le había confirmado a mi tía, quedé sin ir a ninguno de los dos lugares.

Eso me dejó el resto del día para recuperarme, y claro que tenía que hacer algo. Aproveché para ir a Plaza La Silla y ver qué me hacía falta comprar. Salí después del mediodía porque la mañana ya estaba perdida entre que no reaccionaba y confirmar -o desconfirmar- invitaciones. Finalmente pude conocer bien la plaza por dentro, y una de las prioridades era que había visto que hay una tienda de mochilas y maletas, así que pude comprarme un maletín nuevo pues el que usaba de diario, regalo de mi tío Raúl falló desde el primer día, ¿habrá sido culpa mía? Pero además pude revisar mucha ropa en Suburbia y planear para sacar crédito, ver precios de televisiones LCD y de plasma, y comprarme el juego de The Legend of Zelda Twilight Princess, que ya lo tenía en formato GCN, pero ahora lo compré para Wii. Curiosamente en la tienda -un Radio Shack- estaban pasando capítulos de Naruto en japonés con subtítulos en español, obviamente fandub, pero me pareció interesante que los empleados fueran fanáticos y lo demostraran tan.. abiertamente.

Finalmente y casi antes de irme, encontré lo que seguramente será mi proveedor de revistas de cabecera en Monterrey. Es una tienda de revistas me imagino que al más puro estilo japonés pues es pequeñísima de tamaño pero está bastante bien surtida. Pude encontrar las revistas Club Nintendo, Shonen Jump y hasta un tomo del manga de Naruto. Todas esas compras, y sobre todo ver que ahora sí tengo muchas cosas a mi alcance definitivamente me reanimaron, realmente salí de una depresión bastante extraña y podía declararme nuevamente competente para tratar con personas. Al llegar a la casa revisé lo que había comprado y claro que me puse a jugar TLOZTP de inmediato. Nuevamente se conectó Edgar y seguimos platicando algo de rato, después jugué Guitar Hero y el día había terminado.

Aunque no había ido a la fiesta de Sofía, el que hayan venido mi tía Antonieta y Esmeralda al menos merecían salir a desayunar el domingo. Me desperté temprano y ellas pasaron por mí, y decidimos ir a desayunar a Liverpool, justamente en el que habíamos desayunado el viernes que yo había llegado a Monterrey. Estuvimos comiendo y platicando algo de rato, pero Markus sempai me llamó para invitarme a ir a la cascada Cola de Caballo. Para suerte ellos estaban apenas desayunando, y nosotros estabamos terminando de desayunar, así que sí daba tiempo de llegar a la casa y poder ir con Marco. Como Antonieta y Esmeralda ya regresaban a Tampico nos despedimos esperando que tuvieran buen viaje, y entonces yo me quedé a preparar lo que llevaría, por si acaso.

Cuando Marco pasó por mí ya iba Toño, así que lo saludé y creo que no lo había visto desde que yo fui a Guadalajara a la feria de empleo, así que ya eran varios meses, de veras. Luego fuimos a recoger a otro amigo de Markus que creo que me tocó verlo cuando estaba en la carrera por la federación de estudiantes, y entonces fueron como cuarenta minutos a la Cola de Caballo, ya que está en otro municipio. Todo el camino fuimos escuchando a los Héroes del Silencio, y creo que sí me agradan sus canciones, si tan sólo no tuvieran pronunciación española… ah, pero creo que tal vez me haga fanático, sí, posiblemente. Llegando a la cascada todo está totalmente civilizado, de hecho todo es un camino bastante bien definido… excepto por el camino que supuestamente lleva al origen de la cascada, y yo casi pude subirlo todo pero decidí no arriesgarme en una parte que fácil tenía como 60 grados de inclinación, resbaloso y.. y.. peligroso para mí, así que me quedé jugando esperando a que regresaran.

Estuve jugando como cuarenta minutos y después recibí la llamada de Marco: "no nos preguntes cómo le hicimos pero estamos en la entrada ¿puedes venir?". Claro, yo esperándolos en la cascada y ellos ya habían salido del lugar. Por lo mismo que todo está tan bien definido, pude salir yo solito del lugar y alcanzarlos en el estacionamiento. Después ya regresamos a Monterrey y aunque ellos querían ir al cine, yo preferí ir a descansar a la casa, porque aún faltaba el tiempo de calidad con el señor Dobleú que también llegaba de Culiacán. Estuve un rato descansando y mientras platicaba con Edgar, Dobleú se conectó, y parece que ya se había acordado que a las ocho de la noche nos reuniríamos, afortunadamente cerca de la casa así que yo sí podría llegar solo. Cuando yo llegué ya estaban Dobleú y Joel, que vienen a un curso justamente en el edificio del tec donde yo trabajo, así que posiblemente los vería también el lunes. Estuvimos esperando a Marco y después fuimos al paseo Santa Lucía.

Cuando estábamos por llegar al paseo, al dar la vuelta en una calle fue la primera vez que presenciaba una turba iracunda, pues muchas personas -sobre todo muchachas- salieron corriendo de un camión, prácticamente huyendo, y después pudo verse que había gente aventándose con piedras y quién sabe qué cosas más, así que tuvimos que aplicar el "aquí corrió" por si comenzaba a haber balazos o algo, así que en reversa salimos de la calle, pero antes Toño le preguntó a una muchacha a ver si sabía qué estaba pasando, y la muchacha sólo se le quedó viendo, volteó hacia donde estaba la violencia y con cara de pánico de repente gritó "¡súbete al carro mamá!" y salieron corriendo. Nosotros también ya nos estábamos paniqueando así que nos alejamos lo más rápido posible, y salimos ilesos.

Estuvimos recorriendo un rato el paseo pero como Dobleú, Joel, y sobre todo yo, ya teníamos hambre, llegamos a cenar a uno de los restaurantes del paseo, y por cierto, nos habríamos subido a una de las lanchas de no haber sido porque había mucha mucha mucha fila por delante. Estuvimos platicando otro rato más y después regresamos, riéndonos de lo que le había dicho la muchacha a Toño, que seguramente quedará para la historia. Al llegar yo estaba totalmente cansado… era la primera vez que todo el día andaba de paseo, y sobre todo con… ¿amigos? De hecho aún no estoy seguro de eso.

El lunes.. san lunes dicen, yo amanecí con dolor de estómago, un misterioso dolor que no tiene explicación, porque había estado comiendo bien. Hace algunos días me había dolido porque no estaba ni desayunando ni cenando, así que en las últimas horas sí había cenado, y también había desayunado, así que no entiendo por qué el dolor. Ahora que estaba destinado a un proyecto, el resto del día fue enteramente a tratar de comprender lo que se necesitaría implementar, y recordando que Dobleú estaba a sólo unos pisos de distancia, acordamos por messenger ir a comer. Como el día anterior él había mencionado ir a comer cabrito, y yo tenía ganas también de probar, decidimos ir a comer cabrito al mediodía. El Rey del Cabrito era el restaurante, donde sádicamente ponen a la entrada los cabritos asándose, pero resulta estar delicioso el platillo, sobre todo con fotos de "El Rey" con muchos pero muchos famosos por todas las paredes. Saliendo de comer fuimos a Starbucks, así que otra vez me hicieron carrilla en la oficina.

Cuando llegué a la casa había otra sorpresa: el teléfono ya estaba instalado ¡ya habían pasado los quince días hábiles! No pasó mucho tiempo para reaccionar porque recibí una llamada de Marco, que estaba afuera esperándome porque quería ir al baño, pero además me invitaba a ir al Parque Fundidora junto con Toño. Como no tuve tiempo de entrar en flojera acepté y salimos, enfrentándonos al tráfico de la hora pico. A la llegada nos advirtió "es un parque inmenso, bastante grande", así que estábamos avisados de eso. Estuvimos caminando, y caminando, y caminando, y muchas cosas estaban cerradas por ser lunes, así que con tanta caminata llegamos al parque Plaza Sésamo, a donde sólo Markus sempai quería entrar, así que me salvé de los juegos mecánicos. De regreso parecía que iba a llover, y de hecho lloviznó un poco, pero luego cesó. A Marco y a Toño se les ocurrió la brillante idea de rentar bicicletas, y como no podía quedarme atrás también le entré, pero de mala gana: yo no he andado en bicicleta desde que tenía como once años.

Al principio era como si nunca lo hubiera hecho, pero traté de aplicar eso de que "andar en bicicleta nunca se olvida", así que recordando instintos del pasado pude andar en la bicicleta sin caerme -pero sí deteniéndome varias veces tratando de evitar la caída- y estuvimos cerca de una hora andando por todo el parque. Yo acabé rendido, de veras, y me sentí un poco mal por la falta de costumbre, pero creo que salí bien librado y no me pasó nada, eso sí, el regreso estuvo mucho más pesado por el cansancio y de todos modos había que caminar la misma distancia a la salida. El señor Dobleú nos mandó un mensaje invitándonos a cenar, pero los tres ya estábamos muy cansados y no pudimos ir. Llegando a la casa y esperando a la hora correcta llamé a Los Mochis, usando ahora sí la línea de teléfono para reportarme, y vaya, nunca lo había hecho antes en mi vida pero duré una hora hablando, primero con mi mamá y luego con Luis Fernando, que aunque yo creí que no tendríamos mucho de qué hablar, sí fue saliendo la plática… qué interesante.

Como me dormí tarde, por la llamada y porque yo seguí navegando un rato más, el martes estaba un poco indispuesto, sobre todo con otro misterioso dolor de estómago, mucho menor, pero dolorcillo al fin. Yo seguí trabajando a ritmo propio, en parte avanzando en código, y en parte revisando los libros y las partes necesarias para implementar en el proyecto. Había quedado de ir a comer con el señor Dobleú en el Starbucks, pues esa tarde ya salían de regreso a Culiacán, así que a la hora de la comida fui a Starbucks, a esperar que llegaran. Y seguí esperando porque nunca llegaron, así que como ya era tarde me quedé a comer un sandwich… el sandwich más caro que he comido hasta ahora, y el correspondiente frappuccino. Más tarde por messenger Dobleú me comentó que se les había hecho tarde y mejor se habían ido al aeropuerto, así que no fue error mío de ubicación espacio-tiempo. De hecho ellos salían al mismo tiempo que Toño, de quien sí me había despedido el día anterior, y ahora las visitas habían terminado.

Al llegar a la casa por la tarde estaba mucho más cansado que de costumbre, tanto que me quedé dormido como dos horas, según yo nada más recostado pero sí se trató de un sueño profundo, lo suficiente como para producir un sueño. El sueño fue bastante raro porque comenzó como si fuera el capítulo de alguna serie, como House M.D. Eran personajes que yo no conocía y hacían cosas como de su vida común, pero todo se volvió rarísimo cuando comenzaron a suceder cosas paranormales: de repente sus sueños se convertían en alucinaciones terroríficas que todos podíamos ver. Presencié el caso de cinco personas, yo como si fuera una tercera persona en modo de observador, y dentro del sueño se daba la explicación de que se debía a cinco espíritus de miedo que se aparecían y causaban la alucinación. Justo después de eso yo entré a la acción, en un personaje parecidísimo a House, pero sin la lesión. Yo me enfrenté al sexto tipo de miedo, que era ver en persona a los espíritus, los cuales sólo se podían ver a través de un espejo, y entonces experimenté todos los miedos y traumas en una mega-alucinación, observando los horribles rostros de los espíritus, y supuestamente si sobrevivía a eso me libraría de ellos, al menos yo, para siempre. Sé que en el sueño sobreviví porque ví cómo se desvanecían y yo volvía a la tranquilidad, pero en ese instante desperté y no supe más detalles al respecto.

Ahora, lo interesante de esto es que se relaciona de forma misteriosa y coincidente con lo que me está pasando: ¿tengo miedos y presiones recurrentes? Posiblemente de forma consciente no, pero inconsciente sí, además acabo de pasar una depresión y el colmo es que sigo encontrando candados emocionales. No sólo eso, en el sueño me obligaba a enfrentarlos y aunque todo fuera muy feo tenía que pasar por eso, para finalmente pasarlo, sobreviviendo o no… además de tratarse de una excelente historia en un solo capítulo, de sueño claro. Parece que en el sueño ya fui capaz de enfrentarme a esas cosas… ¿podría en la vida real?

-Próximo avance-

El clima se va poniendo cada vez mejor, ahora sí estoy viendo algo a lo que no estoy acostumbrado pero me está agradando mucho. Con la línea telefónica lista lo que falta es el Internet y seré muy feliz, de veras. ¿Posiblemente ahora sea yo quien viaje de visita, a San Luis? Una convención se cumple y al parecer todo dependerá de mí. ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 28: Solo uno mismo


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