Road 53: La moneda del destino

January 19, 2009    Category: Resumen semanal   No Comments »

-En el capítulo anterior- Han sido días relajados, de concentración en el trabajo y de hacer lo que quiera en mi tiempo libre. He viajado ya muchas veces en los últimos meses y supongo que ahora se trata del último periodo de viaje del año, llegando esta vez hasta Acámbaro en Guanajuato, asistiendo a una fiesta y reencontrándome con compadres de cariño y nuevamente con la familia. Lo que sigue son las celebraciones de navidad, y con ello poner a prueba si realmente superé esa rara sensación del año pasado y veces anteriores. -Ahora la continuación- Al menos pude descansar bien de la jornada de viajes y poco descanso entre Monterrey, San Luis, Querétaro, Celaya, Acámbaro, las caminatas, la fiesta y el desvelo y el viaje de regreso a SLP. Es verdad, no estoy cansado.. pero sí puedo sentir una especie de fatiga mental que me hace o no querer levantarme de la cama, o de irme de paseo por un largo largo rato. Contrario a años anteriores no estaban llegando los tíos uno tras otro, de hecho cada vez eran menos visitas a la casa de la abuela, y son unos cuantos los que me toca ver que van al menos mientras estamos. El primer día nada más no llegó nadie en todo el rato que estuve, por lo que preferí salirme al centro y pasear, y de allí irme al cibercafé de costumbre, también para aprovechar para imprimir el comprobante de compra del pase de avión sólo por si acaso. Estuve alrededor de tres horas, distrayéndome y más que nada, pensando. Lo que había ocurrido el año pasado era que si estaba rodeado de personas, sentía que salía sobrando y que no debería estar allí con ellas, por el contrario, si estaba yo solito me sentía mal por estar solo habiendo supuestamente con quien acompañarme o a quien acompañar, total que de todas maneras me sentía mal por lo que fuera. Estando en la computadora desaparecía esa preocupación, aunque desde el principio del año ya no desaparecía del todo, sino que lo limitaba a un gran gran nivel, pero no del todo, y yo seguía sintiendo que tenía que hacer algo, sin saber exactamente qué. En parte estaba allí para evitar esas situaciones, y en parte porque de veras estaba aburrido sin tener nada realmente entretenido que hacer, aunque técnicamente estaba en la misma situación de todos los días, lo cual hacía más raro que me sintiera como me sentía. Me tardé suficiente tiempo como para hacer hambre para cuando llegar a la casa, pero de todos modos me compré varios dulces que.. sorprendentemente me llenaron, de hecho una sola paleta tutsi pop. Al llegar ya estaba la comida lista y me reprogramé mentalmente para comer, porque quién sabe a qué hora cenaría, si es que se diera el caso. Para eso ya había llegado mi tía Chela y según Luis me estaba esperando para comer, además de que en ese rato también llegó mi tía Rocío, y sin darme cuenta se armó una plática sobre varias cosas, entre el final de la comida y los programas de Disney que estaban en la televisión. Al rato después decidí volver a salir, para lo que Luis quiso acompañarme... pero yo en realidad no tenía ni idea de a dónde quería ir, porque hace rato había ido al centro y ya no era tan temprano como para ir improvisadamente al cine o algo así. Recordé lo del espectáculo de luces de las plazas, así que hicimos algo de tiempo en lo que daban las siete de la tarde, caminamos un rato y platicamos otro tanto, y al parecer Luis se estaba sintiendo mal, quizá por la comida picante de Acámbaro, quizá porque él fue el único que comió enchiladas antes de salir de la casa. El espectáculo de luces sobre la iglesia estaba muy bonito, había mucha gente que iba exclusivamente a verlo, aunque sólo duró diez minutos, y después lo repetían por un par de horas más. De camino de regreso a la casa Luis se veía bastante mal, hasta pensamos (él y yo) que vomitaría o algo, pero por suerte sí pudo llegar a la casa y se fueron de inmediato. Al día siguiente no me desperté tan temprano y de hecho estaba bastante lento para hacer lo que hacía, y para cuando salí de bañarme ya estaba llegando otra vez mi tía Chela, y al parecer Luis se había sentido bastante mal y necesitaba descansar. De todos modos me sentía de ánimos como de salir nada más yo solo, así que recordando que traía el mapa de SLP me puse a revisar a dónde podría ir a pasear; lo raro es que a pesar de que venía la infografía de un zoológico, lo estuve buscando por todos lados y nunca apareció el lugar del zoológico.. creo que simplemente no hay zoológico. Como me había levantado sin muchos ánimos, me recosté a escuchar música, mientras decidía qué podría hacer en el día (en vista de que no habría visita al zoológico) y entre mis opciones principales estaban ir al cine, ir a pasear a las plazas y también ir al parque Tangamanga (el que sea), que fácil tiene como diez años que no voy. Para cuando me levanté ya era hora de comer y parece que ya se estaba planeando lo que se haría para el 24, además de que como parece que había fallecido una comadre o algo así de la abuela, estaban pensando en ir al velorio, que es en un lugar que parece estar relativamente alejado. Mi idea entonces era que si se iban a ir y obviamente yo no iría a un velorio, me iría al cine... aunque no lo pensé y acué lo suficientemente rápido. En un principio la idea era ir yo solo, pero allí estaba Edgar y dado que parece que me supuestamente me estaba esperando para acompañarme, él iría conmigo, pero entonces llegó Luis y aunque Edgar no quería, se sumó al plan que también él fuera, y como nos tardamos en salir, mi tía Chela me pidió que esperáramos a Brenda para que nos acompañase también. Lo que quería hacer pasó de que saldría yo solo, a que ellos se fueron y tuvimos que quedarnos a esperar para poder salir, y no es que me molestara del todo, de hecho me agradaba, pero algo que sentía era que pasaba de ser "yo yendo a donde quería" a ser "yo acompañando a los demás a donde ellos querían ir y ellos posiblemente sin quererme allí", algo que tardé en razonar pero ya estoy completamente seguro de que es eso lo que creo. Pero todo salió bien, vimos Madagascar 2 tranquilamente y a la salida pasamos por un café a The Italian Coffee, anduvimos caminando por las tiendas y le pregunté a Brenda qué le gustaría de regalo de cumpleaños, lo cual no me iluminó demasiado así que seguí en las mismas sin saber qué regalarle, excepto por sus colores favoritos. Al final del día tenía esa rara sensación... a pesar de haber hecho relativamente varias cosas sentía que el día no había estado completo. La sensación de estar fuera de lugar ya no se ha presentado, pero ya sé qué es lo que estaba pasando. Relacionado con lo que había pasado hace un par de meses, en esa ocasión pasaba que no creía que Edgar quisiera pasar tiempo conmigo, esta vez, y por lo que había estado pasando muchas semanas de que prácticamente ya no me hablaba, entonces yo esta vez estaba seguro de que no necesitaba mi presencia, así que yo me mantenía alejado de él, lo que me causaba problemas con mi mamá que esta vez me decía que él quería verme y todo eso, pero no, estoy seguro de que no, seguro, especialmente ahora que veo que parece que se lleva muy bien con sus hermanos. Y a propósito, le había llevado sus cosas de los eventos a donde había ido en el año, la camiseta del Nintendo Tour y el dije coincidentemente logo de Metallica de la Mottocon, pero el 24 no fue en la mañana, por lo que le encargué a mi tía Chela que se lo llevara, y eso fue tarde, yo quería haberme ido con ella y mi mamá al supermercado para quedarme de una vez en las plazas y ver lo de los regalos para navidad, pero dado que se fueron y no regresaron para volver a ir, como estaba planeado, tuve que quedarme esperando en la casa. Entonces sí salí a plaza Tangamanga, pero hasta después de la hora de la comida, y pude comprar el regalo de Brenda de cumpleaños y de mi mamá de navidad, además de que noté que aunque vi varias cosas que quisiera comprar, preferí esperarme para cuando regresara a Monterrey, contrario a cuando estaba en Los Mochis que tenía que aprovechar la oportunidad de estar en SLP porque allá no habría opciones. Esta vez estaba usando activamente Twitter todo el tiempo a través del teléfono celular, de hecho era la primera vez que lo usaba por celular, más que nada para actualizar lo que estaba usando porque no era como si me contestaran mucho, pero al menos sentía que estaba distrayéndome en algo. Esta nochebuena fue de seguro la menos visitada desde que tengo memoria. Además de que terminó rápido, a eso de las dos de la mañana. En parte fueron muy pocos los tíos que asistieron, otros llegaron mucho más tarde, casi no hay niños que den ese ambiente navideño y como que en general las personas no tuvieran ánimos de celebrar nada. Eso también causó que sobrara mucha comida, y que pareciera incluso que la gente no había comido. Realmente estuve aburrido durante la cena, porque aunque pude estar sentado tranquilamente, no había ni música muy alegre como antes, ni fuegos artificiales, ni algo que hacer para distraerme, ni siquiera quise sacar el DS. Para el 25 no fue muy distinto, excepto porque sí fueron más personas al recalentado y al pozole. Todo el día estuve comiendo entre lo que me había faltado de probar de nochebuena, lo que me había gustado, el pozole y los postres que quedaban. Le entregué su regalo a Brenda, parece que le gustó y obtuvo un pretexto para ir de compras, y a mi mamá le gustó también su regalo. Aunque otra vez tenía ganas de salir, no tenía los ánimos, además de que podría ser que tuviera problemas para el transporte o de encontrar establecimientos abiertos por ser día festivo, así que todo el día me quedé en la casa, tapándome con una manta y viendo qué hacer a cada momento. Pero pasó por primera vez de la ocasión que mi tía Chela me preguntó si quería irme a dormir a su casa, que según no me lo había mencionado porque de seguro yo quería estar algunos días con mi mamá pero ya habían pasado esos días... yo sí quería, pero por lo que pensaba prefería no ir. Como no había salido en todo el 25, el viernes sí me quise salir desde temprano, relativamente hablando. Me levanté sin prisa y desayuné tarde, mientras pensaba qué hacer, y lo que me faltaba por visitar era la Plaza Sendero, pero también tenía ganas de ir a las computadoras; al final de camino a las computadoras tomé un taxi y me fui directamente a Sendero. Estuve viendo una media hora los aparadores, y para cuando llegué al cine estaba por comenzar El día que la tierra se detuvo, doblada al español así que no lo pensé mucho y entré a verla. Salí como a las cuatro y media y ya tenía hambre, así que antes de regresar a la casa seguí paseando por los aparadores y llegué a comer una hamburguesa. Cuando estaba comiendo me llegó un mensaje de Luis, preguntando dónde estaba y si ya no íbamos a ir al cine; lo llamé y le dije que yo ya estaba en la plaza, que si quería fuera para allá y veíamos otra película, y aceptó, para ver Twilight. La cosa estaba para que la siguiente función fuera a las siete de la noche, así que eso ya iba para rato. Llegaron Luis y Edgar como a las cinco y media... y yo creí que llegaría Luis solo, pero bueno... fuimos a ver los juegos y platicamos durante un rato más, básicamente sobre que Luis tenía planes a futuro sobre su carrera. La película estuvo buena, demasiado buena para mi gusto en el sentido de que me identifiqué mucho con un.. ¿vampiro? Que yo hacía o me comportaba o pensaba de modo similar a como lo hacía el chavo vampiro de la película me trastornó un poco, me puso nervioso y me hizo sentir bastante raro, sobre todo por la época del año y lo que había estado pensando todos estos meses, era como una especie de prueba o proyección con una misteriosa coincidencia astral. Saliendo ya era bastante noche, pero yo ya estaba de ánimo como para comer algo ligerito como un helado, entonces cruzamos a Burger King para antes de irnos, claro que yo ya estaba pensando algo del momento... Hacía mucho tiempo que no comía una nieve, desde los tiempos en los que todavía estaba en Los Mochis y mi mamá me llevaba un Blizzard de Dairy Queen sin que yo se lo pidiera porque sabía que pronto me iría, ese sundae me supo muy rico. Lo malo era que ya era muy noche y el regreso a casa podría ponerse peliagudo, excepto si mi tía Chela pasara por nosotros, pero sería injusto pedirle que diera una vuelta para llevarme a mí a casa de la abuela y de allí ellos se fueran a su casa... pero aunque yo sí quería ir a su casa, no sentía que fuera conveniente, justamente por haberme quedado en su casa en ocasiones anteriores. Cuando yo estuve allí noté que los permisos se reducían, incluso Brenda se molestó cuando lo del paseo a la FENAPO y Luis había tenido que cancelar planes. En eso pensaba cuando suena mi teléfono y era mi mamá justamente diciendo que mi tía pasaba por nosotros, y lo que dije fue que yo me iba en taxi y pasara por sus muchachos para que se fueran a casa. Entonces les dije eso y que yo ya me iba a tomar el taxi, lo malo es que se me notaba que estaba tenso, que prácticamente huí del lugar. Ahora me preocupaba por lo de conseguir taxi, aunque dado que es una calle transitada esperaba no batallar, y de repente me alcanza Edgar diciéndome que Luis estaba haciendo no sé qué y que regresara. No tenía idea de qué estaba hablando, pero le dije que su mamá ya estaba por llegar por ellos, que regresara y que yo tenía que irme ya. Seguía diciendo algo de que ya no y yo seguía diciendo algo de que se regresara a Burger King, entonces me preguntó, ¿o me dijo? que yo no quería ir a su casa. La verdad era que sí y que no, aunque más sí que no pero aplicando un no más que un sí. En eso el taxi pasó, en ese momento deseaba que se hubiera tardado más en pasar. Llegué bastante rápido a la casa, y del tipo de coincidencias que seguían pasando era que sonó una gran parte la canción que decía algo de "como duele fingir que todo está perfecto mientras duele". El problema comenzó cuando al llegar a la casa mi tía estaba allí, esperando a sus hijos, y al decirle que venía yo solo claro que noté esa expresión de "ay no pero qué acabas de hacer" y yo como que empecé a sentirme peor. A los minutos de que se fue mi tía llegaron Luis y Edgar en taxi, entonces sí sentí que la cosa se ponía color de hormiga. Mi mamá y mi tía Alba pensaron rápido y decidieron llevarlos de regreso a la plaza, donde debería estar mi tía esperándolos y/o buscándolos. Yo ya estaba mal, bastante mal porque según yo quería evitar una situación y un posible pequeño problema, causando un pequeño caos. Lo que pasó fue que esa llamada que Luis había hecho era de decir que los tres llegaríamos en taxi a la casa, por eso mi tía se quedó esperándolos. Al final llegaron todos a la casa de la abuela y se notaba claramente bien enojada a mi tía. El sábado no tenía nada de ganas de hacer nada, a como era me sentía bastante mal por lo que había pasado, y que no podía salvarme de eso que ocurría.. de que cada vez que iba pasaba algo, en mayor o menor medida. Coincidió que mi tía no fue en todo el día a la casa, aunque había dicho que sí, y cuando llamó por teléfono le dije que si se había molestado con sus hijos también debía molestarse conmigo, porque yo era el mayor y por lo tanto el responsable. Al final no fue ese día y no pude recibir ese seguro regaño en persona, en cambio me tocó ver a los demás tíos que llegaron ese día y probar más postres. Algo que antes ocurría, que recuerdo que ocurría era que mi mamá y mi tía Alba se quedaran platicando durante la noche, de asuntos que yo no sé, pero ahora era yo quien platicaba con mi tía Alba, de manera un poco más abierta sobre lo que ella nota que tengo y sobre lo que yo le digo que creo tener. Ese tipo de cosas que me hacían reaccionar, que los demás notaban que yo pensaba por los demás y que me sentía mal al exagerar las cosas, además de no darme la oportunidad de dejarme querer abiertamente por los demás, al igual de sentir miedo de abrirme a querer a los demás. El domingo se hizo finalmente la ida a desayunar gorditas a Morales, para lo que sí se apuntó mi tía Chela pero no me mencionó nada ni le mencioné nada. De hecho ni ella ni Brenda ni Edgar ni Luis me dijeron nada, en todo el rato, para nada. Claro, finalmente había pasado y era algo que de veras me merecía, ahora sí, y que sí se siente feo que se lo hagan a uno. Esta vez había quedado de ir con Vanessa al cine, pero no pensé que sería inmediatamente saliendo del desayuno. Al salir de las gorditas se dijo que iríamos ella, Julio y yo, y como que se manejó por un momento que Brenda iría, o que Luis iría, o que iríamos todos, pero no sé qué pasó que al final sólo fuimos los tres. De hecho hacía mucho que no andaba con Julio, que en algún momento fue el primo con quien más me llevé. Hasta pasamos por el parque Tangamanga para ver la pista de hielo, pero no pudimos verla porque al parecer se había retrasado la inauguración. Llegamos caminando a plaza El Dorado, y ya que la función empezaría hasta dentro de tres horas, nos paseamos mucho, mucho rato por la plaza y platicamos otro ratotote, y es verdad que Julio se había convertido también en un informático. La película que vimos era Australia, que no tenía idea de que se tratara pero es disfrutable y dura más de tres horas. Las pláticas que tuvimos, no lo sé, pero me hicieron sentir como que finalmente encajaba todo lo que pensaba y todo lo que sentía, que sí había tejido una nueva manera de pensar para comprender lo que sentía y sobre todo, cómo reaccionar a lo que pensaba. Mi gran problema es la integración con las personas, y lo peor, la integración con la familia, y la serie de coincidencias de plática me hizo terminar de comprenderlo, sobre todo con Vanessa, que tiene más vida recorrida que yo, y es bastante sociable. Todo ocurrió coincidiendo con el último día de estar de visita. El lunes ya saldríamos de regreso a Los Mochis, donde yo pasaría el año nuevo antes de regresar a Monterrey. Durante la noche anterior y durante la secuencia de sueños sentí que había alcanzado al menos temporalmente el equilibrio de emociones y de modo de ser, el meridian que había estado buscando, y que tenía algo pendiente por arreglar. Durante la mañana llegaron tíos para despedirse, de nuevo, menos tíos de los que recuerdo que iban en el pasado, pero al menos no dejaban de ir. Mi tía Chela es quien nos llevaría a la terminal, y nuevamente pude notar que incluso ella me habló muy poco, aunque me llevó un regalo a mí y también a mi mamá, pero claro que yo no sentía merecerlo. Luis me saludó pero ya no me habló más, Edgar como que estaba enojado y Brenda ni siquiera fue, claro que las cosas estaban mal, aunque yo todavía tenía ese chispazo de iluminación de equilibrio, era algo que comprendía y estaba dispuestso a aceptarlo. De camino a la terminal fuimos prácticamente en silencio excepto por mi mamá y mi tía, el problema era con mis primos que no sé si así sean, que dudo, pero estaban totalmente en silencio incluso conmigo, y así fue también esperando el autobús, aunque había un pequeño problema, que sólo podían acompañarnos dos personas en el andén. Decidieron que se quedara Edgar y Luis y mi tía nos acompañarían, entonces es el primero de quien nos despidiríamos. Claro que yo tenía que decir muchas cosas, sobre todo disculpas y explicaciones, o eso sentía, o qué sé yo, de verdad notaba enojo o molestia. En el momento del abrazo de despedida lo único que sentí que debía decir era "perdón, sí te quiero" y como si supiera cómo soy me dijo que no me preocupara, de verdad, lo cual hacía que me preocupara más, normalmente, pero esta vez lo tomé en serio, y me sentí como 50% más tranquilo. Claro que quedaban dos cosas por hacer: le pedí disculpas a mi tía, le expliqué qué es lo que había ocurrido y claro que también dijo que no había de qué disculparme, pero que sí les pareció raro cómo me porté, y es que de verdad lo más conveniente, de no ser posible explicarlo, era no estar presente para no causar otras impresiones, y que al parecer aunque fue hasta el último momento, yo ya estaba apto para relacionarme con las personas, algo tarde, o tal vez no. Con Luis parecía que no había tanto problema, solo esperamos vernos pronto y que a lo mejor iríamos a Los Mochis o de compras a Estados Unidos una vez que yo tuviera la visa. Había logrado hablarles, a los tres, de cierto modo explicarme lo mejor que pude. Fue hasta lo que me habían dicho la noche anterior de que pensé que lo que estaba suponiendo de Edgar estaba equivocado, especialmente porque por lo que dijo parecía que sí quería que lo acompañara, que Luis posiblemente más que estar enojado conmigo estaba apenado, o no sé, alternativas menos agresivas hacia mí mismo, y que mi tía no estaba molesta conmigo, y de hecho trataban de comprenderme. Me hubiera gustado tener más tiempo... no, me hubiera gustado haber tenido el valor de hablar cuando debía y no hasta el último momento, supongo que lo único que me queda de consuelo es decir más vale tarde que nunca, pero al menos gracias a eso, por primera vez en mucho tiempo, regreso a casa sin sentirme tan triste, ansioso y miserable, sino que realmente logré cambiar algo. -Próximo avance- Pasó la navidad, estoy de regreso en donde tanto quería estar y veo nuevamente a varias personas, con quien más compartía el tiempo antes. Parece que alcanzado el meridian ahora tengo que ponerlo a prueba una vez más y demostrar que soy tan capaz como todas las personas de no sentirse mal, pero la costumbre es fuerte... sobre todo si siento que estoy demostrando cómo soy realmente. ¡Uno elige el camino a seguir! Road 54: Regreso de recuerdo

Road 52: El tiempo recorrido

January 13, 2009    Category: Resumen semanal   No Comments »

Hace frío, y hace frío todo el día, es la temporada que más me gusta del año. Antes me encantaban las tardes cuando llegaba de la escuela, ahora las tardes son cuando llego de la oficina y se puede sentir ese frío que espero que llegue todo el año, al atardecer y esperando llegar a cobijarme mientras veo televisión o juego algún videojuego. Pero estas últimas tardes fueron de películas que había comprado y que hasta ahora no había tenido la decisión de ver, además de que esta vez sí me conseguí papas fritas y refrescos para ver las películas. El viernes llegó rápido, y para variar también habría pastel de cumpleaños. Esta vez pedí la comida para llevar porque los demás compañeros se fueron a quién sabe donde, y dado que era el último día de servicio de la cafetería, a todos les estaban dando un regalo, y siendo como soy sentí mucho sentimiento porque hasta ellos estaban con el espíritu navideño. El regalo era un plato de melón, de mucho, mucho melón, y es que normalmente para llevar solo dan la comida con el platillo principal, lata de refresco y barra de fruta de postre, y en la opción para comer en la cafetería la cantidad de fruta que dan es solamente un pequeño platito. El melón estaba delicioso y abundante, y mi corazón ablandado. Por la tarde fue el pastel de cumpleaños, y todos teníamos prisa por salir así que incluso yo cooperé para que las cosas estuvieran listas y sin retraso. A la salida todos teníamos que dejar desconectados los equipos y fueron muchas despedidas de fin de año... bueno, así son las cosas. Al llegar a la casa yo todavía tenía que preparar el equipaje, terminar de pasar canciones y videos al iPod, preparar lo que quiero llevar en el morral, bañarme y conseguir taxi para llegar a tiempo; al menos no estaba lloviendo. Pero el problema de siempre sí regresó: al llamar al sitio de taxis del tec nadie contestaba, y peor, al llamar al sitio de más adelante tampoco contestaba nadie. Comencé a preocuparme, pero volví a intentarlo, y sí contestaron en el segundo sitio. Llegué con hora y media de anticipación a la salida, y tuve la suerte de que los de ETN estaban preparando una especie de campaña de marketing, porque estaban tomando fotos y claro que para poner más feliz a la gente estaban regalando jugo, refrescos, galletas y dulces, de lo cual me tocó todo. Lo que no me gustó fue que llegada la hora de salida todavía no apareciera el autobús, por lo que me entraba la duda de si ya se me había pasado o si había habido algún cambio y yo no había preguntado, pero todo salió bien porque a la media hora ya estaba de salida, y que posiblemente el retraso había sido porque ya había llegado a la terminal grande, ya que esta vez no llegó a la terminal grande y salió directamente de la ciudad. Me tocó ver Spiderman 3 por enésima vez, además de Los Reyes de las Olas, que no había visto, pero me quedé dormido antes de terminar de verla. El viaje se me hizo rapidísimo, y de no ser por la alarma del celular me habría quedado dormido, pero las buenas luces del autobús siempre logran despertarme. Creo que habré dormido unas cuatro horas y media, pero al menos no estaba con tanto sueño. Cuando bajé parece que mi mamá no había llegado, pero sí pude verla pasar cuando llegó y simplemente pasó de largo, así que pensé que tal vez no era ella, pero por si las dudas la llamé al celular y siempre sí era ella, sólo que no me había reconocido principalmente por mi gorra que me cubría el cabello. Antes de ir a casa de la abuela revisamos los horarios de salidas a Acámbaro, la cual no había y tendría que ser vía Querétaro o Celaya, pero no se podían comprar los boletos porque al parecer sí iría Luis y no tenía su credencial de estudiante para descuento. Llegando a la casa pude desayunar y dormir un rato más, pero a las siete de la mañana estaba llegando mi tía Chela, y me enteré de que irían Luis y Brenda, lo que era mejor porque habría más gente conocida en la fiesta de quince años. El viaje fue relativamente cómodo, nos dieron lunch y pude ver Santa Cláusula 3, además de dormir un rato más. Llegamos a Querétaro y de allí pasamos a Celaya, una ruta extra considerando que pudimos haber salido diréctamente de Querétaro, pero el boleto ya estaba comprado. De Celaya a Acámbaro viajamos en un autobús totalmente regional, que fue cómodo porque pudimos abrir las ventanas y soportar el calor, que no hacía demasiado porque el viento estaba fresco. Al llegar a Acámbaro César pasó por nosotros, y a Luis y a mí nos tocó irnos en la cajuela de la camioneta, y para ser una ciudad pequeña había una larga fila de autos, lo que me cansó mucho de las piernas. Al llegar al hotel todos moríamos de hambre, y solamente nos quedaban dos horas para prepararnos para la misa, y lo malo es que el restaurante del hotel estaba ocupado por una fiesta privada. Entonces salimos para comprar botana por mientras decidíamos qué hacer, y la idea era pedir pizza, pero la administradora de recepción abogó por que nos prepararían algo en el restaurante, entonces no teníamos muchas alternativas así que pedimos lo más rápido que pudieran preparar y lo comeríamos en la habitación. Para llegar a la iglesia pedimos un taxi, y según mis cálculos, la cantidad y rapidez de los taxis en una ciudad son directamente proporcionales al tamaño de la ciudad, y dado que Acámbaro es muy pequeño.. el taxi tardó mucho en llegar porque casi no había, pero sí pudimos llegar a tiempo a la iglesia. No había demasiadas personas en la iglesia.. cuando llegamos, porque a la salida sí había mucha gente. Además la misa fue extra-rápida, en tan solo media hora comenzó y terminó, sin esos largos sermones que pierden a las personas, y fue lo suficientemente emotivo como para considerarse algo significativo para unos quince años. Al terminar pude saludar a César y Águeda y al pequeño César y Mariana, y todos dijeron que estaba muy cambiado, y los niños dijeron que ya se estaban olvidando de cómo era, sobre todo porque consideraron a Luis como mi reemplazo cuando yo me fui y él llegó, pero que de todos modos me extrañaban. Como ya era la salida había que darse prisa para llegar a la fiesta, y ya que César llevaba los carros llenos, se quedó que nos iríamos en taxi. Pero el taxi nunca pasó, aunque caminamos hacia varias calles. En el inter compramos unas galletas en una panadería, mientras llegábamos a la cena. Finalmente César se comunicó porque notó que nos estábamos tardando y quedó de pasar por nosotros, así que nuevamente Luis y yo tuvimos que irnos en la cajuela pero al menos llegamos a tiempo a la fiesta. Demasiado a tiempo, porque todavía se tardaron otra media hora en comenzar, mientras llegaban más invitados. Estábamos en la misma mesa de Águeda y César, que eran los padrinos de la quinceañera, y después de la introducción de la quinceañera comenzaron a servir la cena. Toda la fiesta y el protocolo fue bastante original, porque todo se centró en bailes de la quinceañera y cuatro chambelanes, que bailaban música que creo era entre árabe y/o india. La cena estaba deliciosa y bastante llenadora, y después de los bailes y del discurso de agradecimiento de la quinceañera, y de los papás y demás familia de la misma, ya se trató únicamente de bailongo y relajo. Para cambiar algo, sí me atreví a salir a bailar cuando todos los demás lo hicieron y sobre todo para aprender a bailar el del payaso de rodeo, y sí que se divierte la gente.. al menos cuando les salen bien los pasitos. A la salida otra vez nos llevó César al hotel, y nuevamente nos tocó ir en la cajuela, pero al llegar pudimos dormir al fin después de un largo y pesado día. El domingo fui el último en despertar, pero no batallé tanto para levantarme como hubiera pensado. Otra vez moríamos de hambre, y lo malo fue que llegamos a desayunar al restaurante, donde los chilaquiles picaban mucho más que los chicharrones en salsa verde, y el menudo estaba insípido y las enchiladas suizas también picaban demasiado, al menos las gorditas surtidas sí estaban muy buenas el pan dulce estaba rico. Saliendo pasamos a comprar nuestra dotación de cajeta de sabores, y yo pedí una caja de galletas que se veía deliciosa, y para el mediodía nos esperaban Águeda y César en la casa de su ahijada para de allí ir a la segunda fiesta. Estuvimos un rato, más que nada platicando sobre que ahora podemos ir a Acámbaro y salir de paseo y todo eso, y de ahí partimos al local de la fiesta. Como nos llevó César a Luis y a mí para llevar unas cosas, llegamos antes que todos, así que aprovechamos para salir a pasear al centro. Pudimos llegar bastante rápido caminando y conocer el lugar, que es pequeño pero muy muy pintorezco. Al llegar de regreso ya había mucha gente y estaban comiendo, y como yo ya había hecho hambre sí me comí unos cuantos tacos de carne asada. De allí mismo salimos de regreso a la terminal, porque Águeda y César también se iban de regreso a Los Mochis y nosotros teníamos que estar en San Luis para la noche. El regreso fue igual de animado que la ida, pero ya no pude quedarme dormido por alguna razón. Llegamos como a las diez de la noche y el clima estaba agradable, ya nos estaba esperando mi tía Chela y no contábamos con que habría una fila o una especie de nudo para salir del estacionamiento de la terminal, donde estuvimos como veinte minutos. Al llegar a la casa yo ya estaba totalmente listo para dormir, totalmente, tanto que no tuve esa típica batalla de mínimo quince minutos para quedarme dormido, y al fin descansé libremente. -Próximo avance- Ocurre nuevamente... la organización para la cena de navidad, y yo trato de mantenerme ocupado, pero lo que estaba pensando que ocurriría... ¿Quería que las cosas sucedieran de un modo, pero algo causó el efecto exactamente opuesto? Lo sabía, la liberación de los sellos, maldad. De todos modos el tiempo está pasando más rápido de lo que pensaba, y lo sabía, tenía que ocurrir algo de lo que me arrepentiría, ¿pero, ocurrió algo benéfico de todo esto? ¡Uno elige el camino a seguir! Road 53: La moneda del destino

Road 51: Prepara algo distinto

January 12, 2009    Category: Resumen semanal   No Comments »

-Trivia- ¿Chocolate o vainilla? ¿Rojo o azul? ¿Noche o día? ¿Bosque o playa? ¿Qué es lo que prefiero de todo eso? Se tratan de opuestos y claro que es una fácil decisión; la respuesta al final del capítulo. - - - - - Es otra vez uno de esos momentos en los que siento que las personas después de apartarse de mí, como que intentan volver a acercarse, aunque yo ya haya tomado una actitud de distancia. De hecho creo que tiene un poco que ver la temporada y el hecho de parecer ser yo quien se relega, porque son comentarios sobre que vaya a la posada de la oficina, aunque yo desde el principio confirmé que no. Lo que me sigue haciendo bastante ruido es el hecho de que comienzo a dar negativas por el solo hecho de hacerlo, nada más porque sí. El jueves al fin llegó la noticia, un día tarde de como lo habían anunciado en un principio, de que siempre sí había pasado el examen de la maestría. El asunto es que me habían dicho que en caso de no haber aprobado el examen, tendría que esperar un mes más para poder repetirlo, y en caso de no aprobar ese examen tendría que esperar seis meses, y si no pasaba ese examen entonces quedaba fuera por completo del sistema ITESM, y para efectos inmediatos, no podría presentar el examen de noviembre para entrar en enero y me retrasaría un trimestre por lo menos. Pero ya no importaba porque sí había pasado el examen y estaba listo para seguir con el proceso de inscripción. Ese día lo que volvió a hacerme ruido es una situación un tanto similar, o parecida, o que me causaba la misma extraña sensación. Me volvieron a decir que quisieran ser como yo, que era una persona a la que le iba bastante bien y que me merecía lo bueno que me pasaba, que era un ejemplo a seguir y cosas de ese tipo. Pero, yo convencido de que eso no era.. pues.. factible, que siendo como soy las personas no tendrían qué notar en mí, pero siguen ocurriendo esos detalles que me parecen inexplicables, y que sobre todo me sobresaltan, y si me lo creo hacen que detenga todo lo que estaba pensando, porque realmente es algo halagador para mí. Puede que nuevamente se me haya ablandado el corazón, y que haya considerado sí ir a la posada de la oficina, pero ya había dicho que no iría así que el viernes la pasé en la casa haciendo lo que me gusta, jugando, dibujando, viendo televisión y navegando relajadamente en Internet, y tan solo con el hecho de poder dormirme hasta el momento que quiera sin la presión de tener que despertarme a una hora en específico me causa mucho descanso. El sábado después de despertar tarde y bien descansado fui a sams para ver las ofertas de la temporada, y fue productivo porque pude comprar unos pantalones, la película de Iron Man que no he visto, y hasta me compré el juego de Dragon Ball Budokai Tenkaichi 3 para Wii. No es que me considere un asiduo comprador, o compulsivo en ese aspecto, pero al estar observando las cosas y comprándolas, me siento bastante relajado y me sube el ánimo de alguna misteriosa manera. Tal vez sea el simple hecho de salir, pero tiene también que ver con comprar. Al día siguiente también salí de compras, a Valle Oriente donde me compré unos nuevos tenis también en oferta y que me gustaron mucho, y más ropa, y algo extra fue que estaba en la hora exacta en la que comenzaron un espectáculo bajo el gran árbol de navidad, con mucha música y hasta estaban lanzando nieve artificial desde el techo, por lo que obviamente había mucha mucha gente. Puedo pasar un largo rato viendo los aparadores y entrando a ver todo lo que hay, además de que si se trata de ropa soy bastante quisquilloso y tardo mucho más. A pesar de tener más opciones para comer, es como que casi siempre terminara comiendo hamburguesas, pero eso es ya lo último que hago antes de ir de regreso a la casa, sobre todo porque ya comienza a ocultarse el sol. El lunes fue la primera junta-desayuno oficinil, es decir, una junta semanal, pero en la que desayunaríamos en la cafetería antes o durante la junta. Eso por un lado permite que pueda tomarme unos cuantos minutos más por la mañana porque no tendré que levantarme a desayunar, sino que llegaremos a desayunar al tec, y dicho sea de paso, invitado por el jefe para todos los del departamento. Faltan solamente cinco días para salir de vacaciones, y entre mis responsabilidades aclaradas en la junta están el entregar a tiempo el sistema, que sí sale, estoy seguro de que sí. Algo que debí haber revisado en el instante, o por lo menos el mismo día, los pantalones que compré el sábado, lo revisé hasta el domingo tarde y resultó que tenían todavía puesto los aparatos de seguridad, y ni modo de intentar romperlos porque ahí dice que si se rompen demarrarán tinta sobre la prenda. Entonces tuve que regresar a Sams, para que ya no pasara mucho tiempo, y tuvo que ser a la hora de la comida porque por la tarde se vuelve de noche muy pronto. El arreglo fue tan rápido que pude haber vuelto en el instante a la oficina o a la casa, pero preferí quedarme un rato en Wal-Mart y revisar las películas y los juegos, y ya que había pasado el tiempo, me quedé a comer en Mc Donalds... o eso pensaba, pero la cajera no me entendió y me puso la comida para llevar, así que regresé a comer a la oficina. Los compañeros ya estaban allí y claro que fueron los comentarios de "¿a dónde fuiste, no invitaste?", "andabas de compras" y de ese tipo. Cosas como esas me hacen pensar que tal vez la gente espera que si tal vez yo no me integro, yo trate de integrarlos a ellos.. algo que dificilmente me atreveré a hacer. Pero sé que son cosas que de momento por circunstancias no puedo hacer, no siento la confianza para hacerlo, y claro que lo creo, aunque con dudas, que los demás no tienen el interés en hacerlo, pero, si siguen pasando esas cosas de que cuando creo que más alejado estoy de las personas, de repente vuelven a acercarse.. sí que es confuso, extremadamente confuso ya. -Próximo avance- Los últimos días hábiles del año. Algo que tenía pensado hacer, tardes-noches de películas con bocadillos, tardes de videojuegos, gustos de pastelitos, etcétera. Entonces llegó el momento del viaje, eso que había estado preparando hace un par de semanas, significa volver otra vez a SLP, pero esta vez por poco tiempo para algo único de este año, aunque ya casi típido. Significa reencuentros, y el comienzo de mi prueba de expectativa.. lo venía visualizando hace mucho, espero que todo salga bien. ¡Uno elige el camino a seguir! Road 52: El tiempo recorrido -Respuesta a la trivia- ¿Chocolate o vainilla? ¿Rojo o azul? ¿Noche o día? ¿Bosque o playa? La respuesta es sencilla... ¡todo, y depende del modo! Para la mayoría de las cosas generalmente me gusta todo y solamente dependerá del modo en el que esté para que haga mi elección, ¡es bastante conveniente a veces! Aunque lo admito, me gusta más la vainilla jeje. Hasta la próxima.

Road 50: Reactivo a una idea

December 16, 2008    Category: Resumen semanal   No Comments »

Ahora que veo que finalmente vuelvo a ver un periodo llamado "vacacional", me pongo a pensar cómo han cambiado las cosas, en realmente tan poco tiempo, aunque es verdad que ya me he acostumbrado a mi situación actual... creo. Este año ha sido realmente drástico, de muchos viajes comparado a lo que estaba acostumbrado. Desde el principio del año comenzó, primero con la búsqueda de trabajo, que pasó a ser una entrevista en Monterrey para lo cual tuve que viajar por primera vez yo solo hasta allá, y aunque al final no me quedaría con ese puesto, la experiencia de haber ido sí me serviría. La presión en ese momento era regresar a tiempo para poder ir al viaje a Chihuahua junto con mi tía Antonieta y mi prima Esmeralda, que se convirtieron en 72 interminables horas, llegando por avión a Monterrey y regresando en autobús hasta Los Mochis, llegando rápidamente a San Luis, quedándome seis largas horas en Guadalajara, haciendo una gran escala en Mazatlán, para finalmente llegar a Los Mochis a dormir dos horas, para entonces salir en tren a Chihuahua. Incluso llegar al tren fue una escena dramática, porque el taxi que pedimos por poco y no llegaba. Yo tenía el sueño totalmente descontrolado, pero de todos modos pude disfrutar del viaje. La experiencia en Chihuahua fue genial, nos tocó la última nevada del año, además de que vimos la Barranca del Cobre y visitamos Creel. Poco después regresé a Culiacán para recoger mis cosas y salir definitivamente de la ciudad, no sin haber ocurrido un último reto de cargar con grandes cajas y moverme por última vez en camión por la tarde-noche. Lo que le siguió fue ir de paseo a Mazatlán para ver a los compadres Jorge y Laura, pudimos recorrer bastante bien la ciudad y nos tocó buen clima para la playa. Después de eso comenzó el proceso de cambio a Monterrey, que no se realizó sino hasta que realmente la cosa iba en serio. Quien me ayudó en la instalación en la ciudad fue mi tía Antonieta, yo nada más llegué a que me enseñara bien cómo moverme y ella se fue en tan sólo un par de días. De ahí en adelante me las he estado arreglando casi por completo yo solo, aunque no significaba que todo lo demás quedaría en el pasado. Al poco tiempo vinieron de visita el señor Dobleú, Joel, Maura y Toño, y pude verlos, yo creo que a modo de despedida, no estoy seguro si ahora sí vuelva a verlos algún otro día, según la experiencia de que las personas que pasan de tiempo conmigo no las vuelvo a ver nunca. Después siguió la visita a San Luis para poder volver a ver a mi mamá, aunque ocurrió ese incidente que detonaría una larga serie de malestares. Alrededor de un mes después regresaría, aún bastante trastornado, pero para poder asistir a la Feria Nacional Potosina, y aunque también ocurrió un incidente, de lluvia y que no pude llegar a salir a tiempo, sí pude llegar al destino final, y a mi parecer poseer buen clima mientras estuve allá. Alrededor de un mes más tarde estaba nuevamente de viaje, para ir a Tampico por los festejos de la independencia. Esta vez ocurrió otro incidente de lluvia, pero nada que no pasara de un recuerdo chistoso. Como quedó pendiente ir a comer a Conni Pizza, una de mis principales motivaciones, a los dos meses, gracias ahora al puente de la revolución mexicana, estaba de regreso para poder al fin comer esa deliciosa pizza. No solo eso, en esa visita ocurrió un rompimiento masivo de sellos al hacer cosas que si bien no me tenía prohibidas, no me atrevía a hacerlas por alguna u otra razón, y comenzó una serie de reformas mentales a tomar muy en cuenta para el comportamiento futuro. Ahora, el siguiente viaje y tal vez de los últimos, no lo sé, es nuevamente a San Luis, para pasar navidad y volver a ver ahora sí a toda la familia, y eso será para la segunda mitad de diciembre. Una de las nuevas cosas que he hecho desde que estoy yo solo, es atreverme a ir a más eventos que me interesan. En particular he asistido a dos eventos: la Animex y el Nintendo Tour, algo que no creí llegar a hacer nunca al tratarse de un evento aparentemente grande, aparentemente. Curiosamente para ambos eventos, Marco me dijo que fuéramos, y no ocurrió, así que he asistido solo. Esta vez yo fui a la Mottocon, y no fue la excepción, Marco comentó que quería ir y al final simplemente desapareció, lo cual apoya más la idea del sueño que tuve. La mottocon estuvo genial, porque ya por la experiencia de la Animex, sabía más de qué se trataría, y al ser en exactamente el mismo lugar del Nintendo Tour tenía un poco más de confianza sobre cómo moverme y cómo proceder. Pude ver y comprarme algunas cosas, informarme de algunas otras, ver de qué se tratan las meseras maiden, no participar en el karaoke, estar en la conferencia del editor de Atomix, y en la plática de los actores de doblaje Eduardo Garza e Irwin Daayan que en mi opinión fue mucho mejor que ver una película, porque me reí absolutamente todo el rato. Siguiendo con la tradición ya casi mensual, o bimestral, ya el domingo me dirigí a comprar el boleto con dos semanas de anticipación para el viaje a San Luis, quedando ya listo el plan: ir a SLP, de ahí inmediatamente a Acámbaro, de regreso a SLP y luego a Los Mochis para pasar año nuevo, y ya con boleto listo de regreso para Culiacán y de ahí volver a Monterrey para antes del cinco de enero. No tuve problemas con el boleto, así que de ahí me fui a Valle Oriente, a cortarme ahora sí el cabello intencionalmente distinto. Mucha de la influencia para querer un nuevo corte de cabello tiene que ver con los grupos musicales de tipo visual kei, que así como usan partes largas de cabello también usan partes cortas, lo que los hace un poco más flexibles, además de que en mi opinión se ven geniales y me gustan mucho, así que pedí un corte en base similar al que ya tenía, pero se nota lo suficientemente flexible para probar distintos estilos de peinado. Pensar sobre tantos cambios que han ocurrido y caminos recorridos, especialmente la ruptura de los sellos me hizo ponerme a pensar aún más sobre la situación, lo que causó que recordara algo. Es verdad que había dicho que las cosas que los sellos mantenían cancelados eran cosas que no me interesaban o importaban, también algo que había dicho más pequeño que sí recordaba, como que cosas como socializar o hacer amistades en la escuela era algo que no me importaba, recordé algo nuevo, un fragmento de esa idea que había olvidado. Eran cosas que no me interesaban en ese momento, para mantenerme enfocado totalmente en lo que me importaba que era estudiar y todo eso, y que lo dejaría para cuando ya no tuviera la presión del estudio. Con el tiempo eso se me fue olvidando y me quedé con la idea, prácticamente me convencí de que lo que pasaba era que no me gustaba y no quería hacer nada de eso que hacían los demás y que hasta podía causar dificultades o problemas con los estudios, sumado además a mi personalidad. La ruptura de los sellos y el haber meditado desde otra perspectiva me permitió recordarlo, aunque ahora.. creo que no estoy seguro hacia dónde me puede llevar eso. De momento, otra vez retomando el tema del estudio, el asunto de la maestría ahora es algo que ya no tiene tanto peso como todo lo anterior. Hasta este punto, el estudio de la carrera profesional era lo más serio que podía haber llegado, y un posgrado es algo, sí necesario, pero relativamente adicional comparado con la carrera. Queda pendiente revisar si pasé el examen de ingreso, y estoy preocupado por salir bien pero creo que a pesar de todo ya no merece que me preocupe o me angustie como antes.. aunque sí que lo hago. Como sea, las vacaciones de navidad están ya casi aquí y es en lo que debo enfocarme, porque ahora sí necesito el descanso, físico y mental por mi propio bien. -Próximo avance- Me parece que las personas se van y regresan a mí, es decir, cuando creo que se han ido, de repente vuelven a tener contacto conmigo, y ahora me parece que eso es una especie de ciclo, las personas me siguen sorprendiendo. Con la navidad ahora es tiempo de poder darme algunos gustos extras, y lo admito, ir de compras me pone de muy buen ánimo, aunque dure o no mucho tiempo. ¡Uno elige el camino a seguir! Road 51: Prepara algo distinto

Road 49: Un umbral expandido

December 9, 2008    Category: Resumen semanal   No Comments »

Llega un momento de verdad, la junta con los clientes del sistema que estoy desarrollando, aunque al menos no estaré yo solo. Cuando llegaron los invitados de Recursos Humanos, a mí me tocó recibirlos, además de ir a ver si ya estaban los jefes listos para la junta, aunque me puse un poco tenso porque seguían ocupados con otra junta que tenían, así que ni modo de interrumpirlos, pero tampoco podía dejar esperando a los clientes, así que tuve que atreverme a interrumpir y terminarles la otra junta, pero parece que ya estaban nada más en la plática extra, y la junta comenzó. Contrario a lo que pude haberme esperado, los clientes de RH eran bastante relajados, estaban encantados con lo que yo ya les había entregado del sistema, y tenían muchas felicitaciones y agradecimientos de lo que ha venido a facilitarles la vida. Una parte de la junta fue para explicarles el nuevo modo de trabajo, en el que no se comunicarán directamente conmigo, sino que se dirigirán con mi jefa nivel 1 y todo eso. Luego se trató sobre cómo funcionaba actualmente el sistema, para finalmente hacer las peticiones de cambio, quedando que ya ahora sí les entregaríamos el sistema para el próximo año. Considerando que esta era mi primera reunión como tal con un cliente y revisando un sistema que yo hice desde cero, me elevó bastante la confianza, y pude al fin comenzar a sentirme un poco mejor de ánimos. Por la noche coincidió que se conectó Luis Fernando y me hizo plática. Ya que salió el tema de para cuándo saldría de vacaciones y cómo estarían las fechas de llegada de mí y de mi mamá en San Luis, se recordó que iríamos a la fiesta que nos invitaron César y Águeda, y ya que él sí los había conocido por su viaje en verano a Los Mochis, se me ocurrió invitarlo a la fiesta, y servía que tendría alguien más de mi edad de compañía en esa fiesta de jóvenes. Él dijo que por él sí iría, pero que dependía también el permiso de sus papás y todo el protocolo, pero al menos su interés me parece bien para un evento así. También tratándose de pláticas por messenger, como que sigo platicando más y más con Kiren. De hecho es la primera vez que platico tan bien con alguien que conocí por Internet, en este caso por redes sociales, Twitter. Me sigue pareciendo como que es ahora con ella con quien platico más, después de que el sueño está casi completamente cumplido, al menos de los tres "amigos" que tenía.. parece ser que de veras todo llega a un final, aunque de hecho nadie me ha dicho esas frases del sueño, pero su silencio, comportamiento y actitud me parece bastante explícito. Sobre eso, he estado tentado a eliminarlos de la lista de messenger; no bloquearlos, porque no me lo han pedido, pero creo que sí me afecta un poco tenerlos allí sabiendo que tal vez están queriendo no saber de mí, y lo haría por completo de no ser porque parece que ellos aún me tienen en su lista. Ridículo y complicado. El nuevo sistema finalmente me pide una fecha de entrega ¡para el siguiente viernes! y como puedo voy comenzando a entenderlo. De hecho, con la ayuda de la jefa y con mi constante insistencia, además de prueba y error sobre todo de HTML como que sí voy progresando. Es increíble que ya pueda decir que comprendo lo que hace tanto código en Java, junto con sus tags de librería especiales. Al mismo tiempo, he estado jugando tal vez más tiempo que todo el tiempo que jugué mientras estaba en la carrera, tal vez incluso que en la preparatoria, junto. Jugar Super Mario RPG en la consola virtual también me ha puesto de muy, muy buen humor, porque es de esos juegos que me recuerdan los buenos tiempos, cuando llegaba el viernes de específicamente para jugarlo y terminarlo para el domingo porque había que regresarlo a Blockbuster. El sábado llegó.. ¿Otro momento de la verdad? ¿Pues cuantos momentos de verdad hay? El examen de ingreso a la maestría fue el sábado, y tuve que levantarme muy temprano para eso, o no exactamente. Para estar a tiempo a las ocho de la mañana tengo que planear despertarme como dos horas antes, así despertaré una hora antes y me dará tiempo de desayunar y hacer todos los preparativos necesarios. En el examen se cumplió lo que me había comentado Nicolás, que el verdadero reto era mantenerte despierto durante todo el tiempo, porque fueron cinco horas casi completas de examen. Nada más nos dieron diez minutos como a la mitad de la aplicación, y después seguimos sección tras sección, una tras otra. Parece que me irá bien, nos dirán los resultados dentro de unos diez días, y así ya estaré casi listo para entrar. Saliendo del examen fui a comprarme el traje para la fiesta de Acámbaro, y como me dijeron que me lo tendrían con todos los arreglos en media hora, decidí pasarme a comer a Vips, porque además no podía irme todavía porque traía lo que ya me habían entregado. Yo sin darme cuenta estaba comiendo mientras al parecer un comensal se había enfermado de algo, o se había caído, y hasta había una ambulancia afuera. La única razón por la que me dí cuenta de todo eso es porque las meseras estaban muy alteradas, ya que parece que el comensal era cliente frecuente y ya adulto mayor. Yo no me dí cuenta porque estaba tapándome un pilar y veía solamente hacia la pared de la zona de juegos, pero al menos la pasé tranquilo. Al llegar a casa me sentía ya bastante cansado, y platicando con Kiren me hizo entrar en razón de que si tenía sueño mejor me durmiera, que no estuviera en la computadora nada más por estar y porque no estaba acostumbrado a dormir durante el día. Era la primera vez en mucho mucho tiempo que no me dormía en el día solamente por sentirme cansado, y sin preocupación de tener que hacer alguna tarea, o ir a algún lugar, ni nada, solamente preocuparme por descansar y relajarme. Pensé que me dormiría muchas horas, pero solamente fueron dos, y al despertar entonces sí me sentía refrescado y tranquilo. No me esperaba que al regresar a la computadora Edgar volviera a hacerme plática, sobre todo porque ya había dado por hecho que había quedado en el pasado, él, Maura y Marco. Platicando con él pude notar en mí como que lo trato de manera diferente. Si es verdad que los sellos se han debilitado, e incluso se han destruido, significa que estoy tratando a todas las personas de un modo distinto, posiblemente más auténticamente y sin tanto control de personalidad.. aunque técnicamente lo que había estado ocurriendo antes era un extremo de personalidad causado por los mismos bloques debilitados, pero parece complicado. Como que no me preocupaba tanto ya si me hablaba o me dejaba de hablar, igual con los demás, después de todo ya daba por hecho que se habían alejado de mí, y entonces sentí que posiblemente tenía latidos de maldad, posiblemente se trataba de maldad al pensar de esa forma. -Próximo avance- Cosas que antes no hacía. Enfoque, dejar pasar cosas, convencerme a mí mismo. Ahora recuerdo que algo que también me había prometido, había olvidado, y podría ser la clave para los cambios de comportamiento, las nuevas ideas que he tenido. ¡Un momento! Sigue siendo tiempo para distraerme ¡la mottocon! además estaba por comprar los boletos para la navidad en SLP, además de, un.. cambio de imagen de corte de cabello ¡quiero akiba kei! ¡Uno elige el camino a seguir! Road 50: Reactivo a una idea




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Temporada 16: STR - Aruku

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