Road 54: Regreso de recuerdo
January 20, 2009 Category: Resumen semanal No Comments »
-Trivia-
Estas vacaciones seguramente han sido en las que más películas he visto. ¿Cuántas y cuáles películas ví en este tiempo? La respuesta al final del capítulo.
- - - - -
El viaje de regreso a Los Mochis es con exactamente el mismo procedimiento de siempre, aunque como que cada vez se siente que pasa más rápido, y la verdad no sé si sea bueno o malo, considerando que solía disfrutar mucho esos viajes.. bueno, el de ida, porque de regreso no tanto. Estuvimos solamente una hora en Guadalajara porque había salida casi inmediatamente, y recordé la vez que había ido a Monterrey y viajé de regreso en autobús para llegar a tiempo para tomar el tren a Chihuahua, y estuve esperando seis horas en Guadalajara porque era temporada de vacaciones de semana santa.. esta vez fue totalmente rápido y no iba solo. Además fue bastante curioso que esta vez en TAP no solo había más espacio entre asientos y era como 40% más cómodo, casi tirándole a autobús ejecutivo, sino que además dieron un gran lonche que incluía agua, refresco, sandwich, galletas, y papas, bastante completo para mi gusto.
Llegamos temprano, bastante temprano y oficialmente había recuperado mi hora de vida. Casi había olvidado que en Los Mochis podía sentirse calor incluso a finales de diciembre.. no estaba haciendo calor, pero tampoco se sentía muy frío. Habían cambiado un par de cosas de camino a la casa, pero al llegar sí había cambiado un poco la casa, comenzando porque estaba de otro color y el árbol que había estado tratando que recuperara muchas hojas lo habían vuelto a prácticamente rapar. Además, como ya habían llevado las cosas que tenía en Culiacán, todo eso estaba también, así que se veían mucho más cosas de las que estaban cuando me había ido. Algo que sinceramente no extrañaba era el sistema de cable de Los Mochis, fácilmente el de Monterrey y sobre todo el de San Luis se lo lleva por mucho, mucho, demasiado.
Sentí bastante extraño ver mi cuarto, con más cosas de las que había dejado, claro que sin el Wii pero bueno, todavía está el Game Cube y todo lo demás, y pude volver a ver a Hibiki, aunque por poco y no recuerdo dónde había dejado sus llaves. Todo el día estuvimos descansando pero yo no me pude volver a dormir.. por mucho tiempo. Vi la nueva computadora que había comprado mi mamá, y que todavía podía conectarme a Internet con el DS como en los viejos tiempos. Mi intención era no pasar mucho tiempo en la computadora, pero no lo sé.. era como si esperaba que algo más ocurriera. Por la noche llegaron de visita Laura y Águeda, para ponernos de acuerdo sobre qué hacer para año nuevo y también para platicar cómo nos había ido desde que nos separamos en Acámbaro. Otra de las situaciones raras es que, y ya me lo habían dicho y es un poco parecida a lo que pasaba en San Luis, es que César y Mariana quieren también pasar tiempo conmigo, y de hecho sí me gusta estar con ellos, pero parece como que no lo demuestro como debería. Mariana es la que parece acercarse más a mí y César como que se va interesando más por los juegos sobre todo porque me ha visto más jugando, la mala noticia es que ahora también dejé de verlos y dejaré de verlos mientras esté en Monterrey, y seguro que ellos sí se olvidarán más rápido de mí. Aún así, parece que me tienen gran aprecio de todos modos, y claro como dice el dicho que el cariño de los niños es el más sincero, es algo que no puedo ignorar para nada, y debo aprender a demostrar más aprecio y madurez en aceptarlo.
Todo lo que platicábamos sonaba bien, lo que no sonaba bien era que los restaurantes o estaban sin reservaciones, o cerrarían para año nuevo, eso con la intención de no preparar nada y salir por la noche, entonces la siguiente alternativa era correr para comprar la cena que ya venden en los supermercados, y como se podía, salimos en ese momento a Wal-Mart. Se siente tan bien tener la seguridad de poder salir a la hora que sea, sea de día o de noche porque se tiene en qué moverse, además de que queda cerca. Después de seis meses de vivir yo solo en una ciudad tan grande, salir en Los Mochis me parece como todo un descanso y como que puedo hacer muchas más cosas de las que antes podía o que no me atrevía. Es más, traía el "nuevo look" que según me notaron, y que en parte sí quería, porque estaba más delgado, con corte distinto de cabello, y el distinto estilo de ropa y tenis que traía, y sobre todo por la gorra que tanto me gustó.
Viendo las cosas el plan pasó de comprar la cena, a comprar las cosas para preparar la cena, y yo sí tenía antojo de cena comprada porque generalmente les queda muy sabroso, y si la gente se pone a cocinar es posible que se ponga de mal humor, pero bueno, se me concedió el capricho de que me prepararán lasagna como platillo a base de pasta, y yo moría por comer lasagna. Por fin se repartieron los platillos que prepararía cada quien y a pesar de todo me parecía que seguía siendo temprano, pero eran como las once de la noche, pero dado que la noche anterior había viajado, sí estaba lo suficientemente cansado como para llegar a caer profundamente dormido. Extrañaba muchísimo mi cama, grande y con muchas almohadas, pero lo admito, estaba ya esa sensación de no pertenecer a ningún lado, incluyendo eso todos los lugares en donde me encuentre.
Me levanté relativamente temprano, aunque no tanto, y mi mamá ya se había puesto a hacer varias cosas, entre preparar la comida, arreglar las cosas que había del viaje y limpiando la casa para la noche. Mi mamá quiso que fueramos con Diony para saludarla, y quedamos con la idea de que el sábado nos acompañaría a Culiacán para dejarme en el aeropuerto y ellas se irían de paseo por la tarde. Como faltaban todavía unas cosas, sobre todo porque llamó Águeda diciendo que irían varios invitados más, pasamos al supermercado a comprar más cosas, sobre todo más cuernitos de mantequilla y panecillos rellenos de queso crema. Llegando a la casa pensé que lo mejor era poner a cargar de una vez el iPod, y de paso seguir viendo qué tal estaba la nueva computadora, además, como que seguía esperando que pasara algo en Internet, como si de repente encontrara alguna noticia o algo, no lo sé. Mientras se hacía más tarde me dieron ganas de jugar Majora’s Mask, con esa rutina de derrotar todos los jefes y el final dentro de los tres días. Después de terminar Majora’s Mask seguía con Twilight Princess pero en ese rato llegó Águeda, aunque pude jugar unos minutos más sobre todo porque César y Mariana decían que querían ver cómo terminaba el juego.
Estuvimos un ratote platicando, aunque técnicamente ya estábamos todos, estábamos esperando a los amigos de Águeda, que llegaron como a las diez y media justo cuando ya comenzábamos a cenar. La sensación de la noche fue la lasagna de mi mamá, que sí estaba riquísima pero se me hace como que le faltó algo, tal vez más crema. A los amigos de Águeda ya los conocíamos de la fiesta del día de la independencia del 2007 y eran quienes habían llevado las matracas y que armaban muy buen ambiente por lo bromistas que eran, y ciertamente eran bromistas. El señor era como un Polo-Polo pero con chistes más familiares, porque comenzaba con una historia como una anécdota y terminaba siendo un chiste muy gracioso, y la señora y sus hijos también participaban bastante bien. En el momento de las doce campanadas, los deseos y los abrazos yo fui quien más se tardó… seguramente porque quería aprovechar cada deseo para pedir algo que realmente deseo que se cumpla, comenzando por abrirme más a las personas y no batallar en momentos como.. bueno, abrazos de año nuevo o de navidad, o saludos en la iglesia.
Los amigos de Águeda se fueron y nosotros todavía estuvimos como otras tres horas más, platicando, oyendo música y definitivamente no karaokeando, porque el karaoke nada más lo usaron como tocadiscos portátil. Incluso yo cené por segunda vez y tomamos vino tinto y yo estaba de ánimos como para seguir mucho rato más, y hasta los niños porque seguían despiertos, y acabamos pasadas las tres de la mañana, para ir a dormir directa y profundamente. Tal vez sea por el día, tal vez porque comí mucho, o a lo mejor simplemente por las emociones pero tuve un sueño raro que después de analizarlo sí tenía mucho sentido. En ese sueño yo tenía la capacidad de volar pero solamente bajo ciertas condiciones.. si saltaba y alcanzaba a empezar a flotar antes de que caer nuevamente al piso, podría salir volando todo el tiempo y tan alto como quisiera, pero en cambio si caía al piso tendría que volver a intentar "flotar" pero mucho más cansado. En el sueño yo estaba en alguna ciudad rara y en un edificio en donde conocía a personas que eran agradables, pero que yo tenía la sensación de tener que salir de allí muy rápido, pero la gente me distraía y al final sí podía salir volando entre dos edificios. Ahora, claro que tenía sentido, el sábado tenía que volar de regreso a Monterrey.
Desperté como a las once de la mañana, ya con hambre y claro que iba a desayunar recalentado de la cena, estaba muy buena como para esperar a la comida o a la cena. Pero el día comenzo a ponerse feo cuando Laura llamó diciendo que en vez de hacer carne asada para despedirme, iríamos a comer mariscos, por lo que el estado de apresuramiento de mi mamá se activó, comenzando a presionarme. De hecho yo hice las cosas relativamente rápido, me bañé y estaba listo en una hora, pero se enojó porque me tardé lo que me tardé.. muy raro, además, en cuanto salí de bañarme surgió un segundo enojo, porque había cambiado el menú inicio de la computadora, mismo que me había pedido antes que modificara a como estaba en Windows XP. Yo sabía cómo era, estaba acostumbrado a eso.. estaba, esta vez me sentí bastante mal de que después de todo este tiempo, siguiera enojándose como solía hacerlo y por vanalidades como esas. Yo preferí quedarme callado de camino a la comida, durante la comida y después de la comida. Hasta los demás se dieron cuenta de ello, yo hablaba bien, más o menos, pero lo que sea que le dijera a mi mamá eran palabras cortas y simples, para evitar decir cualquier otra cosa que empeorara su humor.
Dijeron que no sabían si irían más tarde, y lo más probable era que no aunque los niños como que sí querían ir, o eso me pareció; por mí era mejor que hubiera visitas en la casa, para mantenerme distraído de la sensación de que habría enojos en cualquier momento, y también que mi mamá estuviera distraída de poder enojarse conmigo. Como todo parecía que no irían más tarde, a mi mamá se le ocurrió ir otra vez con Diony, por mi hubiera preferido quedarme en la casa jugando, pero por no querer darle la contraria y dado que necesitaba distraerme acepté ir. Cuando llegamos tenían visitas, sus hermanos y cuñadas, de donde salió el plan para el sábado: un sobrino de Diony que tenía que ir a Culiacán nos llevará a Diony, mi mamá y a mí y así hasta llegaremos más rápido, para que regresando pudieran ir a una boda que tenían por la tarde-noche. Me pareció.. pues me pareció bien, al menos podría dormir un rato más la mañana de ese día. Estuvimos un ratotote y por la noche hasta fuimos a cenar tacos de carne asada. De todos modos, yo estaba necesariamente oyendo música, y de hecho era una de esas veces que se valía que lo hiciera. Estoy en un punto en el que no importa con quien esté, no se ve bien que yo esté escuchando música porque se supone que estoy participando en la plática.. aunque casi nadie me haga plática sobre todo porque siento que no tengo nada que decir, pero esta vez, como estaban platicando, sí se valía que yo fuera el hijo que estaba tranquilo en el asiento de atrás oyendo música, y me sentí relajado nuevamente.
El viernes era ya el último día que podría hacer algo en Los Mochis, si no se hacía hoy, no se podría hacer hasta dentro de mucho, mucho tiempo. La novedad era que ya habían abierto la plaza "El Paseo" o algo así, que conectaba Soriana Centenario con el nuevo Liverpool, también recién inaugurado. Llegamos demasiado temprano, y resultó que la plaza abría hasta las once de la mañana, y cerraba a las nueve de la noche… y eso era ridículo, porque adentro hay un cine, un nuevo MM Cinemas, y todos sabemos que las últimas funciones de los cines son por mucho después de las nueve de la noche.. pero bueno, es su error y no el mío. Desayunamos gorditas en Soriana y después entramos a ver la plaza. Era como al fin ver evolucionar la ciudad, porque había nuevas tiendas y marcas que son básicas para cualquier ciudad desarrollada, aunque no esté todo abierto de una vez. Hasta pude ver que al fin van a abrir un Game Planet, en esa plaza, lo que significa que si viviera en Los Mochis, al fin habría alcanzado una gran tranquilidad como videojugador, pero sé que en Monterrey tengo muchísimas veces más de lo que Los Mochis puede ofrecerme en ese sentido. También pasamos a Liverpool, y noté que estaba chico comparado con los demás que he visto, de un solo piso, pero considerablemente amplio para contrarrestar ese defecto. En Liverpool finalmente encontré un estuche tipo bolsita para mi iPod, así que ahora ya tiene su estuche de plástico duro transparente, que cabe en un estuche de spandex negro.
Como estábamos cerca de la casa de Diony y mi mamá ahora pasa mucho tiempo con ella, llegamos a su casa, donde me cumplió un gusto que le había platicado que tenía, y es que me había preparado especialmente a mí un plato de chilorio, que es realmente delicioso, algo que no se puede encontrar en ningún otro lugar donde haya estado. Pude comerme como cinco tacos de chilorio con frijoles puercos y nuevamente sentí que valía la pena vivir la vida. De ahí fuimos a comprar un nuevo celular para mi mamá, que al fin accedió a comprarse uno nuevo porque el que tiene es de generación pasada, y sufrimos por el tardadísimo proceso, no, no tan tardado, mejor dicho la larga fila en el centro de atención de Telcel, pero mi mamá ya salió con teléfono nuevo. Como ya había pasado tiempo y habíamos hecho hambre, de ahí fuimos a comer comida china al restaurante Lotus, y nos sirvieron muchísima comida, tanta que no pude terminármelo, tuve esa horrible sensación de tener comida frente a mí y ya no querer comer a pesar de estar deliciosa. Llegué a quedarme a la casa mientras mi mamá llevaba a Diony de regreso, y cuando regresó mi mamá me había mandado pastel, un postre de bombones y un pedazote de pay de queso con fresas. Definitivamente, un camino para hacerme feliz es a través de mi sentido del gusto.
Al poco rato de que llegó mi mamá, llegaron Laura y Jorge y César y Águeda a despedirse, de hecho Laura había dicho que mejor no iba porque de seguro yo iba a estar haciendo maletas y preparándome para mañana, pero yo prefería que sí fueran a despedirse, era la primera vez que yo les pedía que fueran. Cuando llegaron todos por un rato la plática fue sobre qué había hecho y qué iba a hacer en los próximos meses, luego la plática fue sobre lo que los demás habían hecho en navidad, donde yo la mayor parte del tiempo estuve escuchando. Lo malo que ocurrió fue cuando por haber dicho que habíamos ido a comer comida china se mencionó acerca de otro restaurante de comida china que también estaba muy bueno, y mi mamá dijo que nosotros ya habíamos ido allí… pero Laura dijo que no, que me estaba confundiendo porque quien sí había ido era Luis y que se habían encontrado allá por coincidencia. Eso causó que sí me sintiera mal.. por razones que antes hubiera prácticamente ignorado. Pero esta vez sentí que tenía que devolverla, como que quería hacer sentir mal a mi mamá por haberme confundido de forma tan obvia, y ya ni me importaba si se enojaba o si era frente a otras personas.
Solamente fueron unos cuantos comentarios, como que si mejor prefería que en vez de que yo regresara fuera Luis, o que si qué opinaba Luis sobre cierta situación, y cosas de esas que para todos los demás sólo representan una cosa: celos. De hecho puedo decir que eran celos lo que había estado sintiendo durante mucho tiempo y por varias razones, incluído que siento que salgo sobrando porque noto que le dan atención a otras personas y no a mí, entre otras cosas que tienen la misma lógica. Águeda aprovechó un momento en el que mi mamá salió para decirme que me detuviera, que estaba haciendo que se sintiera mal, pero yo tenía ganas de arrepentirme ni aunque sí fuera cierto, que tal vez sí lo era. Me preguntaron si era que yo me sentía mal y tenía sentimientos por eso de confundirme, y pues.. sí, dije que sí, y nuevamente sentía como que algún sello se rompía. En el momento de la despedida, me dijeron que no me sintiera mal, pero que tampoco hiciera sentir mal a mi mamá por esas cosas, que de verdad me quería mucho y todos cometemos errores. Lo sé, pero lo que más aprecié fue que me lo dijera alguien más que no tenían una razón lógica para decírmelo más que las ganas sinceras de hacerlo. Y todo había pasado ya.
Esa noche sería la última que pasaría en mi cuarto en un tiempo que no sé, así que dibujé un rato, y me encontré con la sorpresa de que en Fox estaban pasando la película de Shrek 2, mi película favorita, y como ya estaba de ánimo, me preparé tacos de carne asada que habían quedado del día anterior y me dí el gusto de comer en la cama. Cuando terminó la película todavía no tenía sueño, así que me puse en la computadora un par de horas más, y platiqué con Kiren y Julio de Twitter, y además agregué a mi primo Julio a Facebook porque lo había mencionado en diciembre. Para finalizar, comí una buena ración de cada postre que me habían mandado. Me sentía bien, en parte porque había hecho lo que quería, había conseguido algo que buscaba, comí todo lo que me gustaba y hasta pude platicar con más personas… supongo que es una de esas sensaciones y momentos que se deben atesorar, y recordar en momentos en los que por alguna razón nos sentimos mal.
Llegó el sábado, y no batallé demasiado para levantarme, pero sí quería seguir dormido. Como no daba tiempo de desayunar, camino a casa de Diony pasamos por tacos de birria, que también tenía muchas ganas de comer y era ideal para el último día. Cuando llegamos todavía teníamos como cuarenta minutos antes de las nueve para llegar a tiempo al aeropuerto en Culiacán, y pude comer mis tacos tranquilamente. De camino a Culiacán me quedé dormido casi de inmediato y por casi todo el camino, y me desperté justamente cinco minutos antes de entrar al aeropuerto. Nos dejaron a mí y a mi mamá y quedó el plan potencial de que yo fuera en semana santa para ir a la playa de Camahuiroa, algo que sí me gustaría… aunque como que también tengo otra idea, una vaga idea de algo que me gustaría. Llegamos a tiempo para registrar, y mi mamá se tuvo que ir de regreso antes de poder hacer el registro, nos despedimos porque Diony y su sobrino ya tenían que ir de regreso, y yo seguí el proceso sólo.
Poco a poco me voy acostumbrando a viajar yo solito en avión, y el viaje fue de lo más tranquilo, con un poco de turbulencia y hasta me atreví a comer durante el vuelo, definitivamente he mejorado, aunque los nervios yo creo que todo el que se sube a un avión tiene algo de temor. Al llegar ni siquiera tardé en recoger mi maleta, y llegué temprano a la casa en Monterrey. La ventaja de haber llegado en sábado, es que todavía tenía todo el domingo para hacer lo que necesitara y seguir descansando para el lunes, que otra vez volvería a entrar a la rutina del trabajo. El domingo me desperté tarde, y solamente salí al supermercado porque era necesario surtir la despensa, además de que me sirvió para volver a adaptarme al extraño clima, porque hacía sol y calor, y me sirvió la caminata para relajar los músculos de los constantes viajes de los últimos días. Así terminó otro año, pasaron las fiestas, y otro año comienza, dejando a la incógnita qué pasará…
-Próximo avance-
Muchos viajes, pensamientos, cambios, el tiempo ha pasado y siempre hay algo que puede sorprender. Lo único seguro es que las cosas cambiarán, incluso si no lo esperas o si crees que no es posible, todo sucederá dependiendo del camino que uno elija. Han sido largos caminos recorridos.
End of roads: El siempre cambiante destino
-Respuesta de la trivia-
En el periodo de navidad ví varias películas, algunas nuevas y otras no tanto pero que no había podido ver: Los reyes de las olas de camino a SLP, Santa Cláusula 3 de camino a Acámbaro, Madagascar 2, El día que la tierra se detuvo, Twilight, Australia, y Alvin y las ardillas de camino a Los Mochis. Tal vez fueron más películas del promedio que suelo ver en todo un año, eso sí que es un cambio.




