Road 47: Antes sellado
November 25, 2008 Category: Resumen semanal No Comments »
La oficina ha cambiado ya un poco desde que llegué en junio; se ha ido gente, han cambiado jefes de niveles superiores y ahora se fue nuestro coordinador. No solo eso, otro compañero también está por irse esta misma semana, y no es que ya esté acostumbrado a tantos cambios como cuando estaba en informática en Sinaloa y en el servicio profesional, pero como que ya ni me sorprende que cambien tanto las cosas y drásticamente. Aunque tal vez después de todo la reacción que tuve el día del aviso.. eso de estar tan raro todo el día sí era una especie de presagio después de todo. Con una persona menos la oficina se ve un poco más vacía, y menos proporcionada por los lugares ocupados, y cuando se vaya Luis el vacío se va a notar todavía más.
Entre todos los cambios que se están dando tengo que comenzar a ocuparme más del ingreso a la maestría. Por la tarde del miércoles fui a la dirección de escolar de la Universidad Virtual para ver si mis documentos de ingreso estaban bien. Tuve que recorrer todo el campus y se me hizo raro que un departamento tan importante estuviese de hecho fuera del campus, cerca, pero fuera al fin. Fue un poco raro el sólo hecho de entrar, porque la puerta tiene que activarse por seguridad, y no había ni una secretaria que estuviese atenta a las personas que llegaban, y por eso mismo mismo tuve que pensar un ratito antes de atreverme a pasar a la sala más interior para ver si podía preguntarle a alguien qué onda con mis papeles.
Fue la decisión correcta y llegué al lugar que debía, entonces hubo buenas y malas noticas: la buena era que al parecer todos mis papeles estaban bien.. la mala es que no podía dejarlos sino hasta que hubiera presentado y aprobado el examen de admisión a la maestría, que sería el 29 de noviembre. Entonces tendré que regresar todo el caminote cuando haya pasado el examen y me pidan que ahora sí entregue los papeles.. aunque si no lo apruebo tendré que repetirlo en diciembre y tendré el tiempo mucho más reducido para lo que sea que me digan. Ah, la sensación de volver a someterme a una presión escolar… en parte la extrañaba… y en parte ya la estoy odiando otra vez.
No se si tenga que ver la reciente tensión y cambio de atmósfera de la oficina, o si siempre sea así y simplemente sea cosa de la temporada navideña, pero todos comenzamos a ponernos a hacer adornos navideños de foamy para adornar la oficina, además de que ya había adornos hechos que comenzaron a poner para ir ambientando el lugar. Por mi parte me he puesto la meta de pasar la mentada canción de One en Expert en Guitar Hero III, porque aunque ya puedo pasarla cuando quiera en Hard con máximo cuatro estrellas, en Expert por más que lo intento aún no puedo pasarla, solamente porque se pierde más rápido el nivel con cada fallo y es lo que me sale mal en la parte más avanzada. Ahora lo hago más por reto propio que para practicar para una convención o solamente por pasarlo, no es personal, pero sí es algo molesto tratar y tratar algo y que simplemente no resulte.
El viernes sería el último día ahora de Luis, y ya solamente quedaríamos cuatro personas en la oficina. En la mañana hubo buffet de tacos, que hicieron Sonia y Gerardo, más los que yo llevé porque creí que era de cooperación de todos. Otra vez durante el día fue un poco nostálgico ver cómo iba desocupando su lugar, aunque me heredara varias cosas… además de otra ironía, de que él es de Tampico y se va de viaje a Querétaro, y yo voy a Tampico sin ser de allá. Por la tarde se le hizo el clásico pastel de despedida, y yo fui de los últimos que se quedaron, en parte por plática y en parte porque estaba terminando mi adorno navideño. Llegando a la casa me puse rápido a preparar lo que me llevaría a Tampico, al mismo tiempo que esperaba que el osito panda evitara que empezara a llover en ese rato. Siempre no llovió, y yo pude llegar desde las nueve de la noche a la terminal, y salir puntualmente a las once y media.
No hacía mucho tiempo que había estado en Tampico.. de hecho hacía exactamente dos meses que había estado allí, por el puente de la independencia y ahora era por el puente de la revolución. No tuve problemas para llegar a casa de mi tía Antonieta, pero esta vez me tocó despertar a Esmeralda ya que era la única que estaba en la casa.. ya ni siquiera Morris el gato que parece que andaba de parranda. Llegué a dormirme, porque no había podido descansar bien en el viaje, y me quedé dormido desde las seis hasta la una y media, y yo culpo a la tenue luz del cuarto en el que me quedé porque se veía exactamente igual todo el día, como si siguieran siendo las seis de la mañana. Cuando bajé ya estaba mi tío Raúl y Esmeralda justamente iba llegando de sus actividades, así que salimos de inmediato a comer, finalmente a Pizzas Conni.
No recordaba muy bien el lugar, solamente los adornos de Coca~Cola. Esta vez no había vasos de recuerdo, pero sí había platillos además de pizza, así que yo pedí una pizza ranchera chica y una lasagna especial, mientras que mi tío y Esmeralda pidieron una pizza mediana para cada uno. Todo estaba delicioso, la lasagna estaba buenísima y la pizza todavía más, definitivamente distinto a Domino’s o incluso a Benedetti’s… ahora que recuerdo, también tengo antojo de una pizza de Benedetti’s. Saliendo, y como quedaba muy cerca, fuimos al cine a ver Quantum of Solace, aunque antes claro que tomamos un frappuccino de la dulcería. La película estuvo buena aunque no me impresionó tanto como Casino Royale, de la cual supuestamente es continuación directa. Salimos ya de noche, o ya estaba oscuro, y el plan era que por la noche saldría junto con Esmeralda para ir a una especie de bar para escuchar una banda en vivo. En el inter de llegar a la casa e irnos, me quedé platicando un rato con mi tío, cosas que me parece que ya van siendo más de adultos e incluso de aprendizaje de la vida, increíble, además de comenzar a plantar la idea de regresar el próximo año para ahora sí ir a la playa.
Descansé como una hora hasta que Esmeralda me dijo que ya iba siendo hora de irnos.. claro que me preguntó que si de verdad quería ir, que no tenía que ir si no quería. Admito que estuve tentado a decir que no.. pero… esta vez no sentí ninguna presión de ningún tipo, así que no opuse ninguna resistencia para seguir con el plan. Primero pasamos por cada amiga porque Esmeralda iba a traer el camioncito esa noche, y me fue presentando con cada una. Creo que siempre me pongo más nervioso por el "¿qué sería?" de antes que por el "¿qué haré?" de durante, sobre todo tratándose de personas que no conozco. Dimos muchas vueltas y finalmente fue un largo recorrido para llegar hasta el Grand Arizona.. sea lo que sea, creo que bar y salón de eventos, porque se oía como un festejo de quinceañera con el punchis punchis a todo lo que daba. En la sala donde estábamos nosotros estaba la banda en vivo, de la cual las amigas ya eran grandes fanáticas. De hecho se veía hasta familiar el lugar porque había una señora con una niña y después llegó una familia completa.
No dejaba de ser bar, así que tenía que pedir algo, y para no desubicarme tanto, rompiendo más paradigmas y por recomendación de Esmeralda pedí un Vodka, que.. estaba muy bueno, suficiente como para volverme fanático. El tema principal de la noche era la banda que estaba tocando, puros temas de rock de éste y todos los tiempos, mayormente en inglés. Otra vez, increíblemente para mi sorpresa reconocí la mayoría de los temas que cantaron, si bien no a la perfección ni completos, al menos sí la tonada principal, y sí había oído de la banda principal que la hizo famosa. Estuvimos como desde las once de la noche hasta pasada la una y media de la mañana, y estuvimos botaneando nachos… algo no suficiente para mi apetito. Saliendo y ya que habíamos dejado a las amigas en su casa, le recordé a Esmeralda que había prometido ir a unos tacos, así que me llevó a un lugar que supuestamente es famoso de Tampico (además de que era lo único que seguramente estaría abierto sin dudarlo) que son los tacos La Palma, donde su especialidad es la cochinita pibil.
Los pedí para llevar porque Esmeralda no tenía hambre, así que llegando a la casa todavía me puse a taquear, mientras Esmeralda revisaba la cartelera para el domingo, pues seguía el plan de volver a salir por la tarde-noche. Pude dormir unas seis horas, y despertar para ir a misa con mi tío Raúl, y de ahí ir a comer al mismo buffet al que fuimos con mi tía Chela en septiembre, esta vez con las hermanas de mi tío y Esmeralda llegó después. Esta vez no cometí el error de llenarme como cuando fui al casino, y comí un poco pero de más variedad, sobre todo rumbo al final de la comida que probé mucho mucho los postres. Esmeralda me había invitado a una piñata, y yo había aceptado, pero esta vez sí preferí no ir, porque de hecho ni siquiera cuando era pequeño yo quería ir a piñatas, entonces la alternativa que sugerí fue ir a plazear y de ahí pasarme al cine. Me quedé en la plaza de Carrefour, y no sé si tan rápido me adapté al tamaño de las plazas de Monterrey.. pero me pareció chica, de veras. Crucé a otra plaza que estaba en frente y también me pareció chica… yo le echo la culpa a acostumbrarme a las plazas de Monterrey.
Hice algo de tiempo, y entonces me fui caminando hacia Cinépolis, por la misma calle derecho y apreciando el atardecer y el buen clima que estaba haciendo, no como el norte que estaba haciendo el día anterior. Como quedaba mucho tiempo para que llegara Esmeralda, me metí yo solo a ver Navidad S.A. que no tenía ni idea de qué se trataba (ok, sí de navidad, pero no si era animación o americana o qué onda), y resultó ser película mexicana, buena para lo que se acostumbra en estos tiempos, pero que comparándola con las producciones de Hollywood se queda muy muy corta. Para cuando salí todavía faltaba como una hora más para que llegara Esmeralda, así que pasé el rato con el DS. Cuando llegó todavía esperamos un rato a que llegaran sus amigas, y entonces fuimos a ver Hermanastros… ése si era un humor totalmente americano, pero muy buena para pasar el rato. Saliendo yo ya había pasado cerca de cinco horas en el cine, y lo que seguía era ir a comer pizza, no de Conni pero casi igual de buena en otra especie de bar… pero ya estaba cerrado, así que fuimos a los tacos de La Palma a los que ya había estado en la madrugada.
El chiste era hacer tiempo porque la idea era ir a otro bar a escuchar a otra banda de rock en vivo, pero que empezaba como a las dos de la mañana. Después de comer los tacos varias amigas se despidieron, aún así quedamos de ir junto con Belinda que era la que sabía bien. Cuando llegamos estaba la banda ya tocando a todo lo que daba, y creo que sí me dio duro el golpe de la música tan alta, el aroma a cigarro de la entrada y el aroma a alcohol de dentro del bar, pero en los primeros minutos como que me adapté. El primer problema fue que el lugar estaba hasta la.. ehm, llenísimo, y era extremadamente pequeño para toda la gente que estaba allí. Después de maniobrar una media hora al fin ocupamos una mesa, y otra vez, era bar y había que consumir algo. No pude ponerme remilgoso.. además de que no tuve mucho tiempo para decidir, así que apliqué lo de al pueblo que fueres, pidiendo una cerveza Indio. Otra vez de sorpresa no me desagradó el sabor, como cuando mi tío Luis me invitó una y sí me la tomé, así que de seguro.. ese sello estaba débil si no es que roto ya.
El grupo tocaba genial, canciones todavía más hardcore que las de la banda del día anterior, y también reconocí todas las canciones que tocó… claro que me sorprendió un poco la apariencia de los de la banda pero claro que no era algo que no hubiera visto ya antes, y que entraban en una especie de trance al tocar, ellos y varios de los presentes que se ponían a tocar instrumentos en el aire. La banda estaba mucho mejor que la del día anterior (además de que eran más jóvenes, seguro lo hacían con mucha más energía y coraje también) pero no contábamos con que justamente ese día habían comenzado mucho más temprano y ya se iban, así que sólo escuchamos durante una hora, siendo que por lo que habíamos escuchado normalmente a esa hora (como las dos de la mañana) apenas iban empiezan a tocar, pero ahora ya iban en las últimas y ya se iban. Nos quedamos unos minutos más a ver qué tal era la banda que seguía, que era de rock en español, y para mi gusto estaba también bastante bien, pero para gustos más puritanos no era tan buena como para quedarse en la noche nada más a oirlos.
Entonces me salvé de desvelarme en extremo justo la madrugada del día que viajaría de regreso, y regresamos relativamente temprano a la casa, como a las tres de la mañana. Me quedé dormido de inmediato y el plan era levantarme a las ocho de la mañana, que ya habría llegado mi tía Antonieta de San Luis Potosí… pero no, me quedé hasta las nueve de la mañana y me levanté porque ella me llamó al celular para que me levantara y poder platicar al menos un rato conmigo. Entonces me dio tiempo de platicar con ella y desayunar, y ya era hora de ir a la terminal para salir de regreso. Antes de eso, me regaló unos chocolates y me dio las fotos que tomó en septiembre con mi tía Chela y familia, y de cuando ella fue a Monterrey junto con mi mamá… creo que me puse un poquito nostálgico por las fotografías, pero tenía que preocuparme por salir de regreso. Claro que recordé la rutina de los viajes Culiacán-Los Mochis… que en parte odiaba y en parte le debo tantas cosas. Me acompañaron mi tía Antonieta y mi tío Raúl hasta el momento en que me subí al autobús, esperando poder regresar pronto, tal vez no dentro de dos meses, pero sí pronto. El viaje sería algo cansado por ser de día, pero contaba con el iPod y el DS que llevaba listos para mantenerme la mente ocupada.
Llegué a Monterrey a buena hora pero por ser puente había muchísimo tráfico, de manera que solamente la entrada a la ciudad fue como de una hora. Esta vez sí aproveché la bajada en el tec para caminar a casa, y pude notar que ya había adornos navideños en rectoría. Llegando a casa me comuniqué a Tampico y con mi mamá, y ahora sí me dormí temprano porque no había descansado en todo el fin de semana, pero en el buen sentido, ya que esos cambios que habían ocurrido… me dejaron con una nueva mentalidad y con una actitud refrescada, el cambio de la rutina y de actitud ante las situaciones estaban causando un efecto bastante bueno, que incluso yo mismo lo podía sentir, es más, me parece que no hubo un solo momento de negativismo como los que habían ocurrido en todas, todas las ocasiones de viaje anteriores.
Los sellos… ¿qué ocurre con los sellos?
-Próximo avance-
Llegan más cambios, en la oficina cada vez somos menos y con un nuevo director era cuestión de tiempo que comenzaran a cambiar las cosas. Por otro lado el espíritu navideño llega con todo y yo participo aunque… bueno, como sea, los cambios también llegan a mí y eso incluye más responsabilidades, además tengo que encargarme de un asunto que tiene algo de tiempo ya. Ir de compras, una nueva convención.. ¿un remplazo? ¡Uno elige el camino a seguir!
Road 48: Se redefine una perspectiva




