Road 54: Regreso de recuerdo
January 20, 2009 Category: Resumen semanal No Comments »
-Trivia- Estas vacaciones seguramente han sido en las que más películas he visto. ¿Cuántas y cuáles películas ví en este tiempo? La respuesta al final del capítulo. - - - - - El viaje de regreso a Los Mochis es con exactamente el mismo procedimiento de siempre, aunque como que cada vez se siente que pasa más rápido, y la verdad no sé si sea bueno o malo, considerando que solía disfrutar mucho esos viajes.. bueno, el de ida, porque de regreso no tanto. Estuvimos solamente una hora en Guadalajara porque había salida casi inmediatamente, y recordé la vez que había ido a Monterrey y viajé de regreso en autobús para llegar a tiempo para tomar el tren a Chihuahua, y estuve esperando seis horas en Guadalajara porque era temporada de vacaciones de semana santa.. esta vez fue totalmente rápido y no iba solo. Además fue bastante curioso que esta vez en TAP no solo había más espacio entre asientos y era como 40% más cómodo, casi tirándole a autobús ejecutivo, sino que además dieron un gran lonche que incluía agua, refresco, sandwich, galletas, y papas, bastante completo para mi gusto. Llegamos temprano, bastante temprano y oficialmente había recuperado mi hora de vida. Casi había olvidado que en Los Mochis podía sentirse calor incluso a finales de diciembre.. no estaba haciendo calor, pero tampoco se sentía muy frío. Habían cambiado un par de cosas de camino a la casa, pero al llegar sí había cambiado un poco la casa, comenzando porque estaba de otro color y el árbol que había estado tratando que recuperara muchas hojas lo habían vuelto a prácticamente rapar. Además, como ya habían llevado las cosas que tenía en Culiacán, todo eso estaba también, así que se veían mucho más cosas de las que estaban cuando me había ido. Algo que sinceramente no extrañaba era el sistema de cable de Los Mochis, fácilmente el de Monterrey y sobre todo el de San Luis se lo lleva por mucho, mucho, demasiado. Sentí bastante extraño ver mi cuarto, con más cosas de las que había dejado, claro que sin el Wii pero bueno, todavía está el Game Cube y todo lo demás, y pude volver a ver a Hibiki, aunque por poco y no recuerdo dónde había dejado sus llaves. Todo el día estuvimos descansando pero yo no me pude volver a dormir.. por mucho tiempo. Vi la nueva computadora que había comprado mi mamá, y que todavía podía conectarme a Internet con el DS como en los viejos tiempos. Mi intención era no pasar mucho tiempo en la computadora, pero no lo sé.. era como si esperaba que algo más ocurriera. Por la noche llegaron de visita Laura y Águeda, para ponernos de acuerdo sobre qué hacer para año nuevo y también para platicar cómo nos había ido desde que nos separamos en Acámbaro. Otra de las situaciones raras es que, y ya me lo habían dicho y es un poco parecida a lo que pasaba en San Luis, es que César y Mariana quieren también pasar tiempo conmigo, y de hecho sí me gusta estar con ellos, pero parece como que no lo demuestro como debería. Mariana es la que parece acercarse más a mí y César como que se va interesando más por los juegos sobre todo porque me ha visto más jugando, la mala noticia es que ahora también dejé de verlos y dejaré de verlos mientras esté en Monterrey, y seguro que ellos sí se olvidarán más rápido de mí. Aún así, parece que me tienen gran aprecio de todos modos, y claro como dice el dicho que el cariño de los niños es el más sincero, es algo que no puedo ignorar para nada, y debo aprender a demostrar más aprecio y madurez en aceptarlo. Todo lo que platicábamos sonaba bien, lo que no sonaba bien era que los restaurantes o estaban sin reservaciones, o cerrarían para año nuevo, eso con la intención de no preparar nada y salir por la noche, entonces la siguiente alternativa era correr para comprar la cena que ya venden en los supermercados, y como se podía, salimos en ese momento a Wal-Mart. Se siente tan bien tener la seguridad de poder salir a la hora que sea, sea de día o de noche porque se tiene en qué moverse, además de que queda cerca. Después de seis meses de vivir yo solo en una ciudad tan grande, salir en Los Mochis me parece como todo un descanso y como que puedo hacer muchas más cosas de las que antes podía o que no me atrevía. Es más, traía el "nuevo look" que según me notaron, y que en parte sí quería, porque estaba más delgado, con corte distinto de cabello, y el distinto estilo de ropa y tenis que traía, y sobre todo por la gorra que tanto me gustó. Viendo las cosas el plan pasó de comprar la cena, a comprar las cosas para preparar la cena, y yo sí tenía antojo de cena comprada porque generalmente les queda muy sabroso, y si la gente se pone a cocinar es posible que se ponga de mal humor, pero bueno, se me concedió el capricho de que me prepararán lasagna como platillo a base de pasta, y yo moría por comer lasagna. Por fin se repartieron los platillos que prepararía cada quien y a pesar de todo me parecía que seguía siendo temprano, pero eran como las once de la noche, pero dado que la noche anterior había viajado, sí estaba lo suficientemente cansado como para llegar a caer profundamente dormido. Extrañaba muchísimo mi cama, grande y con muchas almohadas, pero lo admito, estaba ya esa sensación de no pertenecer a ningún lado, incluyendo eso todos los lugares en donde me encuentre. Me levanté relativamente temprano, aunque no tanto, y mi mamá ya se había puesto a hacer varias cosas, entre preparar la comida, arreglar las cosas que había del viaje y limpiando la casa para la noche. Mi mamá quiso que fueramos con Diony para saludarla, y quedamos con la idea de que el sábado nos acompañaría a Culiacán para dejarme en el aeropuerto y ellas se irían de paseo por la tarde. Como faltaban todavía unas cosas, sobre todo porque llamó Águeda diciendo que irían varios invitados más, pasamos al supermercado a comprar más cosas, sobre todo más cuernitos de mantequilla y panecillos rellenos de queso crema. Llegando a la casa pensé que lo mejor era poner a cargar de una vez el iPod, y de paso seguir viendo qué tal estaba la nueva computadora, además, como que seguía esperando que pasara algo en Internet, como si de repente encontrara alguna noticia o algo, no lo sé. Mientras se hacía más tarde me dieron ganas de jugar Majora's Mask, con esa rutina de derrotar todos los jefes y el final dentro de los tres días. Después de terminar Majora's Mask seguía con Twilight Princess pero en ese rato llegó Águeda, aunque pude jugar unos minutos más sobre todo porque César y Mariana decían que querían ver cómo terminaba el juego. Estuvimos un ratote platicando, aunque técnicamente ya estábamos todos, estábamos esperando a los amigos de Águeda, que llegaron como a las diez y media justo cuando ya comenzábamos a cenar. La sensación de la noche fue la lasagna de mi mamá, que sí estaba riquísima pero se me hace como que le faltó algo, tal vez más crema. A los amigos de Águeda ya los conocíamos de la fiesta del día de la independencia del 2007 y eran quienes habían llevado las matracas y que armaban muy buen ambiente por lo bromistas que eran, y ciertamente eran bromistas. El señor era como un Polo-Polo pero con chistes más familiares, porque comenzaba con una historia como una anécdota y terminaba siendo un chiste muy gracioso, y la señora y sus hijos también participaban bastante bien. En el momento de las doce campanadas, los deseos y los abrazos yo fui quien más se tardó... seguramente porque quería aprovechar cada deseo para pedir algo que realmente deseo que se cumpla, comenzando por abrirme más a las personas y no batallar en momentos como.. bueno, abrazos de año nuevo o de navidad, o saludos en la iglesia. Los amigos de Águeda se fueron y nosotros todavía estuvimos como otras tres horas más, platicando, oyendo música y definitivamente no karaokeando, porque el karaoke nada más lo usaron como tocadiscos portátil. Incluso yo cené por segunda vez y tomamos vino tinto y yo estaba de ánimos como para seguir mucho rato más, y hasta los niños porque seguían despiertos, y acabamos pasadas las tres de la mañana, para ir a dormir directa y profundamente. Tal vez sea por el día, tal vez porque comí mucho, o a lo mejor simplemente por las emociones pero tuve un sueño raro que después de analizarlo sí tenía mucho sentido. En ese sueño yo tenía la capacidad de volar pero solamente bajo ciertas condiciones.. si saltaba y alcanzaba a empezar a flotar antes de que caer nuevamente al piso, podría salir volando todo el tiempo y tan alto como quisiera, pero en cambio si caía al piso tendría que volver a intentar "flotar" pero mucho más cansado. En el sueño yo estaba en alguna ciudad rara y en un edificio en donde conocía a personas que eran agradables, pero que yo tenía la sensación de tener que salir de allí muy rápido, pero la gente me distraía y al final sí podía salir volando entre dos edificios. Ahora, claro que tenía sentido, el sábado tenía que volar de regreso a Monterrey. Desperté como a las once de la mañana, ya con hambre y claro que iba a desayunar recalentado de la cena, estaba muy buena como para esperar a la comida o a la cena. Pero el día comenzo a ponerse feo cuando Laura llamó diciendo que en vez de hacer carne asada para despedirme, iríamos a comer mariscos, por lo que el estado de apresuramiento de mi mamá se activó, comenzando a presionarme. De hecho yo hice las cosas relativamente rápido, me bañé y estaba listo en una hora, pero se enojó porque me tardé lo que me tardé.. muy raro, además, en cuanto salí de bañarme surgió un segundo enojo, porque había cambiado el menú inicio de la computadora, mismo que me había pedido antes que modificara a como estaba en Windows XP. Yo sabía cómo era, estaba acostumbrado a eso.. estaba, esta vez me sentí bastante mal de que después de todo este tiempo, siguiera enojándose como solía hacerlo y por vanalidades como esas. Yo preferí quedarme callado de camino a la comida, durante la comida y después de la comida. Hasta los demás se dieron cuenta de ello, yo hablaba bien, más o menos, pero lo que sea que le dijera a mi mamá eran palabras cortas y simples, para evitar decir cualquier otra cosa que empeorara su humor. Dijeron que no sabían si irían más tarde, y lo más probable era que no aunque los niños como que sí querían ir, o eso me pareció; por mí era mejor que hubiera visitas en la casa, para mantenerme distraído de la sensación de que habría enojos en cualquier momento, y también que mi mamá estuviera distraída de poder enojarse conmigo. Como todo parecía que no irían más tarde, a mi mamá se le ocurrió ir otra vez con Diony, por mi hubiera preferido quedarme en la casa jugando, pero por no querer darle la contraria y dado que necesitaba distraerme acepté ir. Cuando llegamos tenían visitas, sus hermanos y cuñadas, de donde salió el plan para el sábado: un sobrino de Diony que tenía que ir a Culiacán nos llevará a Diony, mi mamá y a mí y así hasta llegaremos más rápido, para que regresando pudieran ir a una boda que tenían por la tarde-noche. Me pareció.. pues me pareció bien, al menos podría dormir un rato más la mañana de ese día. Estuvimos un ratotote y por la noche hasta fuimos a cenar tacos de carne asada. De todos modos, yo estaba necesariamente oyendo música, y de hecho era una de esas veces que se valía que lo hiciera. Estoy en un punto en el que no importa con quien esté, no se ve bien que yo esté escuchando música porque se supone que estoy participando en la plática.. aunque casi nadie me haga plática sobre todo porque siento que no tengo nada que decir, pero esta vez, como estaban platicando, sí se valía que yo fuera el hijo que estaba tranquilo en el asiento de atrás oyendo música, y me sentí relajado nuevamente. El viernes era ya el último día que podría hacer algo en Los Mochis, si no se hacía hoy, no se podría hacer hasta dentro de mucho, mucho tiempo. La novedad era que ya habían abierto la plaza "El Paseo" o algo así, que conectaba Soriana Centenario con el nuevo Liverpool, también recién inaugurado. Llegamos demasiado temprano, y resultó que la plaza abría hasta las once de la mañana, y cerraba a las nueve de la noche... y eso era ridículo, porque adentro hay un cine, un nuevo MM Cinemas, y todos sabemos que las últimas funciones de los cines son por mucho después de las nueve de la noche.. pero bueno, es su error y no el mío. Desayunamos gorditas en Soriana y después entramos a ver la plaza. Era como al fin ver evolucionar la ciudad, porque había nuevas tiendas y marcas que son básicas para cualquier ciudad desarrollada, aunque no esté todo abierto de una vez. Hasta pude ver que al fin van a abrir un Game Planet, en esa plaza, lo que significa que si viviera en Los Mochis, al fin habría alcanzado una gran tranquilidad como videojugador, pero sé que en Monterrey tengo muchísimas veces más de lo que Los Mochis puede ofrecerme en ese sentido. También pasamos a Liverpool, y noté que estaba chico comparado con los demás que he visto, de un solo piso, pero considerablemente amplio para contrarrestar ese defecto. En Liverpool finalmente encontré un estuche tipo bolsita para mi iPod, así que ahora ya tiene su estuche de plástico duro transparente, que cabe en un estuche de spandex negro. Como estábamos cerca de la casa de Diony y mi mamá ahora pasa mucho tiempo con ella, llegamos a su casa, donde me cumplió un gusto que le había platicado que tenía, y es que me había preparado especialmente a mí un plato de chilorio, que es realmente delicioso, algo que no se puede encontrar en ningún otro lugar donde haya estado. Pude comerme como cinco tacos de chilorio con frijoles puercos y nuevamente sentí que valía la pena vivir la vida. De ahí fuimos a comprar un nuevo celular para mi mamá, que al fin accedió a comprarse uno nuevo porque el que tiene es de generación pasada, y sufrimos por el tardadísimo proceso, no, no tan tardado, mejor dicho la larga fila en el centro de atención de Telcel, pero mi mamá ya salió con teléfono nuevo. Como ya había pasado tiempo y habíamos hecho hambre, de ahí fuimos a comer comida china al restaurante Lotus, y nos sirvieron muchísima comida, tanta que no pude terminármelo, tuve esa horrible sensación de tener comida frente a mí y ya no querer comer a pesar de estar deliciosa. Llegué a quedarme a la casa mientras mi mamá llevaba a Diony de regreso, y cuando regresó mi mamá me había mandado pastel, un postre de bombones y un pedazote de pay de queso con fresas. Definitivamente, un camino para hacerme feliz es a través de mi sentido del gusto. Al poco rato de que llegó mi mamá, llegaron Laura y Jorge y César y Águeda a despedirse, de hecho Laura había dicho que mejor no iba porque de seguro yo iba a estar haciendo maletas y preparándome para mañana, pero yo prefería que sí fueran a despedirse, era la primera vez que yo les pedía que fueran. Cuando llegaron todos por un rato la plática fue sobre qué había hecho y qué iba a hacer en los próximos meses, luego la plática fue sobre lo que los demás habían hecho en navidad, donde yo la mayor parte del tiempo estuve escuchando. Lo malo que ocurrió fue cuando por haber dicho que habíamos ido a comer comida china se mencionó acerca de otro restaurante de comida china que también estaba muy bueno, y mi mamá dijo que nosotros ya habíamos ido allí... pero Laura dijo que no, que me estaba confundiendo porque quien sí había ido era Luis y que se habían encontrado allá por coincidencia. Eso causó que sí me sintiera mal.. por razones que antes hubiera prácticamente ignorado. Pero esta vez sentí que tenía que devolverla, como que quería hacer sentir mal a mi mamá por haberme confundido de forma tan obvia, y ya ni me importaba si se enojaba o si era frente a otras personas. Solamente fueron unos cuantos comentarios, como que si mejor prefería que en vez de que yo regresara fuera Luis, o que si qué opinaba Luis sobre cierta situación, y cosas de esas que para todos los demás sólo representan una cosa: celos. De hecho puedo decir que eran celos lo que había estado sintiendo durante mucho tiempo y por varias razones, incluído que siento que salgo sobrando porque noto que le dan atención a otras personas y no a mí, entre otras cosas que tienen la misma lógica. Águeda aprovechó un momento en el que mi mamá salió para decirme que me detuviera, que estaba haciendo que se sintiera mal, pero yo tenía ganas de arrepentirme ni aunque sí fuera cierto, que tal vez sí lo era. Me preguntaron si era que yo me sentía mal y tenía sentimientos por eso de confundirme, y pues.. sí, dije que sí, y nuevamente sentía como que algún sello se rompía. En el momento de la despedida, me dijeron que no me sintiera mal, pero que tampoco hiciera sentir mal a mi mamá por esas cosas, que de verdad me quería mucho y todos cometemos errores. Lo sé, pero lo que más aprecié fue que me lo dijera alguien más que no tenían una razón lógica para decírmelo más que las ganas sinceras de hacerlo. Y todo había pasado ya. Esa noche sería la última que pasaría en mi cuarto en un tiempo que no sé, así que dibujé un rato, y me encontré con la sorpresa de que en Fox estaban pasando la película de Shrek 2, mi película favorita, y como ya estaba de ánimo, me preparé tacos de carne asada que habían quedado del día anterior y me dí el gusto de comer en la cama. Cuando terminó la película todavía no tenía sueño, así que me puse en la computadora un par de horas más, y platiqué con Kiren y Julio de Twitter, y además agregué a mi primo Julio a Facebook porque lo había mencionado en diciembre. Para finalizar, comí una buena ración de cada postre que me habían mandado. Me sentía bien, en parte porque había hecho lo que quería, había conseguido algo que buscaba, comí todo lo que me gustaba y hasta pude platicar con más personas... supongo que es una de esas sensaciones y momentos que se deben atesorar, y recordar en momentos en los que por alguna razón nos sentimos mal. Llegó el sábado, y no batallé demasiado para levantarme, pero sí quería seguir dormido. Como no daba tiempo de desayunar, camino a casa de Diony pasamos por tacos de birria, que también tenía muchas ganas de comer y era ideal para el último día. Cuando llegamos todavía teníamos como cuarenta minutos antes de las nueve para llegar a tiempo al aeropuerto en Culiacán, y pude comer mis tacos tranquilamente. De camino a Culiacán me quedé dormido casi de inmediato y por casi todo el camino, y me desperté justamente cinco minutos antes de entrar al aeropuerto. Nos dejaron a mí y a mi mamá y quedó el plan potencial de que yo fuera en semana santa para ir a la playa de Camahuiroa, algo que sí me gustaría... aunque como que también tengo otra idea, una vaga idea de algo que me gustaría. Llegamos a tiempo para registrar, y mi mamá se tuvo que ir de regreso antes de poder hacer el registro, nos despedimos porque Diony y su sobrino ya tenían que ir de regreso, y yo seguí el proceso sólo. Poco a poco me voy acostumbrando a viajar yo solito en avión, y el viaje fue de lo más tranquilo, con un poco de turbulencia y hasta me atreví a comer durante el vuelo, definitivamente he mejorado, aunque los nervios yo creo que todo el que se sube a un avión tiene algo de temor. Al llegar ni siquiera tardé en recoger mi maleta, y llegué temprano a la casa en Monterrey. La ventaja de haber llegado en sábado, es que todavía tenía todo el domingo para hacer lo que necesitara y seguir descansando para el lunes, que otra vez volvería a entrar a la rutina del trabajo. El domingo me desperté tarde, y solamente salí al supermercado porque era necesario surtir la despensa, además de que me sirvió para volver a adaptarme al extraño clima, porque hacía sol y calor, y me sirvió la caminata para relajar los músculos de los constantes viajes de los últimos días. Así terminó otro año, pasaron las fiestas, y otro año comienza, dejando a la incógnita qué pasará... -Próximo avance- Muchos viajes, pensamientos, cambios, el tiempo ha pasado y siempre hay algo que puede sorprender. Lo único seguro es que las cosas cambiarán, incluso si no lo esperas o si crees que no es posible, todo sucederá dependiendo del camino que uno elija. Han sido largos caminos recorridos. End of roads: El siempre cambiante destino -Respuesta de la trivia- En el periodo de navidad ví varias películas, algunas nuevas y otras no tanto pero que no había podido ver: Los reyes de las olas de camino a SLP, Santa Cláusula 3 de camino a Acámbaro, Madagascar 2, El día que la tierra se detuvo, Twilight, Australia, y Alvin y las ardillas de camino a Los Mochis. Tal vez fueron más películas del promedio que suelo ver en todo un año, eso sí que es un cambio.
Road 53: La moneda del destino
January 19, 2009 Category: Resumen semanal No Comments »
-En el capítulo anterior- Han sido días relajados, de concentración en el trabajo y de hacer lo que quiera en mi tiempo libre. He viajado ya muchas veces en los últimos meses y supongo que ahora se trata del último periodo de viaje del año, llegando esta vez hasta Acámbaro en Guanajuato, asistiendo a una fiesta y reencontrándome con compadres de cariño y nuevamente con la familia. Lo que sigue son las celebraciones de navidad, y con ello poner a prueba si realmente superé esa rara sensación del año pasado y veces anteriores. -Ahora la continuación- Al menos pude descansar bien de la jornada de viajes y poco descanso entre Monterrey, San Luis, Querétaro, Celaya, Acámbaro, las caminatas, la fiesta y el desvelo y el viaje de regreso a SLP. Es verdad, no estoy cansado.. pero sí puedo sentir una especie de fatiga mental que me hace o no querer levantarme de la cama, o de irme de paseo por un largo largo rato. Contrario a años anteriores no estaban llegando los tíos uno tras otro, de hecho cada vez eran menos visitas a la casa de la abuela, y son unos cuantos los que me toca ver que van al menos mientras estamos. El primer día nada más no llegó nadie en todo el rato que estuve, por lo que preferí salirme al centro y pasear, y de allí irme al cibercafé de costumbre, también para aprovechar para imprimir el comprobante de compra del pase de avión sólo por si acaso. Estuve alrededor de tres horas, distrayéndome y más que nada, pensando. Lo que había ocurrido el año pasado era que si estaba rodeado de personas, sentía que salía sobrando y que no debería estar allí con ellas, por el contrario, si estaba yo solito me sentía mal por estar solo habiendo supuestamente con quien acompañarme o a quien acompañar, total que de todas maneras me sentía mal por lo que fuera. Estando en la computadora desaparecía esa preocupación, aunque desde el principio del año ya no desaparecía del todo, sino que lo limitaba a un gran gran nivel, pero no del todo, y yo seguía sintiendo que tenía que hacer algo, sin saber exactamente qué. En parte estaba allí para evitar esas situaciones, y en parte porque de veras estaba aburrido sin tener nada realmente entretenido que hacer, aunque técnicamente estaba en la misma situación de todos los días, lo cual hacía más raro que me sintiera como me sentía. Me tardé suficiente tiempo como para hacer hambre para cuando llegar a la casa, pero de todos modos me compré varios dulces que.. sorprendentemente me llenaron, de hecho una sola paleta tutsi pop. Al llegar ya estaba la comida lista y me reprogramé mentalmente para comer, porque quién sabe a qué hora cenaría, si es que se diera el caso. Para eso ya había llegado mi tía Chela y según Luis me estaba esperando para comer, además de que en ese rato también llegó mi tía Rocío, y sin darme cuenta se armó una plática sobre varias cosas, entre el final de la comida y los programas de Disney que estaban en la televisión. Al rato después decidí volver a salir, para lo que Luis quiso acompañarme... pero yo en realidad no tenía ni idea de a dónde quería ir, porque hace rato había ido al centro y ya no era tan temprano como para ir improvisadamente al cine o algo así. Recordé lo del espectáculo de luces de las plazas, así que hicimos algo de tiempo en lo que daban las siete de la tarde, caminamos un rato y platicamos otro tanto, y al parecer Luis se estaba sintiendo mal, quizá por la comida picante de Acámbaro, quizá porque él fue el único que comió enchiladas antes de salir de la casa. El espectáculo de luces sobre la iglesia estaba muy bonito, había mucha gente que iba exclusivamente a verlo, aunque sólo duró diez minutos, y después lo repetían por un par de horas más. De camino de regreso a la casa Luis se veía bastante mal, hasta pensamos (él y yo) que vomitaría o algo, pero por suerte sí pudo llegar a la casa y se fueron de inmediato. Al día siguiente no me desperté tan temprano y de hecho estaba bastante lento para hacer lo que hacía, y para cuando salí de bañarme ya estaba llegando otra vez mi tía Chela, y al parecer Luis se había sentido bastante mal y necesitaba descansar. De todos modos me sentía de ánimos como de salir nada más yo solo, así que recordando que traía el mapa de SLP me puse a revisar a dónde podría ir a pasear; lo raro es que a pesar de que venía la infografía de un zoológico, lo estuve buscando por todos lados y nunca apareció el lugar del zoológico.. creo que simplemente no hay zoológico. Como me había levantado sin muchos ánimos, me recosté a escuchar música, mientras decidía qué podría hacer en el día (en vista de que no habría visita al zoológico) y entre mis opciones principales estaban ir al cine, ir a pasear a las plazas y también ir al parque Tangamanga (el que sea), que fácil tiene como diez años que no voy. Para cuando me levanté ya era hora de comer y parece que ya se estaba planeando lo que se haría para el 24, además de que como parece que había fallecido una comadre o algo así de la abuela, estaban pensando en ir al velorio, que es en un lugar que parece estar relativamente alejado. Mi idea entonces era que si se iban a ir y obviamente yo no iría a un velorio, me iría al cine... aunque no lo pensé y acué lo suficientemente rápido. En un principio la idea era ir yo solo, pero allí estaba Edgar y dado que parece que me supuestamente me estaba esperando para acompañarme, él iría conmigo, pero entonces llegó Luis y aunque Edgar no quería, se sumó al plan que también él fuera, y como nos tardamos en salir, mi tía Chela me pidió que esperáramos a Brenda para que nos acompañase también. Lo que quería hacer pasó de que saldría yo solo, a que ellos se fueron y tuvimos que quedarnos a esperar para poder salir, y no es que me molestara del todo, de hecho me agradaba, pero algo que sentía era que pasaba de ser "yo yendo a donde quería" a ser "yo acompañando a los demás a donde ellos querían ir y ellos posiblemente sin quererme allí", algo que tardé en razonar pero ya estoy completamente seguro de que es eso lo que creo. Pero todo salió bien, vimos Madagascar 2 tranquilamente y a la salida pasamos por un café a The Italian Coffee, anduvimos caminando por las tiendas y le pregunté a Brenda qué le gustaría de regalo de cumpleaños, lo cual no me iluminó demasiado así que seguí en las mismas sin saber qué regalarle, excepto por sus colores favoritos. Al final del día tenía esa rara sensación... a pesar de haber hecho relativamente varias cosas sentía que el día no había estado completo. La sensación de estar fuera de lugar ya no se ha presentado, pero ya sé qué es lo que estaba pasando. Relacionado con lo que había pasado hace un par de meses, en esa ocasión pasaba que no creía que Edgar quisiera pasar tiempo conmigo, esta vez, y por lo que había estado pasando muchas semanas de que prácticamente ya no me hablaba, entonces yo esta vez estaba seguro de que no necesitaba mi presencia, así que yo me mantenía alejado de él, lo que me causaba problemas con mi mamá que esta vez me decía que él quería verme y todo eso, pero no, estoy seguro de que no, seguro, especialmente ahora que veo que parece que se lleva muy bien con sus hermanos. Y a propósito, le había llevado sus cosas de los eventos a donde había ido en el año, la camiseta del Nintendo Tour y el dije coincidentemente logo de Metallica de la Mottocon, pero el 24 no fue en la mañana, por lo que le encargué a mi tía Chela que se lo llevara, y eso fue tarde, yo quería haberme ido con ella y mi mamá al supermercado para quedarme de una vez en las plazas y ver lo de los regalos para navidad, pero dado que se fueron y no regresaron para volver a ir, como estaba planeado, tuve que quedarme esperando en la casa. Entonces sí salí a plaza Tangamanga, pero hasta después de la hora de la comida, y pude comprar el regalo de Brenda de cumpleaños y de mi mamá de navidad, además de que noté que aunque vi varias cosas que quisiera comprar, preferí esperarme para cuando regresara a Monterrey, contrario a cuando estaba en Los Mochis que tenía que aprovechar la oportunidad de estar en SLP porque allá no habría opciones. Esta vez estaba usando activamente Twitter todo el tiempo a través del teléfono celular, de hecho era la primera vez que lo usaba por celular, más que nada para actualizar lo que estaba usando porque no era como si me contestaran mucho, pero al menos sentía que estaba distrayéndome en algo. Esta nochebuena fue de seguro la menos visitada desde que tengo memoria. Además de que terminó rápido, a eso de las dos de la mañana. En parte fueron muy pocos los tíos que asistieron, otros llegaron mucho más tarde, casi no hay niños que den ese ambiente navideño y como que en general las personas no tuvieran ánimos de celebrar nada. Eso también causó que sobrara mucha comida, y que pareciera incluso que la gente no había comido. Realmente estuve aburrido durante la cena, porque aunque pude estar sentado tranquilamente, no había ni música muy alegre como antes, ni fuegos artificiales, ni algo que hacer para distraerme, ni siquiera quise sacar el DS. Para el 25 no fue muy distinto, excepto porque sí fueron más personas al recalentado y al pozole. Todo el día estuve comiendo entre lo que me había faltado de probar de nochebuena, lo que me había gustado, el pozole y los postres que quedaban. Le entregué su regalo a Brenda, parece que le gustó y obtuvo un pretexto para ir de compras, y a mi mamá le gustó también su regalo. Aunque otra vez tenía ganas de salir, no tenía los ánimos, además de que podría ser que tuviera problemas para el transporte o de encontrar establecimientos abiertos por ser día festivo, así que todo el día me quedé en la casa, tapándome con una manta y viendo qué hacer a cada momento. Pero pasó por primera vez de la ocasión que mi tía Chela me preguntó si quería irme a dormir a su casa, que según no me lo había mencionado porque de seguro yo quería estar algunos días con mi mamá pero ya habían pasado esos días... yo sí quería, pero por lo que pensaba prefería no ir. Como no había salido en todo el 25, el viernes sí me quise salir desde temprano, relativamente hablando. Me levanté sin prisa y desayuné tarde, mientras pensaba qué hacer, y lo que me faltaba por visitar era la Plaza Sendero, pero también tenía ganas de ir a las computadoras; al final de camino a las computadoras tomé un taxi y me fui directamente a Sendero. Estuve viendo una media hora los aparadores, y para cuando llegué al cine estaba por comenzar El día que la tierra se detuvo, doblada al español así que no lo pensé mucho y entré a verla. Salí como a las cuatro y media y ya tenía hambre, así que antes de regresar a la casa seguí paseando por los aparadores y llegué a comer una hamburguesa. Cuando estaba comiendo me llegó un mensaje de Luis, preguntando dónde estaba y si ya no íbamos a ir al cine; lo llamé y le dije que yo ya estaba en la plaza, que si quería fuera para allá y veíamos otra película, y aceptó, para ver Twilight. La cosa estaba para que la siguiente función fuera a las siete de la noche, así que eso ya iba para rato. Llegaron Luis y Edgar como a las cinco y media... y yo creí que llegaría Luis solo, pero bueno... fuimos a ver los juegos y platicamos durante un rato más, básicamente sobre que Luis tenía planes a futuro sobre su carrera. La película estuvo buena, demasiado buena para mi gusto en el sentido de que me identifiqué mucho con un.. ¿vampiro? Que yo hacía o me comportaba o pensaba de modo similar a como lo hacía el chavo vampiro de la película me trastornó un poco, me puso nervioso y me hizo sentir bastante raro, sobre todo por la época del año y lo que había estado pensando todos estos meses, era como una especie de prueba o proyección con una misteriosa coincidencia astral. Saliendo ya era bastante noche, pero yo ya estaba de ánimo como para comer algo ligerito como un helado, entonces cruzamos a Burger King para antes de irnos, claro que yo ya estaba pensando algo del momento... Hacía mucho tiempo que no comía una nieve, desde los tiempos en los que todavía estaba en Los Mochis y mi mamá me llevaba un Blizzard de Dairy Queen sin que yo se lo pidiera porque sabía que pronto me iría, ese sundae me supo muy rico. Lo malo era que ya era muy noche y el regreso a casa podría ponerse peliagudo, excepto si mi tía Chela pasara por nosotros, pero sería injusto pedirle que diera una vuelta para llevarme a mí a casa de la abuela y de allí ellos se fueran a su casa... pero aunque yo sí quería ir a su casa, no sentía que fuera conveniente, justamente por haberme quedado en su casa en ocasiones anteriores. Cuando yo estuve allí noté que los permisos se reducían, incluso Brenda se molestó cuando lo del paseo a la FENAPO y Luis había tenido que cancelar planes. En eso pensaba cuando suena mi teléfono y era mi mamá justamente diciendo que mi tía pasaba por nosotros, y lo que dije fue que yo me iba en taxi y pasara por sus muchachos para que se fueran a casa. Entonces les dije eso y que yo ya me iba a tomar el taxi, lo malo es que se me notaba que estaba tenso, que prácticamente huí del lugar. Ahora me preocupaba por lo de conseguir taxi, aunque dado que es una calle transitada esperaba no batallar, y de repente me alcanza Edgar diciéndome que Luis estaba haciendo no sé qué y que regresara. No tenía idea de qué estaba hablando, pero le dije que su mamá ya estaba por llegar por ellos, que regresara y que yo tenía que irme ya. Seguía diciendo algo de que ya no y yo seguía diciendo algo de que se regresara a Burger King, entonces me preguntó, ¿o me dijo? que yo no quería ir a su casa. La verdad era que sí y que no, aunque más sí que no pero aplicando un no más que un sí. En eso el taxi pasó, en ese momento deseaba que se hubiera tardado más en pasar. Llegué bastante rápido a la casa, y del tipo de coincidencias que seguían pasando era que sonó una gran parte la canción que decía algo de "como duele fingir que todo está perfecto mientras duele". El problema comenzó cuando al llegar a la casa mi tía estaba allí, esperando a sus hijos, y al decirle que venía yo solo claro que noté esa expresión de "ay no pero qué acabas de hacer" y yo como que empecé a sentirme peor. A los minutos de que se fue mi tía llegaron Luis y Edgar en taxi, entonces sí sentí que la cosa se ponía color de hormiga. Mi mamá y mi tía Alba pensaron rápido y decidieron llevarlos de regreso a la plaza, donde debería estar mi tía esperándolos y/o buscándolos. Yo ya estaba mal, bastante mal porque según yo quería evitar una situación y un posible pequeño problema, causando un pequeño caos. Lo que pasó fue que esa llamada que Luis había hecho era de decir que los tres llegaríamos en taxi a la casa, por eso mi tía se quedó esperándolos. Al final llegaron todos a la casa de la abuela y se notaba claramente bien enojada a mi tía. El sábado no tenía nada de ganas de hacer nada, a como era me sentía bastante mal por lo que había pasado, y que no podía salvarme de eso que ocurría.. de que cada vez que iba pasaba algo, en mayor o menor medida. Coincidió que mi tía no fue en todo el día a la casa, aunque había dicho que sí, y cuando llamó por teléfono le dije que si se había molestado con sus hijos también debía molestarse conmigo, porque yo era el mayor y por lo tanto el responsable. Al final no fue ese día y no pude recibir ese seguro regaño en persona, en cambio me tocó ver a los demás tíos que llegaron ese día y probar más postres. Algo que antes ocurría, que recuerdo que ocurría era que mi mamá y mi tía Alba se quedaran platicando durante la noche, de asuntos que yo no sé, pero ahora era yo quien platicaba con mi tía Alba, de manera un poco más abierta sobre lo que ella nota que tengo y sobre lo que yo le digo que creo tener. Ese tipo de cosas que me hacían reaccionar, que los demás notaban que yo pensaba por los demás y que me sentía mal al exagerar las cosas, además de no darme la oportunidad de dejarme querer abiertamente por los demás, al igual de sentir miedo de abrirme a querer a los demás. El domingo se hizo finalmente la ida a desayunar gorditas a Morales, para lo que sí se apuntó mi tía Chela pero no me mencionó nada ni le mencioné nada. De hecho ni ella ni Brenda ni Edgar ni Luis me dijeron nada, en todo el rato, para nada. Claro, finalmente había pasado y era algo que de veras me merecía, ahora sí, y que sí se siente feo que se lo hagan a uno. Esta vez había quedado de ir con Vanessa al cine, pero no pensé que sería inmediatamente saliendo del desayuno. Al salir de las gorditas se dijo que iríamos ella, Julio y yo, y como que se manejó por un momento que Brenda iría, o que Luis iría, o que iríamos todos, pero no sé qué pasó que al final sólo fuimos los tres. De hecho hacía mucho que no andaba con Julio, que en algún momento fue el primo con quien más me llevé. Hasta pasamos por el parque Tangamanga para ver la pista de hielo, pero no pudimos verla porque al parecer se había retrasado la inauguración. Llegamos caminando a plaza El Dorado, y ya que la función empezaría hasta dentro de tres horas, nos paseamos mucho, mucho rato por la plaza y platicamos otro ratotote, y es verdad que Julio se había convertido también en un informático. La película que vimos era Australia, que no tenía idea de que se tratara pero es disfrutable y dura más de tres horas. Las pláticas que tuvimos, no lo sé, pero me hicieron sentir como que finalmente encajaba todo lo que pensaba y todo lo que sentía, que sí había tejido una nueva manera de pensar para comprender lo que sentía y sobre todo, cómo reaccionar a lo que pensaba. Mi gran problema es la integración con las personas, y lo peor, la integración con la familia, y la serie de coincidencias de plática me hizo terminar de comprenderlo, sobre todo con Vanessa, que tiene más vida recorrida que yo, y es bastante sociable. Todo ocurrió coincidiendo con el último día de estar de visita. El lunes ya saldríamos de regreso a Los Mochis, donde yo pasaría el año nuevo antes de regresar a Monterrey. Durante la noche anterior y durante la secuencia de sueños sentí que había alcanzado al menos temporalmente el equilibrio de emociones y de modo de ser, el meridian que había estado buscando, y que tenía algo pendiente por arreglar. Durante la mañana llegaron tíos para despedirse, de nuevo, menos tíos de los que recuerdo que iban en el pasado, pero al menos no dejaban de ir. Mi tía Chela es quien nos llevaría a la terminal, y nuevamente pude notar que incluso ella me habló muy poco, aunque me llevó un regalo a mí y también a mi mamá, pero claro que yo no sentía merecerlo. Luis me saludó pero ya no me habló más, Edgar como que estaba enojado y Brenda ni siquiera fue, claro que las cosas estaban mal, aunque yo todavía tenía ese chispazo de iluminación de equilibrio, era algo que comprendía y estaba dispuestso a aceptarlo. De camino a la terminal fuimos prácticamente en silencio excepto por mi mamá y mi tía, el problema era con mis primos que no sé si así sean, que dudo, pero estaban totalmente en silencio incluso conmigo, y así fue también esperando el autobús, aunque había un pequeño problema, que sólo podían acompañarnos dos personas en el andén. Decidieron que se quedara Edgar y Luis y mi tía nos acompañarían, entonces es el primero de quien nos despidiríamos. Claro que yo tenía que decir muchas cosas, sobre todo disculpas y explicaciones, o eso sentía, o qué sé yo, de verdad notaba enojo o molestia. En el momento del abrazo de despedida lo único que sentí que debía decir era "perdón, sí te quiero" y como si supiera cómo soy me dijo que no me preocupara, de verdad, lo cual hacía que me preocupara más, normalmente, pero esta vez lo tomé en serio, y me sentí como 50% más tranquilo. Claro que quedaban dos cosas por hacer: le pedí disculpas a mi tía, le expliqué qué es lo que había ocurrido y claro que también dijo que no había de qué disculparme, pero que sí les pareció raro cómo me porté, y es que de verdad lo más conveniente, de no ser posible explicarlo, era no estar presente para no causar otras impresiones, y que al parecer aunque fue hasta el último momento, yo ya estaba apto para relacionarme con las personas, algo tarde, o tal vez no. Con Luis parecía que no había tanto problema, solo esperamos vernos pronto y que a lo mejor iríamos a Los Mochis o de compras a Estados Unidos una vez que yo tuviera la visa. Había logrado hablarles, a los tres, de cierto modo explicarme lo mejor que pude. Fue hasta lo que me habían dicho la noche anterior de que pensé que lo que estaba suponiendo de Edgar estaba equivocado, especialmente porque por lo que dijo parecía que sí quería que lo acompañara, que Luis posiblemente más que estar enojado conmigo estaba apenado, o no sé, alternativas menos agresivas hacia mí mismo, y que mi tía no estaba molesta conmigo, y de hecho trataban de comprenderme. Me hubiera gustado tener más tiempo... no, me hubiera gustado haber tenido el valor de hablar cuando debía y no hasta el último momento, supongo que lo único que me queda de consuelo es decir más vale tarde que nunca, pero al menos gracias a eso, por primera vez en mucho tiempo, regreso a casa sin sentirme tan triste, ansioso y miserable, sino que realmente logré cambiar algo. -Próximo avance- Pasó la navidad, estoy de regreso en donde tanto quería estar y veo nuevamente a varias personas, con quien más compartía el tiempo antes. Parece que alcanzado el meridian ahora tengo que ponerlo a prueba una vez más y demostrar que soy tan capaz como todas las personas de no sentirse mal, pero la costumbre es fuerte... sobre todo si siento que estoy demostrando cómo soy realmente. ¡Uno elige el camino a seguir! Road 54: Regreso de recuerdo
¿Procrastinador?
January 16, 2009 Category: Aleatoriedades, De descanso, Incesantes búsquedas, Tests No Comments »
You Are a Bit of a Procrastinator You tend to get things done in a timely manner, but you can't help but put off tasks you hate. You have no problem getting the fun or easy stuff done. You generally enjoy taking care of responsibilities. However, if a task arises that you dislike, it might get shelved for a long time. And even though it's human nature to procrastinate, your procrastination is hindering your productivity. Take a look at the things you are putting off doing. Do they really need to be done? Complete any task that's important. The other stuff you're procrastinating is probably not worth doing. Are You a Procrastinator? [1] Sí, me parece un resultado creíble y es verdad que si hay algo que tengo que hacer y no es de mi total agrado o tengo flojera, se va quedando y quedando y en el peor de los casos se me olvida (como actualizar el sitio), pero es algo que procuro casi no ocurra. [1] http://www.blogthings.com/areyouaprocrastinatorquiz/
Test de estilo de amistad
January 14, 2009 Category: Heal Points, Incesantes búsquedas, Tests No Comments »
Your Friendship Style is Empathetic You deeply care about each person you're friends with. For you, friendship is all about the personal connection. You tend to know everything about your friends' lives... and they know everything about yours. Your friends are your confidants. You are always there for your friends. You celebrate their successes and support them in their times of need. You are as loyal as they come. And you expect the same loyalty and understanding from your friends in return. You and another Empathetic Friend: Have a amazing friendship, when it works. You care for each other deeply, but you often end up with hurt feelings and drama. You and a Gregarious Friend: May have a bit of a one sided friendship. You adore your Social Friend, but you sometimes feel a bit neglected. You and an Independent Friend: Struggle a bit. You are very interested in your Independent Friend's life, but your friend often needs more space. You and a Philosophical Friend: Respect one another. You love to learn about your Philosophical Friend's brilliant ideas. What's Your Friendship Style? [1] Misteriosamente creo que esa descripción sí parece ser relativamente acertada, suponiendo que realmente lo pusiera en práctica, sí tiendo a ser dramático tal cual. [1] http://www.blogthings.com/whatsyourfriendshipstylequiz/
Road 52: El tiempo recorrido
January 13, 2009 Category: Resumen semanal No Comments »
Hace frío, y hace frío todo el día, es la temporada que más me gusta del año. Antes me encantaban las tardes cuando llegaba de la escuela, ahora las tardes son cuando llego de la oficina y se puede sentir ese frío que espero que llegue todo el año, al atardecer y esperando llegar a cobijarme mientras veo televisión o juego algún videojuego. Pero estas últimas tardes fueron de películas que había comprado y que hasta ahora no había tenido la decisión de ver, además de que esta vez sí me conseguí papas fritas y refrescos para ver las películas. El viernes llegó rápido, y para variar también habría pastel de cumpleaños. Esta vez pedí la comida para llevar porque los demás compañeros se fueron a quién sabe donde, y dado que era el último día de servicio de la cafetería, a todos les estaban dando un regalo, y siendo como soy sentí mucho sentimiento porque hasta ellos estaban con el espíritu navideño. El regalo era un plato de melón, de mucho, mucho melón, y es que normalmente para llevar solo dan la comida con el platillo principal, lata de refresco y barra de fruta de postre, y en la opción para comer en la cafetería la cantidad de fruta que dan es solamente un pequeño platito. El melón estaba delicioso y abundante, y mi corazón ablandado. Por la tarde fue el pastel de cumpleaños, y todos teníamos prisa por salir así que incluso yo cooperé para que las cosas estuvieran listas y sin retraso. A la salida todos teníamos que dejar desconectados los equipos y fueron muchas despedidas de fin de año... bueno, así son las cosas. Al llegar a la casa yo todavía tenía que preparar el equipaje, terminar de pasar canciones y videos al iPod, preparar lo que quiero llevar en el morral, bañarme y conseguir taxi para llegar a tiempo; al menos no estaba lloviendo. Pero el problema de siempre sí regresó: al llamar al sitio de taxis del tec nadie contestaba, y peor, al llamar al sitio de más adelante tampoco contestaba nadie. Comencé a preocuparme, pero volví a intentarlo, y sí contestaron en el segundo sitio. Llegué con hora y media de anticipación a la salida, y tuve la suerte de que los de ETN estaban preparando una especie de campaña de marketing, porque estaban tomando fotos y claro que para poner más feliz a la gente estaban regalando jugo, refrescos, galletas y dulces, de lo cual me tocó todo. Lo que no me gustó fue que llegada la hora de salida todavía no apareciera el autobús, por lo que me entraba la duda de si ya se me había pasado o si había habido algún cambio y yo no había preguntado, pero todo salió bien porque a la media hora ya estaba de salida, y que posiblemente el retraso había sido porque ya había llegado a la terminal grande, ya que esta vez no llegó a la terminal grande y salió directamente de la ciudad. Me tocó ver Spiderman 3 por enésima vez, además de Los Reyes de las Olas, que no había visto, pero me quedé dormido antes de terminar de verla. El viaje se me hizo rapidísimo, y de no ser por la alarma del celular me habría quedado dormido, pero las buenas luces del autobús siempre logran despertarme. Creo que habré dormido unas cuatro horas y media, pero al menos no estaba con tanto sueño. Cuando bajé parece que mi mamá no había llegado, pero sí pude verla pasar cuando llegó y simplemente pasó de largo, así que pensé que tal vez no era ella, pero por si las dudas la llamé al celular y siempre sí era ella, sólo que no me había reconocido principalmente por mi gorra que me cubría el cabello. Antes de ir a casa de la abuela revisamos los horarios de salidas a Acámbaro, la cual no había y tendría que ser vía Querétaro o Celaya, pero no se podían comprar los boletos porque al parecer sí iría Luis y no tenía su credencial de estudiante para descuento. Llegando a la casa pude desayunar y dormir un rato más, pero a las siete de la mañana estaba llegando mi tía Chela, y me enteré de que irían Luis y Brenda, lo que era mejor porque habría más gente conocida en la fiesta de quince años. El viaje fue relativamente cómodo, nos dieron lunch y pude ver Santa Cláusula 3, además de dormir un rato más. Llegamos a Querétaro y de allí pasamos a Celaya, una ruta extra considerando que pudimos haber salido diréctamente de Querétaro, pero el boleto ya estaba comprado. De Celaya a Acámbaro viajamos en un autobús totalmente regional, que fue cómodo porque pudimos abrir las ventanas y soportar el calor, que no hacía demasiado porque el viento estaba fresco. Al llegar a Acámbaro César pasó por nosotros, y a Luis y a mí nos tocó irnos en la cajuela de la camioneta, y para ser una ciudad pequeña había una larga fila de autos, lo que me cansó mucho de las piernas. Al llegar al hotel todos moríamos de hambre, y solamente nos quedaban dos horas para prepararnos para la misa, y lo malo es que el restaurante del hotel estaba ocupado por una fiesta privada. Entonces salimos para comprar botana por mientras decidíamos qué hacer, y la idea era pedir pizza, pero la administradora de recepción abogó por que nos prepararían algo en el restaurante, entonces no teníamos muchas alternativas así que pedimos lo más rápido que pudieran preparar y lo comeríamos en la habitación. Para llegar a la iglesia pedimos un taxi, y según mis cálculos, la cantidad y rapidez de los taxis en una ciudad son directamente proporcionales al tamaño de la ciudad, y dado que Acámbaro es muy pequeño.. el taxi tardó mucho en llegar porque casi no había, pero sí pudimos llegar a tiempo a la iglesia. No había demasiadas personas en la iglesia.. cuando llegamos, porque a la salida sí había mucha gente. Además la misa fue extra-rápida, en tan solo media hora comenzó y terminó, sin esos largos sermones que pierden a las personas, y fue lo suficientemente emotivo como para considerarse algo significativo para unos quince años. Al terminar pude saludar a César y Águeda y al pequeño César y Mariana, y todos dijeron que estaba muy cambiado, y los niños dijeron que ya se estaban olvidando de cómo era, sobre todo porque consideraron a Luis como mi reemplazo cuando yo me fui y él llegó, pero que de todos modos me extrañaban. Como ya era la salida había que darse prisa para llegar a la fiesta, y ya que César llevaba los carros llenos, se quedó que nos iríamos en taxi. Pero el taxi nunca pasó, aunque caminamos hacia varias calles. En el inter compramos unas galletas en una panadería, mientras llegábamos a la cena. Finalmente César se comunicó porque notó que nos estábamos tardando y quedó de pasar por nosotros, así que nuevamente Luis y yo tuvimos que irnos en la cajuela pero al menos llegamos a tiempo a la fiesta. Demasiado a tiempo, porque todavía se tardaron otra media hora en comenzar, mientras llegaban más invitados. Estábamos en la misma mesa de Águeda y César, que eran los padrinos de la quinceañera, y después de la introducción de la quinceañera comenzaron a servir la cena. Toda la fiesta y el protocolo fue bastante original, porque todo se centró en bailes de la quinceañera y cuatro chambelanes, que bailaban música que creo era entre árabe y/o india. La cena estaba deliciosa y bastante llenadora, y después de los bailes y del discurso de agradecimiento de la quinceañera, y de los papás y demás familia de la misma, ya se trató únicamente de bailongo y relajo. Para cambiar algo, sí me atreví a salir a bailar cuando todos los demás lo hicieron y sobre todo para aprender a bailar el del payaso de rodeo, y sí que se divierte la gente.. al menos cuando les salen bien los pasitos. A la salida otra vez nos llevó César al hotel, y nuevamente nos tocó ir en la cajuela, pero al llegar pudimos dormir al fin después de un largo y pesado día. El domingo fui el último en despertar, pero no batallé tanto para levantarme como hubiera pensado. Otra vez moríamos de hambre, y lo malo fue que llegamos a desayunar al restaurante, donde los chilaquiles picaban mucho más que los chicharrones en salsa verde, y el menudo estaba insípido y las enchiladas suizas también picaban demasiado, al menos las gorditas surtidas sí estaban muy buenas el pan dulce estaba rico. Saliendo pasamos a comprar nuestra dotación de cajeta de sabores, y yo pedí una caja de galletas que se veía deliciosa, y para el mediodía nos esperaban Águeda y César en la casa de su ahijada para de allí ir a la segunda fiesta. Estuvimos un rato, más que nada platicando sobre que ahora podemos ir a Acámbaro y salir de paseo y todo eso, y de ahí partimos al local de la fiesta. Como nos llevó César a Luis y a mí para llevar unas cosas, llegamos antes que todos, así que aprovechamos para salir a pasear al centro. Pudimos llegar bastante rápido caminando y conocer el lugar, que es pequeño pero muy muy pintorezco. Al llegar de regreso ya había mucha gente y estaban comiendo, y como yo ya había hecho hambre sí me comí unos cuantos tacos de carne asada. De allí mismo salimos de regreso a la terminal, porque Águeda y César también se iban de regreso a Los Mochis y nosotros teníamos que estar en San Luis para la noche. El regreso fue igual de animado que la ida, pero ya no pude quedarme dormido por alguna razón. Llegamos como a las diez de la noche y el clima estaba agradable, ya nos estaba esperando mi tía Chela y no contábamos con que habría una fila o una especie de nudo para salir del estacionamiento de la terminal, donde estuvimos como veinte minutos. Al llegar a la casa yo ya estaba totalmente listo para dormir, totalmente, tanto que no tuve esa típica batalla de mínimo quince minutos para quedarme dormido, y al fin descansé libremente. -Próximo avance- Ocurre nuevamente... la organización para la cena de navidad, y yo trato de mantenerme ocupado, pero lo que estaba pensando que ocurriría... ¿Quería que las cosas sucedieran de un modo, pero algo causó el efecto exactamente opuesto? Lo sabía, la liberación de los sellos, maldad. De todos modos el tiempo está pasando más rápido de lo que pensaba, y lo sabía, tenía que ocurrir algo de lo que me arrepentiría, ¿pero, ocurrió algo benéfico de todo esto? ¡Uno elige el camino a seguir! Road 53: La moneda del destino




