STR – Tale 42
November 10, 2009 Category: Resumen semanal No Comments »
Cuando era pequeño mi imaginación se parecía mucho a la de Bobby de.. El Mundo de Bobby, claro, porque lo que imaginaba era bastante lúcido, aunque no sé si todos los niños tienen la imaginación tan poderosa. Tratándose de disfrazarme, una vez cuando estaba en el kinder quise disfrazarme de ¿fantasma? ¿vampiro? No importa realmente de qué, aunque creo que era de vampiro. ¿Por qué habría querido disfrazarme de vampiro? Algo que no puede salir de día y está condenado a tener que acudir a otras personas aunque sea por su sangre. Mucho tiempo después el que haya querido hacer algo así es todo un caso hasta para mí.
Tale 42: Cyan the shoot – Dos columnas
Cada vez me siento más cansado, culpo al cambio de clima y que de seguro el ejercicio acaba con mi resistencia.. irónicamente. Me siguen presionando en natación, presión que comienzo a creer que necesito porque sólo así he avanzado más que el tiempo en el que no me presionaban. Ese día retomaron lo de la otra vez, que querían ir a comer pero esta vez en forma de carne asada, y yo automáticamente me puse tenso, porque primero no conozco bien a todos los de la clase, segundo, será de noche, ya está oscureciendo más temprano, tercero, ignoro cómo moverme por el mundo, y así podría sacar cualquier pretexto. La carne quedó según esto para el lunes, y el viernes nos pondríamos de acuerdo para eso, yo preferí no decir nada, porque capaz que sí me animo y voy, pero mi instinto natural es huir de esas cosas.
En la casa algo está pasando, y es que ya me está urgiendo mi casa propia y ese tipo de seguridad que sentía de estar yo solo en mi propio territorio… supongo que eso se remonta a los instintos primitivos de proteger territorio y todo eso. La cosa no es que esté cansado de estar en casa ajena, que sí lo estoy, pero ya me está haciendo falta sentir que tengo el control de toda el área en donde estoy, aunque estoy consciente de que más poder implica más responsabilidad y bla, bla, bla. Últimamente ha habido detalles de que los vecinos de cuarto, o bueno, un vecino de cuarto se está pasando de ruidoso y así, y pues yo comprendo que la casa es de todos, y por eso mismo me da más prisa por tener mi lugar propio, donde dominaré con mano de hierro, o algo así.
La flojera que parece que traigo no es nada más de mí, en la oficina también hay una especie de ánimo de hartamiento del horario de oficina. A la hora de la comida ha habido ronda de películas, tanto así que ya vimos Sector 9 y La Profecía del no nacido, más o menos acondicionando la salita que tenemos, y hasta postre hubo porque habían llevado un pay para todos. El viernes que llegó el día de ver lo de la carne asada de natación noté que no había casi nadie, y de hecho estuvimos nada más otro compañero y yo, y Maya no fue, por lo que estaba otra salvavidas que más o menos me dijo qué tenía que hacer, siguiendo los ejercicios que ya tenía. Toda la clase estuvo tranquila, ya que por lo menos estuve haciendo los ejercicios a mi ritmo y lo que según yo me va a servir para dejar de batallar con mi lado izquierdo, por lo que no dejaba de acordarme de Kamen Rider W. Al acabar la clase recordé eso de que nos íbamos a poner de acuerdo para la carne asada, pero no hubo nada, así que me fui y sin tener que decir que no a nada.
De cualquier forma salí tan cansado que el hambre se me multiplicó demasiado, de camino a la casa tuve que comprarme algo de comer, y para variar decidí comprarme una ensalada. Lo bueno es que dentro del tec está un Super Salads, y a esa hora ya estaba todo vacía y me atendieron de volada, así que me pedí una ensalada completa y para llevar, no fuera a ser que cerraran el changarro mientras estuviera a media ensalada. Justo antes de que empezara a comer llamó la tía Antonieta, diciendo que estaba en Monterrey por Halloween y venía con Esmeralda, así que quería que mañana fuera a casa de Raúl para vernos. Se me hizo raro siendo que que yo recuerde no tenía demasiado que había venido, y dice que no le gusta dejar solo a mi tío, pero en fin, le dije que por mí estaba bien, pero tenía que revisar todo lo que tenía que hacer para el fin de semana, que sí era mucho, incluyendo dos exámenes y una tarea, así que no debía bajar la guardia. Al colgar comencé a comer, y la ensalada estaba realmente deliciosa, Santa Fé sin nada de tomate y sí mucho queso. No sé qué me pasó, si era demasiada hambre, o estaba demasiado deliciosa o una combinación de ambas, que di una mala mordida y rompí dos picos del tenedor de plástico. La cosa se puso fea cuando salió solamente un pico y no reconocí el faltante en el bocado que tenía, y me empecé a paniquear por el caso de House en el que un tipo se come un palillo y le perfora el intestino. Todavía peor, al seguir comiendo volví a dar otra mala mordida y entonces sí le partí toda su mandarina en gajos al tenedor, pero ya no me comí nada del plástico.
Me dormí relativamente temprano, con la intención de que mañana me rindiera el día, y más o menos lo logré levantándome a las nueve, y tratar de ir al gimnasio al menos un rato. En recepción me la volvieron a hacer de tos, porque según yo llego muy seguro con mi credencial de estudiante y me dicen que los de UV no tenemos acceso, entonces saco la de exatec y me dicen que ellos pagan una cuota de quinientos morlacos, y entonces saco la credencial de empleado y ya me dicen que soy de todo… y por suerte no me dijeron que los empleados tienen que estar registrados en PBI, así que me dejaron pasar y pude revisar las máquinas. Como no encontré hojas de rutina, hice lo que según yo me iba a ayudar en natación que eran ejercicios de los músculos laterales y de hombro, y sentí buenos resultados. Llegando a la casa me bañé y caí totalmente rendido, y me quedé dormido plácidamente, con la alarma porque a las dos tendría que salir para ir con la tía. Antes de irme quise pasar por algo a Sams y fue un gran error, porque siendo sábado a las dos el tráfico estaba a todo lo que daba y a vuelta de rueda, así que sufrí un poquito pero no entré en pánico.
Al llegar a casa de Raúl parece que ya ni me esperaban porque la tía estaba dormida y Esmeralda estaba viendo Charlie y la fábrica de chocolate con los niños, así que me puse a verla con ellos. Yo sé que Esmeralda cuando está junto a sus sobrinis queridos es como si yo fuera poco menos que un conocido -que casi no nos conocemos- pero estoy acostumbrado a eso. En un rato se apareció la tía Antonieta y me llevó a comer, porque quería que comiera con ella un puchero de res que creo que ella hizo. En un rato fueron llegando más primos de los niños y yo empecé a sentir que era la hora de irme, pero en realidad no había estado tanto tiempo, y como todos empezaron a disfrazarse y hasta Esmeralda se disfrazó de taco playero, mejor me quedé y me tocó ir a pedir dulces en bolita para pasar un poco más el rato. Al principio casi no daban dulces, pero como a los veinte minutos algunas casas ya empezaron a abrir y se vieron más grupitos de pedidores de dulces. Lo más bonito fue cuando en una casa al abrir la puerta salió corriendo un perrito disfrazado de.. de… ¡hot dog! Pero estaba hermoso, lástima que yo no llevaba cámara. El mayor rato lo pasamos afuera de la casa dando dulces, y Ricardo, el primo mayor que iba disfrazado de jinete sin cabeza asustó a muchos niños chiquitos porque salía gritando desde la cochera oscura. Después de unas dos horas ya se acabó todo y yo todavía me quedé como una hora más platicando como hasta las diez cuando ya me pareció justo irme.
Todavía antes de irme a la casa pasé al supermercado y había mucha gente, no demasiada pero sí me pareció mucha para la hora que era, además de que había muchos disrazados que no sé si ya regresaban o apenas iban. Llegando a la casa… llegando a la casa me puse a pensar en todo lo que pasó. Contrario a lo que estaba pensando todo este tiempo y con lo que suelo hacer cuando voy a alguna reunión.. a pesar de decir más que sí, sigo sintiéndome igual de alejado, y todavía peor, me siento más antisocial que antes, porque sí, estoy ahí y medio participo, pero sigo con la sensación de que yo no debería estar ahí, en todo caso he vuelto a practicar la fachada, la máscara y la adaptación, pero en esencia sigo siendo igual o más antisocial, eso me temo. Eso puedo sentirlo todavía más tratándose de el sentido de pertenencia, no siento pertenecer realmente a nada, si tratan de integrarme siento que es falso, y de mí no nace tratar de integrarme, porque de igual forma siento que es mejor ahorrarme un rechazo, aunque sí me atreva más a hacerlo.
Pero bueno, todo eso ya había pasado y al menos me puse a pensarlo más después de que había pasado y no durante como en mis peores momentos. El domingo fue un día en el que tuve que dedicarme completamente a lo que me faltaba de leer, contestar y escribir.. eh.. de ser necesario. Me di un gusto y volví a pedir pollo feliz, con la experiencia de que llega rapidísimo y en abundancia, demasiada abundancia, carne con ensalada, como dos kilos de tortillas, mucha salsa y hasta puré de papa. No salí para nada y pude jugar un rato, pero luego tuve que desvelarme más para compensar que el sábado no hice nada. En fin, al menos está habiendo algo más de variedad en lo que hago, aunque.. el tiempo pasa más y las fechas se acercan…
Pruebas físicas. El tiempo pasó muy rápido y llegó el momento de comparar resultados del antes y el después. Y sobre el antes y el después… soy bastante nostálgico, sí, pero nada me causa más nostalgia que poder ver, oír y sentir el pasado, especialmente lo que me trae buenos recuerdos. Aunque algo que definitivamente no me da nostalgia ni extraño es enfermarme, sobre todo de la garganta que es mi karma.
Tale 43: White the wait – Relecturas




