Road 38: Repite repite repite

September 23, 2008    Category: Resumen semanal    No Comments »

Algo que está pasando que me recuerda los días de escuela es que últimamente me cuesta demasiado levantarme temprano. Lo que sucedía en tiempos de escuela era que llegaba un momento, más o menos a partir de la mitad del periodo escolar, o semestre, que ya estaba fatigado mentalmente y de cierto modo físicamente, por lo que ya no podía aguantar levantarme temprano ni tantos desvelos, aunque de todos modos tenía que hacerlo y también dejar de dormir según fuera requerido. Ahora eso sería entendible porque técnicamente llevo en el trabajo más o menos el mismo tiempo equivalente a medio semestre o un poco más, con la diferencia de que no tengo tareas y no entro a las siete de la mañana, además de los últimos viajes, que he estado saliendo los fines de semana y que he estado pensando demasiado sobre.. bueno, ese tema. Es una gran ventaja el poder llegar con un cómodo retraso porque de todas maneras llego antes que algunos compañeros y pues se ve menos mal que si llegara tempranísimo y los demás más tarde, así que es como una falla sin víctimas.

El viaje a Tampico ya casi es, así que fui a comprar algunas cosas para llevar de regalos y también para ver qué hay de nuevo en las plazas pero realmente no fue muy distinto ya que apenas hace un par de días había ido. Esta vez sí que me pasé de los límites, ya que apenas hacía un fin de semana había ido a SLP, y ahora otra vez estoy saliendo de viaje… a un lugar al que no había ido hace más de diez años, y menos yo solo. Por lo mismo de tantos viajes últimamente ya tengo desarrollada la nueva rutina de lo que debo hacer para viajar: ya tenía los boletos, debía preparar la lavandería un día antes, tener bien ubicado lo que me iba a llevar… y confiar en que el clima coopere a la hora de salir. ¿Por qué la última parte, de esperar que el clima coopere? Los viernes han estado un poco infortunados al llover bastante fuerte por la tarde, justamente a la hora de salir del trabajo y antes de anochecer.

Y bueno.. este viernes no fue la excepción. No había llovido en toda la semana, y de hecho no llovió ni siquiera a la salida de la oficina. Estuve preparando todo como normalmente había venido sucediendo con una pequeña diferencia, pero el caso es que todo parecía bien hasta el momento en el que me puse a preparar los sandwiches que iba a llevar para el camino. ¡Estaba lloviendo! No eran ni las ocho de la noche y había empezado a llover quién sabe cuando, y parecía que estaba lloviendo fuerte, no torrencialmente pero sí considerablemente tupido. Yo empecé a paniquearme porque ya estaba oscuro y aunque la terminal está definitivamente alcanzable a pie, eso de volver a caminar bajo la lluvia aún con paraguas e impermeable, pero con una maleta de ruedas mucho más grande que la otra que seguro se iba a empapar no me daba muchos ánimos. Pero tenía una táctica distinta y es que esta vez además del teléfono del sitio de taxis del tec también había apuntado uno de un sitio de taxis de en frente del tec.

Entonces todo se estaba repitiendo de la última vez: oscuro, lloviendo, con la posibilidad de salir a buscar algún taxi ya que en el tec no contestaban, pero resulta que en el otro sitio sí contestaron y enviarían un taxi en diez minutos, así que confiando en eso ya podía estar un poco más tranquilo. Al salir por no sacar el paraguas creyendo que no me mojaría tanto pues.. sí me mojé un poco, sobre todo porque la maleta no entraba bien al auto, pero eran cosas menores y ya avanzando sí se podía volver a ver cómo las calles estaban semi-inundadas… si hubiese caminado a lo mejor sí llego, pero en pésimas condiciones para viajar. Llegué con bastante tiempo de anticipación, como dos horas, así que tuve tiempo de navegar en Internet para ver cómo iba moviéndose el huracán, que seguramente había causado esa lluvia por su espiral de nubes. En ese rato estuve platicando con Marco por messenger y resulta que también estaba de viaje, andaba en Guadalajara y pues al parecer también había andado por Tampico antes. Después me puse a jugar un rato DS y yo comenzaba a ponerme nervioso porque la terminal se había llenado, lo que significaba que seguramente los autobuses irían a tope además de que decían "n lugares disponibles, pueden pasar con cualquier boleto"… mientras no se metieran con mi lugar estaba bien. Pero todo se puso feo cuando al llegar la hora de salida el autobús no llegaba, ni siquiera con los quince minutos de colchón por venir de la terminal grande, y cuando llegó uno resultó ser de una corrida cinco minutos después, así que supuestamente no era mi salida ni la de varios pasajeros que también pensaron que se trataba de ese.

Al final y yo totalmente en pánico sí llegó el autobús de mi hora, con una hora de retraso pero totalmente seguro de que sí era mi salida. La posibilidad era que hubiese llegado y lo hubiera confundido con otro así como la única vez que me sucedió rumbo a Culiacán. Pero bueno, yo ya estaba listo y ni siquiera lo pensé para quedarme dormido, solamente estuve atento a la primera media hora de camino y cuando volví a despertar ya estaba -según yo- entrando a Tampico. Estaba equivocado porque todavía faltó una hora más para llegar a la terminal grande, y dudé una vez más cuando ofrecieron bajar en una terminal pequeña. Al momento de bajar en Tampico se sintió que no estaba haciendo frío, de hecho me recordó al clima de Mazatlán, no estaba frío pero se sentía fresco y cálido al mismo tiempo. Una nueva duda fue a dónde tomar el boleto de taxi porque no se veía una taquilla como tal. Hasta que me decidí a salir pude ver a las dos encargadas que tenían una especie de banquito en donde ofrecían los boletos, así que primero me aprendí bien la dirección y luego ya procedí a pasar al taxi. Yo iba bastante atento durante el camino, y sólo estaba repitiendo mentalmente la dirección para no dar la apariencia tan descarada de que no tenía ni idea de donde estaba. El único error que tuve es que mi tía Antonieta me había dicho "subes dos cuadras y vuelta a la izquierda", pero yo crucé las dos cuadras y entonces le dije vuelta a la izquierda al taxista, así que se tuvo que regresar una, pero después de todo llegué sano y salvo.

Como le había hablado a mi tía ella ya estaba esperando, entonces no tuve que esperar a que saliera porque ya estaba atenta en el portón. Lo primero que pasó fue que saludara a mi tío Raúl quien estaba por hacer sus ejercicios de la mañana, y luego a desayunar algo porque no había cenado formalmente. Mi tía insistía en que durmiera en la recámara al menos un par de horas, así que aunque iba más o menos descansado, sí me quedé dormido un buen rato, y desperté justo a las doce del mediodía. Para entonces Esmeralda seguía dormida, al menos tenía ese sábado libre para descansar. Según esto mi tía Chela ya estaba confirmada que sí iría a Tampico también, y a esa hora deberían estar saliendo en camino. Por mientras esperábamos que Esmeralda se levantara para ir a comer yo entregué los obsequios a mis tíos. Finalmente Esmeralda no reaccionó así que decidimos ir a comer los tres, al parecer al club social que tantas ganas tenía mi tía de mostrarme. Como se trataba del club me cambié los tenis por los nuevos… tenis, pero que no parecían tanto tenis, sólo por si acaso, y supuestamente no habría problema por la camiseta… pero sí la hubo. Ya habíamos entrado al club cuando llega corriendo un encargado que dice que yo no podía entrar en playera deportiva. El plan rápido de mi tía era que justo al lado está Sears, así que rápidamente me compraron una camisa que me puse encima y ya pude entrar sin problemas.

La comida consistía básicamente en pura botana, pero servida cuantas veces quisiera de todos los platos que quisiera. Estuvimos comiendo y platicando alrededor de tres horas o cuatro, entre pozole, tamales, tacos dorados, carnitas y guacamole me llené.. demasiado, de veras. Incluso pedí de postre un pay de queso, delicioso, pero fue excesivo. De hecho el otro accidente que ocurrió fue que derramé mi copa de vino tinto sobre la camisa de mi tío Raúl, así que era obvio que ese no era mi día en cuanto a camisas… según yo el vino tinto es bastante permanente. Entonces cuando salimos yo estaba excesivamente lleno, tanto que tuve que pedir que me disculparan un rato en el baño.. tanto tiempo que se preocuparon pero es que yo estaba al borde de vomitar, de veras, lo que estaba haciendo era prevenir que si vomitaba por lo menos fuese en el baño y no en la recepción, en la calle o en la camioneta. Al salir ya me sentía mucho mejor, al menos podría aguantar a llegar a la casa. Pero para ese momento ya estaban esperando la posibilidad de que mi tía Chela llegase de San Luis, por aquello de que mi tío Luis maneja rápido, así como tal. Al llegar ya se había levantado Esmeralda, así que entre los dos armamos más o menos una bandera de adorno, además de preparar ensalada y cargar las mesas y sillas. Estábamos en eso de preparar la ensalada y acabábamos de hablar con Brenda para saber en dónde estaban -calculando como cuarenta minutos más de tiempo para que llegaran- cuando llegaron de sorpresa. Yo… creo que entré en pánico por un momento, tengo mis complicadas razones, pero bajo las órdenes de mi tía Antonieta me fui calmando y relajando más y más.

Yo estaba tan lleno que prácticamente no comí de la carne asada, solamente estuve tomando.. pues.. lo que me invitaban, creo que la llamaron cuba, eso y refrescos. Y nieve de mango, ya que era noche y que no hubiera peligro de que vomitara. La plática de la comida estuvo amena, al menos no morí picado por los mosquitos gracias al repelente que tenía Esmeralda. A pesar de que acababan de llegar, Brenda y Esmeralda se irían a una fiesta retro, así que de alguien salió la idea de que Edgar, Luis y yo fuéramos al cine o algo así. En cuanto escuché eso creo que volví a paniquearme… por nada, o tal vez sí por algo, comenzando porque no conozco para nada la ciudad y nos moveríamos en taxi, y ya era noche. Entre el rato salió la opción de que fuésemos a caminar a las placitas del centro, así que como yo ya había andado por ahí, además de que se vería mal que me quedara, acepté a ir. Esmeralda nos dejó de paso en el centro y anduvimos recorriendo el lugar.. más o menos tres veces cada lugar, recorriendo en círculos y decidiendo a dónde ir, que por cierto pudimos ver un poco de esa "otra cara" de esa ciudad turística. Anduvimos más o menos una hora y media, y luego regresamos, en un taxi que parecía muy poco confiable, pero al final nos llevó con bien. Esa vez yo fui el que se supo la dirección porque había llegado por mi cuenta en la mañana, y llegando a la calle Hidalgo me delaté "¿ésta es la Hidalgo?" pero reconociendo el lugar me orienté mejor y llegamos a casa.

Llegando jugamos un rato cartas donde no me fue muy bien que digamos.. comprobando que en juegos no tengo nada de suerte, además de que supongo que tampoco sé jugar muy bien las cartas que me tocan. Ya no pedí nada de cena aunque sí recordé tomarme un sal de uvas para ayudar a seguir haciendo digestión a lo que seguro traía todavía. Después de eso ya estaba listo para dormir… solamente listo porque batallé muchísimo para dormir, y debió ser primero por las horas que había dormido en el camino, después por la siesta del mediodía, y luego por toda la comida que traía almacenada de la hora de la comida. Finalmente no supe a qué hora me quedé dormido, lo importante es que sí me dormí, y la alarma que había puesto temprano sí reaccionó. Parece que fui de los primeros que se levantaron, así que me tocó primer lugar para bañarme por la mañana. Ya que se manejaba la posibilidad de ir a comer otra vez al club, ahora sí me puse camisa desde el principio… pero como me tardé tanto en decidirme a bajar por haberme puesto a usar la computadora, para cuando bajé preferí ya no desayunar nada más que un jugo. Quién sabe cómo pero luego decidieron que siempre no iríamos al club, sino a otro restaurante que está en un hotel, así que ya no era necesario que usara camisa por lo que fui a cambiarme. Claro que por ser domingo lo primero era ir a misa… que tampoco por estar lloviendo minimizaría los ánimos, aunque sí nos perdimos un poco por la orientación de mi tía Antonieta, pero llegamos a tiempo antes de que comenzara. Saliendo de misa ya nos dirigimos directamente al restaurante, que era buffet, así que lo primero que me repetía mentalmente era "no te excedas, come tranquilo, lentamente y no te indigestes".

La comida estaba bastante buena, con mucho de donde elegir y hasta mariachi en vivo. Estuvimos varias horas, principalmente platicando sobre los últimos viajes que habían sucedido y pues yo principalmente oyendo sobre el último viaje a Orlando. Rumbo al final de la comida comencé a entrar en ese estado sombrío que ya tanto conozco… recurriendo a Ilead y tratando de controlarme mejor me puse a escuchar música, en un volumen más o menos adecuado para seguir escuchando la plática, pero también tratando de hacerme escuchar los ritmos para sacarme del negativismo… al que esta vez le encontré al menos cuatro razones clave que lo ocasionaron… encontrar las razones es algo a lo que también me estoy acostumbrando, así que ya no me toma por sorpresa el por qué me sucede eso. Y quien al parecer sí se indigestó fue Luis, que me pidió que lo acompañara a caminar a ver si se sentía mejor, y así conocimos el hotel, que no era tan grande. Regresando yo seguía un poco sombrío… y esta vez sí comprobé que no tenía absolutamente nada que hacer ahí, además de que no tenía elementos para hacerme entrar en el ambiente, lo que ya me estaba dando argumentos para tomar esa posible, um, decisión.

Saliendo otra vez surgió la idea de quién sabe quién de ir al cine. Ilead entonces me ayudó casi con cachetadas imaginarias que me resultaron en una especie de escalofríos… claro que me dijeron que yo también fuera, así que dicho eso pues acepté, esta vez iríamos los primos, y al menos tres razones me hicieron nuevamente sentirme fuera de lugar. ¿Y qué sucedía? Que al menos dos razones son patrones repetidos de otras ocasiones, de cada vez, de cada momento negativo del que me haya percatado. Seguir adelante representó un avance en el control personal, ya que a pesar de lo que estaba pensando parece que sí me estaba comportando bien. Al llegar al cine fue una especie de debate sobre qué película ver, y al final ganó Misión Babilonia… un verdadero.. um.. bueno.. le doy un 70/100, es una porquería de final. Como habíamos estado haciendo tiempo en Sanborns, aproveché para comprar La Familia del Futuro, que estaba en oferta y es una película que sí me llegó a las fibras por su historia, que me gustó muchísimo. Después de eso al parecer nadie había hecho hambre, entonces pasamos por Blockbuster porque Edgar quería ver la película de ESO el Payaso, y sí se pudo encontrar la película, además de que yo encontré la de Lost in Traslation que es más o menos famosa entre los interesados en ir a Japón. Entonces ya con el cargamento y yo sumando otros dos momentos negativos regresamos a casa.

Ya nadie quiso cenar nada, o bueno, sí algo de nieve y mucha agua, y entonces se fueron a ver la película. Yo no tenía pensado verla, creí que a lo mejor me quedaría en Internet, o vería una película que ya traía, o a lo mejor vería una de las dos nuevas que compré, pero.. no lo sé, supongo que reaccioné ante lo de "hacer exactamente lo opuesto que normalmente haría"… que creí que ya me había olvidado de eso, así que siempre sí me puse a ver la película de ESO con los demás. Terminó para variar a eso de las doce y media de la madrugada, con un impresivo apagón del cuarto que estuvo bastante gracioso para el momento. Regresando al cuarto ya para dormir ya no me quedaron muchas muchas ganas de estar en la computadora o de ver otra película, o de jugar, creo que ya se me estaba regulando el sueño y así ya no batallé nada para quedarme dormido, eso sí, programando el despertador temprano para la mañana y finalmente descansé bastante bien y tranquilo. Al siguiente día no había planes de salir a comer a algún lado, por cierto ya era 15 de septiembre y Esmeralda se iba a trabajar temprano, así que con ella no contamos. Como me desperté tarde no tenía pensado desayunar gran cosa, pero sí comí algo de fruta y yoghut, entonces se manejó que la salida sería a la playa, a ver cómo estaba pero sin la idea de entrar a bañarnos. Estaba.. pues tranquilo, pero justamente en el camino volví a sentir por al menos cinco motivos un punto negativo, con la repetición de un motivo en particular, aunque un poco extraño. Llegando a la playa no contaba con la cantidad y agresividad de los mosquitos, que de quedarme quieto acabarían conmigo por completo. Lo bueno es que no estuvimos mucho tiempo y pude salvarme, así que agradecí que no llegamos a bañarnos.

Estuvimos paseando un poco desde dentro de la camioneta, y de regreso pasamos a Liverpool, donde algo que no tenía previsto, no al menos de esa forma se presentó, y es que los iPod Classic estaban en oferta, así que no lo dudé ni dos minutos y decidí comprarme el iPod Classic de 160Gb, sumando al menos tres puntos positivos y despejando de momento cualquier negativismo de mi parte. De cualquier modo, yo siempre tengo esa sensación post-compra de que no merezco las cosas o de que fue una imprudencia de mi parte, así que necesito algo de tiempo para equilibrar lo que siento. Llegando a la casa y esperando a que estuviera lista la comida terminamos de ver ESO el Payaso, ya que al parecer la película era muy larga y por la noche no era el final final, sino el final de un lado del disco. Duró todavía como una hora y media más, y terminando ya pudimos bajar a comer mole, con arroz, bastante casero y muy bueno. El plan para la noche era ir a Conni Pizzas, que era una de mis prioridades de viaje, aunque no se me hacía muy patriótico comer pizza el día de la independencia de México. Después de ese rato que ya no era tan temprano Edgar y yo estuvimos en la computadora, viendo entre videos de Youtube y algunos capítulos de Medabots que traía, hasta que llegó la hora de salir por la noche. Por alguna razón Edgar me preguntó "¿vas a ir?", y yo por alguna razón y aparentemente sin pensar -pero sí pensé- dije que no, porque no quería. Es decir, yo creí que lo dije sin razón, pero al parecer sí tenía una razón mística para decir que no iría. De hecho creo que les dijo a mis tías que no quería ir y por eso como que me hablaron con un poco más de tacto, pero yo les dije que sí quería ir, y sí quería ir, de veras. Como Brenda y Esmeralda se habían ido a la fiesta del club, solamente iríamos mis tías, tío, y los primos.

Pero no fuimos directamente a las pizzas, no, primero llegamos a ver el grito en el palacio municipal, entre un mar de gente que gritaba, cantaba, lloraba y todas esas emociones de las multitudes. Nuevamente hubo un momento negativo, por solamente dos razones y una razón repetida, pero al notar que los ánimos entre Luis y Edgar comenzaron a ponerse agresivos creo que algo me hizo interponerme entre ellos casi sin darme cuenta, aunque sí lo hacía conscientemente, entonces por un lado trataba de mantener distraído a Luis y por otro tratando de contentar un poco a Edgar. Hacía tiempo que no la hacía de mediador entre dos personas, por así decirlo. Justo cuando terminó el grito todo el mar de gente comenzó a moverse… y entonces comenzó el problema. Los primos y mi tío íbamos adelante, mientras que mis tías se fueron quedando detrás, pero mi tía Antonieta era la única que reconocía el lugar por ser de allí, entonces nosotros nos adelantamos demasiado y nos fuimos de paso. El problema se dejó caer cuando comenzó a llover, torrencialmente, muy muy pero muy fuerte, y nosotros estábamos perdidos porque no sabíamos cómo regresar a donde estaba la camioneta. Yo llevaba paraguas, pero se lo presté a Luis para que fuera a buscar a mis tías, entonces en el camino de regreso yo, bueno, todos nos mojamos al 110%. Es decir, no me mojé el viernes anterior, pero sí este día casi como si se me estuviera cobrando una deuda.

Era un hecho que no iríamos a Conni pizzas, pero posiblemente nos hubiéramos mojado de todos modos de haber ido directamente a las pizzas… y existe la posibilidad de regresar algún otro día para ir, mientras que el grito tal vez no se pueda repetir. Llegando yo fui el primero al que mandaron a bañar, sobre todo porque todavía me queda una tos que los preocupó, tos que se me hace que es más nerviosa que de enfermedad. De cena no tocó pizza, en su lugar cenamos cereal y a mí me tocó una torta paseada, que no estaba nada mal porque es de las que me gustan de SLP, y claro que me dieron algo de medicina aunque no la que sí debía tomarme por ser alérgico a la penicilina. Como la noche ya se había aguado, literalmente, antes de dormir me puse a jugar DS, hasta que me dio sueño y pude quedarme bien dormido, con la alarma puesta. Pero al parecer me dormí demasiado tarde, porque sí sonó la alarma pero la apagué sin darme cuenta en la mañana, así que lo que me despertó fue mi tía Antonieta porque ya eran las nueve de la mañana… ¡y yo salía a las once! El último pendiente que tenía era ayudar a Edgar a actualizar su Zune con la laptop pues yo sí tengo privilegios de administrador -pues es mía, sería el colmo que no-. Una vez hecho eso tuve que echarle ganas y recordar los movimientos acelerados de cuando me iba a Culiacán los domingos de Los Mochis. Arreglé la maleta lo más rápido posible, me arreglé yo, y bajé a desayunar.. también a máxima velocidad atragantándome. Era el final del viaje y ya tenía que irme. Ese no era un momento negativo.. era más bien un momento gris porque.. la decisión a la que había llegado me hace pensar que seguramente es de los últimos viajes por iniciativa propia o que acepto, por diversas razones…

No fue una despedida muy vistosa pero en realidad sí fue muy emotiva para mí, ya que específicamente con la familia de mis tías Antonieta y Chela son con quienes mejor me llevo de toda la familia… con la posibilidad de que mejor ya no viaje más con ellos y desde mi lado sentimental claro que me dio mucha nostalgia, aunque no puedo asegurar lo mismo de mi lado negativo. Revisando el boleto resulta que la salida era a las once y veinte, así que iba con veinte minutos de reserva para emergencia, pero como iba Luis acompañándonos tenían que regresarlo para que salieran ellos rumbo a SLP. Mi tía se aseguró de dejarme en la sala de espera y entonces se fueron, y se me hizo raro que mi tío Raúl me dijera de despedida "no tomes mucho". Estuve esperando esos veinte minutos extras, y luego pasé al autobús, que misteriosamente aunque yo mismo ví que estaba totalmente vendido, el asiento a mi lado no se ocupó, así que fui bastante cómodo todo el camino. Llegando a Monterrey todavía había luz como a las siete de la tarde, y lo máximo que pasó fue que tuve que hacer una pequeña fila para el taxi, pero después de eso llegué perfectamente bien a casa. En cuanto llegué llamé primero a mi mamá, luego a mi tía Antonieta y finalmente a mi tía Chela, quienes al parecer ya habían llegado hace como dos o tres horas, antes que yo.

Ya un poco más tranquilo y reinstalándome me fijé que no sólo no usé el traje de baño, sino que a pesar de llevar la cámara no tomé ni una sola fotografía, además de que a pesar de llevar el Guitar Hero On Tour no jugué para nada con Edgar. Creo que no existen los viajes 100% perfectos para mí y siempre quedo con un remordimiento por alguna razón. Ahora, analizando todos los puntos negativos que ocurrieron creo que la decisión que puedo tomar es la de ya no viajar más, de hecho mi tía Chela lo dijo, ya no nos veremos hasta diciembre, y aunque sigue la posibilidad de que yo viaje casi cada dos semanas o cada semana, creo que justamente el verlos tan seguido está quitándole lo especial a la visita, eso sin contar el que en realidad yo no tengo nada de especial como para decir que es fantástico que me vean, sumado a que yo mismo he analizado que como visita es mejor que no me presente. Eso estaba pensando… pero… repentinamente recuerdo algo, que tenía un motivo para pensar exactamente lo opuesto, positivamente, aún así, estoy viendo claramente el candado de la soledad, todas las razones por las que es mejor que ya no me presente.

-Próximo avance-

Ahora sí puedo quedarme, descansar, y pensar bien sobre lo que haré… y notar que seguramente ya estoy completamente loco al pensar de dos modos tan distintos y exagerados, siendo una misma persona. Nuevamente regresa un fin de semana en el que me dedique únicamente a descansar, además regresa una rutina de estudio, que al menos durará una semana. Mantenerme ocupado.. buscar nuevas actividades… aún así estoy resintiendo una y sólo una cosa en particular… ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 39: En los dos extremos


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