Road 53: La moneda del destino

January 19, 2009    Category: Resumen semanal    No Comments »

-En el capítulo anterior-

Han sido días relajados, de concentración en el trabajo y de hacer lo que quiera en mi tiempo libre. He viajado ya muchas veces en los últimos meses y supongo que ahora se trata del último periodo de viaje del año, llegando esta vez hasta Acámbaro en Guanajuato, asistiendo a una fiesta y reencontrándome con compadres de cariño y nuevamente con la familia. Lo que sigue son las celebraciones de navidad, y con ello poner a prueba si realmente superé esa rara sensación del año pasado y veces anteriores.

-Ahora la continuación-

Al menos pude descansar bien de la jornada de viajes y poco descanso entre Monterrey, San Luis, Querétaro, Celaya, Acámbaro, las caminatas, la fiesta y el desvelo y el viaje de regreso a SLP. Es verdad, no estoy cansado.. pero sí puedo sentir una especie de fatiga mental que me hace o no querer levantarme de la cama, o de irme de paseo por un largo largo rato. Contrario a años anteriores no estaban llegando los tíos uno tras otro, de hecho cada vez eran menos visitas a la casa de la abuela, y son unos cuantos los que me toca ver que van al menos mientras estamos. El primer día nada más no llegó nadie en todo el rato que estuve, por lo que preferí salirme al centro y pasear, y de allí irme al cibercafé de costumbre, también para aprovechar para imprimir el comprobante de compra del pase de avión sólo por si acaso. Estuve alrededor de tres horas, distrayéndome y más que nada, pensando.

Lo que había ocurrido el año pasado era que si estaba rodeado de personas, sentía que salía sobrando y que no debería estar allí con ellas, por el contrario, si estaba yo solito me sentía mal por estar solo habiendo supuestamente con quien acompañarme o a quien acompañar, total que de todas maneras me sentía mal por lo que fuera. Estando en la computadora desaparecía esa preocupación, aunque desde el principio del año ya no desaparecía del todo, sino que lo limitaba a un gran gran nivel, pero no del todo, y yo seguía sintiendo que tenía que hacer algo, sin saber exactamente qué. En parte estaba allí para evitar esas situaciones, y en parte porque de veras estaba aburrido sin tener nada realmente entretenido que hacer, aunque técnicamente estaba en la misma situación de todos los días, lo cual hacía más raro que me sintiera como me sentía.

Me tardé suficiente tiempo como para hacer hambre para cuando llegar a la casa, pero de todos modos me compré varios dulces que.. sorprendentemente me llenaron, de hecho una sola paleta tutsi pop. Al llegar ya estaba la comida lista y me reprogramé mentalmente para comer, porque quién sabe a qué hora cenaría, si es que se diera el caso. Para eso ya había llegado mi tía Chela y según Luis me estaba esperando para comer, además de que en ese rato también llegó mi tía Rocío, y sin darme cuenta se armó una plática sobre varias cosas, entre el final de la comida y los programas de Disney que estaban en la televisión. Al rato después decidí volver a salir, para lo que Luis quiso acompañarme… pero yo en realidad no tenía ni idea de a dónde quería ir, porque hace rato había ido al centro y ya no era tan temprano como para ir improvisadamente al cine o algo así. Recordé lo del espectáculo de luces de las plazas, así que hicimos algo de tiempo en lo que daban las siete de la tarde, caminamos un rato y platicamos otro tanto, y al parecer Luis se estaba sintiendo mal, quizá por la comida picante de Acámbaro, quizá porque él fue el único que comió enchiladas antes de salir de la casa. El espectáculo de luces sobre la iglesia estaba muy bonito, había mucha gente que iba exclusivamente a verlo, aunque sólo duró diez minutos, y después lo repetían por un par de horas más. De camino de regreso a la casa Luis se veía bastante mal, hasta pensamos (él y yo) que vomitaría o algo, pero por suerte sí pudo llegar a la casa y se fueron de inmediato.

Al día siguiente no me desperté tan temprano y de hecho estaba bastante lento para hacer lo que hacía, y para cuando salí de bañarme ya estaba llegando otra vez mi tía Chela, y al parecer Luis se había sentido bastante mal y necesitaba descansar. De todos modos me sentía de ánimos como de salir nada más yo solo, así que recordando que traía el mapa de SLP me puse a revisar a dónde podría ir a pasear; lo raro es que a pesar de que venía la infografía de un zoológico, lo estuve buscando por todos lados y nunca apareció el lugar del zoológico.. creo que simplemente no hay zoológico. Como me había levantado sin muchos ánimos, me recosté a escuchar música, mientras decidía qué podría hacer en el día (en vista de que no habría visita al zoológico) y entre mis opciones principales estaban ir al cine, ir a pasear a las plazas y también ir al parque Tangamanga (el que sea), que fácil tiene como diez años que no voy. Para cuando me levanté ya era hora de comer y parece que ya se estaba planeando lo que se haría para el 24, además de que como parece que había fallecido una comadre o algo así de la abuela, estaban pensando en ir al velorio, que es en un lugar que parece estar relativamente alejado.

Mi idea entonces era que si se iban a ir y obviamente yo no iría a un velorio, me iría al cine… aunque no lo pensé y acué lo suficientemente rápido. En un principio la idea era ir yo solo, pero allí estaba Edgar y dado que parece que me supuestamente me estaba esperando para acompañarme, él iría conmigo, pero entonces llegó Luis y aunque Edgar no quería, se sumó al plan que también él fuera, y como nos tardamos en salir, mi tía Chela me pidió que esperáramos a Brenda para que nos acompañase también. Lo que quería hacer pasó de que saldría yo solo, a que ellos se fueron y tuvimos que quedarnos a esperar para poder salir, y no es que me molestara del todo, de hecho me agradaba, pero algo que sentía era que pasaba de ser "yo yendo a donde quería" a ser "yo acompañando a los demás a donde ellos querían ir y ellos posiblemente sin quererme allí", algo que tardé en razonar pero ya estoy completamente seguro de que es eso lo que creo. Pero todo salió bien, vimos Madagascar 2 tranquilamente y a la salida pasamos por un café a The Italian Coffee, anduvimos caminando por las tiendas y le pregunté a Brenda qué le gustaría de regalo de cumpleaños, lo cual no me iluminó demasiado así que seguí en las mismas sin saber qué regalarle, excepto por sus colores favoritos.

Al final del día tenía esa rara sensación… a pesar de haber hecho relativamente varias cosas sentía que el día no había estado completo. La sensación de estar fuera de lugar ya no se ha presentado, pero ya sé qué es lo que estaba pasando. Relacionado con lo que había pasado hace un par de meses, en esa ocasión pasaba que no creía que Edgar quisiera pasar tiempo conmigo, esta vez, y por lo que había estado pasando muchas semanas de que prácticamente ya no me hablaba, entonces yo esta vez estaba seguro de que no necesitaba mi presencia, así que yo me mantenía alejado de él, lo que me causaba problemas con mi mamá que esta vez me decía que él quería verme y todo eso, pero no, estoy seguro de que no, seguro, especialmente ahora que veo que parece que se lleva muy bien con sus hermanos.

Y a propósito, le había llevado sus cosas de los eventos a donde había ido en el año, la camiseta del Nintendo Tour y el dije coincidentemente logo de Metallica de la Mottocon, pero el 24 no fue en la mañana, por lo que le encargué a mi tía Chela que se lo llevara, y eso fue tarde, yo quería haberme ido con ella y mi mamá al supermercado para quedarme de una vez en las plazas y ver lo de los regalos para navidad, pero dado que se fueron y no regresaron para volver a ir, como estaba planeado, tuve que quedarme esperando en la casa. Entonces sí salí a plaza Tangamanga, pero hasta después de la hora de la comida, y pude comprar el regalo de Brenda de cumpleaños y de mi mamá de navidad, además de que noté que aunque vi varias cosas que quisiera comprar, preferí esperarme para cuando regresara a Monterrey, contrario a cuando estaba en Los Mochis que tenía que aprovechar la oportunidad de estar en SLP porque allá no habría opciones. Esta vez estaba usando activamente Twitter todo el tiempo a través del teléfono celular, de hecho era la primera vez que lo usaba por celular, más que nada para actualizar lo que estaba usando porque no era como si me contestaran mucho, pero al menos sentía que estaba distrayéndome en algo.

Esta nochebuena fue de seguro la menos visitada desde que tengo memoria. Además de que terminó rápido, a eso de las dos de la mañana. En parte fueron muy pocos los tíos que asistieron, otros llegaron mucho más tarde, casi no hay niños que den ese ambiente navideño y como que en general las personas no tuvieran ánimos de celebrar nada. Eso también causó que sobrara mucha comida, y que pareciera incluso que la gente no había comido. Realmente estuve aburrido durante la cena, porque aunque pude estar sentado tranquilamente, no había ni música muy alegre como antes, ni fuegos artificiales, ni algo que hacer para distraerme, ni siquiera quise sacar el DS.

Para el 25 no fue muy distinto, excepto porque sí fueron más personas al recalentado y al pozole. Todo el día estuve comiendo entre lo que me había faltado de probar de nochebuena, lo que me había gustado, el pozole y los postres que quedaban. Le entregué su regalo a Brenda, parece que le gustó y obtuvo un pretexto para ir de compras, y a mi mamá le gustó también su regalo. Aunque otra vez tenía ganas de salir, no tenía los ánimos, además de que podría ser que tuviera problemas para el transporte o de encontrar establecimientos abiertos por ser día festivo, así que todo el día me quedé en la casa, tapándome con una manta y viendo qué hacer a cada momento. Pero pasó por primera vez de la ocasión que mi tía Chela me preguntó si quería irme a dormir a su casa, que según no me lo había mencionado porque de seguro yo quería estar algunos días con mi mamá pero ya habían pasado esos días… yo sí quería, pero por lo que pensaba prefería no ir.

Como no había salido en todo el 25, el viernes sí me quise salir desde temprano, relativamente hablando. Me levanté sin prisa y desayuné tarde, mientras pensaba qué hacer, y lo que me faltaba por visitar era la Plaza Sendero, pero también tenía ganas de ir a las computadoras; al final de camino a las computadoras tomé un taxi y me fui directamente a Sendero. Estuve viendo una media hora los aparadores, y para cuando llegué al cine estaba por comenzar El día que la tierra se detuvo, doblada al español así que no lo pensé mucho y entré a verla. Salí como a las cuatro y media y ya tenía hambre, así que antes de regresar a la casa seguí paseando por los aparadores y llegué a comer una hamburguesa. Cuando estaba comiendo me llegó un mensaje de Luis, preguntando dónde estaba y si ya no íbamos a ir al cine; lo llamé y le dije que yo ya estaba en la plaza, que si quería fuera para allá y veíamos otra película, y aceptó, para ver Twilight. La cosa estaba para que la siguiente función fuera a las siete de la noche, así que eso ya iba para rato.

Llegaron Luis y Edgar como a las cinco y media… y yo creí que llegaría Luis solo, pero bueno… fuimos a ver los juegos y platicamos durante un rato más, básicamente sobre que Luis tenía planes a futuro sobre su carrera. La película estuvo buena, demasiado buena para mi gusto en el sentido de que me identifiqué mucho con un.. ¿vampiro? Que yo hacía o me comportaba o pensaba de modo similar a como lo hacía el chavo vampiro de la película me trastornó un poco, me puso nervioso y me hizo sentir bastante raro, sobre todo por la época del año y lo que había estado pensando todos estos meses, era como una especie de prueba o proyección con una misteriosa coincidencia astral. Saliendo ya era bastante noche, pero yo ya estaba de ánimo como para comer algo ligerito como un helado, entonces cruzamos a Burger King para antes de irnos, claro que yo ya estaba pensando algo del momento…

Hacía mucho tiempo que no comía una nieve, desde los tiempos en los que todavía estaba en Los Mochis y mi mamá me llevaba un Blizzard de Dairy Queen sin que yo se lo pidiera porque sabía que pronto me iría, ese sundae me supo muy rico. Lo malo era que ya era muy noche y el regreso a casa podría ponerse peliagudo, excepto si mi tía Chela pasara por nosotros, pero sería injusto pedirle que diera una vuelta para llevarme a mí a casa de la abuela y de allí ellos se fueran a su casa… pero aunque yo sí quería ir a su casa, no sentía que fuera conveniente, justamente por haberme quedado en su casa en ocasiones anteriores. Cuando yo estuve allí noté que los permisos se reducían, incluso Brenda se molestó cuando lo del paseo a la FENAPO y Luis había tenido que cancelar planes. En eso pensaba cuando suena mi teléfono y era mi mamá justamente diciendo que mi tía pasaba por nosotros, y lo que dije fue que yo me iba en taxi y pasara por sus muchachos para que se fueran a casa. Entonces les dije eso y que yo ya me iba a tomar el taxi, lo malo es que se me notaba que estaba tenso, que prácticamente huí del lugar. Ahora me preocupaba por lo de conseguir taxi, aunque dado que es una calle transitada esperaba no batallar, y de repente me alcanza Edgar diciéndome que Luis estaba haciendo no sé qué y que regresara. No tenía idea de qué estaba hablando, pero le dije que su mamá ya estaba por llegar por ellos, que regresara y que yo tenía que irme ya. Seguía diciendo algo de que ya no y yo seguía diciendo algo de que se regresara a Burger King, entonces me preguntó, ¿o me dijo? que yo no quería ir a su casa. La verdad era que sí y que no, aunque más sí que no pero aplicando un no más que un sí. En eso el taxi pasó, en ese momento deseaba que se hubiera tardado más en pasar.

Llegué bastante rápido a la casa, y del tipo de coincidencias que seguían pasando era que sonó una gran parte la canción que decía algo de "como duele fingir que todo está perfecto mientras duele". El problema comenzó cuando al llegar a la casa mi tía estaba allí, esperando a sus hijos, y al decirle que venía yo solo claro que noté esa expresión de "ay no pero qué acabas de hacer" y yo como que empecé a sentirme peor. A los minutos de que se fue mi tía llegaron Luis y Edgar en taxi, entonces sí sentí que la cosa se ponía color de hormiga. Mi mamá y mi tía Alba pensaron rápido y decidieron llevarlos de regreso a la plaza, donde debería estar mi tía esperándolos y/o buscándolos. Yo ya estaba mal, bastante mal porque según yo quería evitar una situación y un posible pequeño problema, causando un pequeño caos. Lo que pasó fue que esa llamada que Luis había hecho era de decir que los tres llegaríamos en taxi a la casa, por eso mi tía se quedó esperándolos. Al final llegaron todos a la casa de la abuela y se notaba claramente bien enojada a mi tía.

El sábado no tenía nada de ganas de hacer nada, a como era me sentía bastante mal por lo que había pasado, y que no podía salvarme de eso que ocurría.. de que cada vez que iba pasaba algo, en mayor o menor medida. Coincidió que mi tía no fue en todo el día a la casa, aunque había dicho que sí, y cuando llamó por teléfono le dije que si se había molestado con sus hijos también debía molestarse conmigo, porque yo era el mayor y por lo tanto el responsable. Al final no fue ese día y no pude recibir ese seguro regaño en persona, en cambio me tocó ver a los demás tíos que llegaron ese día y probar más postres. Algo que antes ocurría, que recuerdo que ocurría era que mi mamá y mi tía Alba se quedaran platicando durante la noche, de asuntos que yo no sé, pero ahora era yo quien platicaba con mi tía Alba, de manera un poco más abierta sobre lo que ella nota que tengo y sobre lo que yo le digo que creo tener. Ese tipo de cosas que me hacían reaccionar, que los demás notaban que yo pensaba por los demás y que me sentía mal al exagerar las cosas, además de no darme la oportunidad de dejarme querer abiertamente por los demás, al igual de sentir miedo de abrirme a querer a los demás.

El domingo se hizo finalmente la ida a desayunar gorditas a Morales, para lo que sí se apuntó mi tía Chela pero no me mencionó nada ni le mencioné nada. De hecho ni ella ni Brenda ni Edgar ni Luis me dijeron nada, en todo el rato, para nada. Claro, finalmente había pasado y era algo que de veras me merecía, ahora sí, y que sí se siente feo que se lo hagan a uno. Esta vez había quedado de ir con Vanessa al cine, pero no pensé que sería inmediatamente saliendo del desayuno. Al salir de las gorditas se dijo que iríamos ella, Julio y yo, y como que se manejó por un momento que Brenda iría, o que Luis iría, o que iríamos todos, pero no sé qué pasó que al final sólo fuimos los tres. De hecho hacía mucho que no andaba con Julio, que en algún momento fue el primo con quien más me llevé. Hasta pasamos por el parque Tangamanga para ver la pista de hielo, pero no pudimos verla porque al parecer se había retrasado la inauguración. Llegamos caminando a plaza El Dorado, y ya que la función empezaría hasta dentro de tres horas, nos paseamos mucho, mucho rato por la plaza y platicamos otro ratotote, y es verdad que Julio se había convertido también en un informático. La película que vimos era Australia, que no tenía idea de que se tratara pero es disfrutable y dura más de tres horas. Las pláticas que tuvimos, no lo sé, pero me hicieron sentir como que finalmente encajaba todo lo que pensaba y todo lo que sentía, que sí había tejido una nueva manera de pensar para comprender lo que sentía y sobre todo, cómo reaccionar a lo que pensaba. Mi gran problema es la integración con las personas, y lo peor, la integración con la familia, y la serie de coincidencias de plática me hizo terminar de comprenderlo, sobre todo con Vanessa, que tiene más vida recorrida que yo, y es bastante sociable.

Todo ocurrió coincidiendo con el último día de estar de visita. El lunes ya saldríamos de regreso a Los Mochis, donde yo pasaría el año nuevo antes de regresar a Monterrey. Durante la noche anterior y durante la secuencia de sueños sentí que había alcanzado al menos temporalmente el equilibrio de emociones y de modo de ser, el meridian que había estado buscando, y que tenía algo pendiente por arreglar. Durante la mañana llegaron tíos para despedirse, de nuevo, menos tíos de los que recuerdo que iban en el pasado, pero al menos no dejaban de ir. Mi tía Chela es quien nos llevaría a la terminal, y nuevamente pude notar que incluso ella me habló muy poco, aunque me llevó un regalo a mí y también a mi mamá, pero claro que yo no sentía merecerlo. Luis me saludó pero ya no me habló más, Edgar como que estaba enojado y Brenda ni siquiera fue, claro que las cosas estaban mal, aunque yo todavía tenía ese chispazo de iluminación de equilibrio, era algo que comprendía y estaba dispuestso a aceptarlo.

De camino a la terminal fuimos prácticamente en silencio excepto por mi mamá y mi tía, el problema era con mis primos que no sé si así sean, que dudo, pero estaban totalmente en silencio incluso conmigo, y así fue también esperando el autobús, aunque había un pequeño problema, que sólo podían acompañarnos dos personas en el andén. Decidieron que se quedara Edgar y Luis y mi tía nos acompañarían, entonces es el primero de quien nos despidiríamos. Claro que yo tenía que decir muchas cosas, sobre todo disculpas y explicaciones, o eso sentía, o qué sé yo, de verdad notaba enojo o molestia. En el momento del abrazo de despedida lo único que sentí que debía decir era "perdón, sí te quiero" y como si supiera cómo soy me dijo que no me preocupara, de verdad, lo cual hacía que me preocupara más, normalmente, pero esta vez lo tomé en serio, y me sentí como 50% más tranquilo. Claro que quedaban dos cosas por hacer: le pedí disculpas a mi tía, le expliqué qué es lo que había ocurrido y claro que también dijo que no había de qué disculparme, pero que sí les pareció raro cómo me porté, y es que de verdad lo más conveniente, de no ser posible explicarlo, era no estar presente para no causar otras impresiones, y que al parecer aunque fue hasta el último momento, yo ya estaba apto para relacionarme con las personas, algo tarde, o tal vez no. Con Luis parecía que no había tanto problema, solo esperamos vernos pronto y que a lo mejor iríamos a Los Mochis o de compras a Estados Unidos una vez que yo tuviera la visa.

Había logrado hablarles, a los tres, de cierto modo explicarme lo mejor que pude. Fue hasta lo que me habían dicho la noche anterior de que pensé que lo que estaba suponiendo de Edgar estaba equivocado, especialmente porque por lo que dijo parecía que sí quería que lo acompañara, que Luis posiblemente más que estar enojado conmigo estaba apenado, o no sé, alternativas menos agresivas hacia mí mismo, y que mi tía no estaba molesta conmigo, y de hecho trataban de comprenderme. Me hubiera gustado tener más tiempo… no, me hubiera gustado haber tenido el valor de hablar cuando debía y no hasta el último momento, supongo que lo único que me queda de consuelo es decir más vale tarde que nunca, pero al menos gracias a eso, por primera vez en mucho tiempo, regreso a casa sin sentirme tan triste, ansioso y miserable, sino que realmente logré cambiar algo.

-Próximo avance-

Pasó la navidad, estoy de regreso en donde tanto quería estar y veo nuevamente a varias personas, con quien más compartía el tiempo antes. Parece que alcanzado el meridian ahora tengo que ponerlo a prueba una vez más y demostrar que soy tan capaz como todas las personas de no sentirse mal, pero la costumbre es fuerte… sobre todo si siento que estoy demostrando cómo soy realmente. ¡Uno elige el camino a seguir!

Road 54: Regreso de recuerdo


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